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lunes, 23 de octubre de 2017

Los Oscos (Asturias)


Seguimos publicando algunas fotos del verano, en este caso de la comarca de Los Oscos, en el occidente de Asturias, visitada durante el mes de julio. Mostramos algunas imágenes del piso basal, donde siguen existiendo buenos robledales o carbayedas (Quercus robur), como el de la fotografía.

Un nuevo carbayo.

En estos bosques húmedos y umbrosos los carbayos conviven con los castaños, como estos que crecen a la orilla del río.

Peucedanum lancifolium, en un hueco del bosque, buscando la luz.

Anarrhinum bellidifolium


Terreno rocoso con cuarcitas por encima del bosque atlántico, ocupado por ericáceas, leguminosas, cistáceas y otros matorrales acidófilos de sustitución. También hay pinares de repoblación.

En los muros crece el clavel Dianthus barbatus.

Pues sí, existen los alcornoques asturianos, he aquí una prueba fotográfica (Villanueva de Oscos).

Rubus henriquesii

El brezo de turbera (Erica tetralix), una de las especies de brezos que abunda por la zona.

Una de las especies que crece entre brezos y otros matorrales: Thymelaea coridifolia, ahora en flor.

Omphalodes nitida


Ceratocapnos claviculata, una especie de la familia de las papaveráceas, también en flor.

Adulto de salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica).

En estos arroyos vive la salamandra rabilarga.

La ortiga fétida, Lamium maculatum, muy abundante, creciendo entre unos troncos.

La siempre espectacular flor de Linaria triornithophora.

Porte, hojas y flores de la labiada Galeopsis tetrahit.

Otro gran ejemplar de castaño.

Salix cantabrica crece en los ríos y bordes de bosques húmedos.

En el interior del bosque húmedo crece Anthriscus sylvestris, el perifollo o cicutaria.

Cada vez que encontramos un nogal con características de nogal rinconero (Juglans hispanica), lo fotografiamos, como es el caso. En este link las consideraciones que hicimos en su momento sobre los nogales.

Euphrasia hirtella

Una mata de Clinopodium vulgare.

Carex pendula en la orilla del río.

Caballito del diablo merendando.

Ripisilvas con fresnos del norte, arces, alisos, sauces, etc.

La ruda (Ruta chalepensis), de pétalos laciniados, se sigue cultivando en los pueblos de la zona.



Más robledales de Quercus robur, en este caso en las proximidades de Santa Eulalia.

Sobre el bosque de carbayos aparecen los brezales y pinares de repoblación.

Hoja con envés tomentoso y turión glanduloso de Rubus henriquesii.

Vaca de la raza autóctona asturiana de las montañas.



Finalizamos con dos fotografías de una zarzamora exclusiva de la Cordillera Cantábrica, Montes de León y Sistema Central: Rubus galloecicus.
 

martes, 11 de diciembre de 2012

Algunas notas sobre los nogales




Traemos con un mes de retraso (estuvimos a principios de noviembre) algunas notas sobre los nogales que crecen en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, a 1.100 metros de altitud; aunque los alrededores son terrenos rocosos graníticos, los nogales crecen dispersos en una fresneda, en la parte baja de la sierra, sobre suelos más maduros y húmedos.




A estas alturas del mes, llegamos tarde para recoger algunas nueces, pues solamente quedan algunos frutos completamente huecos y restos de cáscaras: cuando el interior no ha sido consumido por los roedores o los insectos, se haya podrido y cubierto de hongos. En la siguiente imagen, un par de ejemplares comparten seto con algunos fresnos.




Parece ser que los herbívoros (salvajes o domésticos) no consumen las hojas del nogal, lo que favorece el asilvestramiento y asentamiento de algunas poblaciones. Aunque no se aprecie bien en las fotografías, algunos nogales presentan un gran porte y diámetro, como el siguiente ejemplar.




Esta es una muestra de la pobre cosecha obtenida. No obstante, las nueces y sus restos nos sirven de justificación para traer a colación a los nogales rinconeros (Juglans hispanica), una ¿variedad/especie? de nogal autóctono que se habría conservado en la Península (o, al menos, que se habría cruzado con los pies traídos de fuera, dejando su impronta en ciertos caracteres que perdurarían hasta la fecha sobre algunos descendientes). La existencia de restos de pólenes fósiles de nogales desde el Pleistoceno hasta hace unos 2.000 años, a lo largo de toda la Península Ibérica, apoyaría la teoría de la existencia de nogales previa a la llegada de Juglans regia desde Oriente y Asia.




No obstante, ni los propios autores parecen tener claro cuál es el estatus real de este taxón (este link resulta muy ilustrativo al respecto). El término "rinconero" hace referencia al fruto, de pequeño tamaño y con una membrana divisoria lignificada, lo que dificultaría la extracción de la parte comestible de la cáscara.

De cualquier forma, más que de una especie nueva, tal vez sería más exacto hablar de la existencia de algunos nogales con presencia de caracteres primitivos, que se expresarían sobre todo en el fruto y que, de manera resumida, serían: nueces pequeñas (2-3 cm, frente a los 4-10 cm de las variedades cultivadas), cáscaras duras y gruesas (con grosores que superarían el milímetro de grosor), cubiertas interiores lignificadas (frente a las cubiertas membranosas de las nueces clásicas) y circunvoluciones de los cotiledones muy marcadas.

En nuestra muestra no podemos apreciar las circunvoluciones de los cotiledones, pues no queda rastro alguno de la parte comestible, pero sí llegamos a comprobar que el tamaño, grosor de cáscara y membrana interior lignificada están presentes en estas nueces y se ajustarían, por tanto, al modelo descrito:




Retrocedemos hasta el verano: también en el norte de España (en esta caso, en la provincia de León), encontramos nogales con nueces pequeñas. El siguiente ejemplar, visto en la comarca de Laciana, presentaba a finales de agosto -a punto de madurar- unos frutos muy pequeños (compárense los tamaños de la nuez verde con la variedad comercial de la derecha, sin cubierta).




Asimismo, en las proximidades de Las Médulas, también en León, encontramos otros nogales con otro carácter "primitivo" que no hemos mencionado y que se mostraría en las hojas: se trataría de presencia de hojas pequeñas, con un raquis corto (unos 10-15 cm) y 5 (7) folíolos (las variedades comerciales presentan entre 7-9 folíolos y pueden ser mucho más largas).




Volvemos al otoño y a Madrid para acabar, porque, por si no había quedado claro a estas alturas, los nogales formando parte de los setos vivos junto a rosales silvestres, fresnos, arraclanes, zarzas, sauces, espinos cervales, temblones y otras especies, forman parte de las cosas que nos gusta encontrar por nuestros campos y mostrar en el ecotono.

Volveremos el próximo octubre para tomar nueces enteras.