martes, 11 de junio de 2024

El baobab (Adansonia digitata)

 

Junto con las acacias hay otra especie arbórea africana muy conocida: el baobab. Los baobabs (género Adansonia) se reparten por el mundo en ocho especies: seis de ellas viven en Madagascar, una en Australia (¡) y la última (la que tratamos en la entrada) en el continente africano: Adansonia digitata. Los baobabs (algunos viejísimos) que se encuentran por la India y otros lugares fuera de su área de distribución se deben a la acción del hombre.

 La foto muestra un ejemplar joven. Detalle de una de sus características más reconocibles: su corteza lisa, brillante y de color grisáceo o marrón bronceado.

A medida que envejecen van adquiriendo su aspecto inconfundible de árbol boca abajo (sus ramas semejan un sistema radicular) y engrosando el tronco.

El baobab es un árbol de hoja caduca. Se encuentran generalmente solitarios en las planicies del norte del país o en emplazamientos rocosos, muy bien adaptados a la sequía (acumulan agua en su tronco hinchado). Este ejemplar mantenía las últimas hojas.

Las hojas tienen entre 5-9 foliolos, elípticos y con el borde liso. Las flores son grandes, colgantes y generalmente solitarias. Se abren por la noche y permanecen abiertas esa noche y la mañana siguiente, lo que supone una de las floraciones más excesivas de la naturaleza (por su espectacularidad y poca duración). Son polinizadas por murciélagos frugívoros, gálagos y polillas.

Los frutos miden unos 12 cm. Tienen forma ovalada y están compuestos por una pulpa dulzona seca llena de semillas, rodeada por una cubierta pelosa verdosa de gran dureza (cuesta mucho romperla). La pulpa es consumida por los seres humanos, diluida en agua para preparar una especie de refresco.

Detalle de los frutos del baobab. En la naturaleza son consumidos por los babuinos, que actúan como agentes dispersantes de sus semillas. En contra de lo que pudiera suponerse, los elefantes los ignoran; éstos prefieren arrancar trozos de tronco durante las épocas de sequía, que mastican para obtener agua.

Tras romper la cubierta de los frutos y separarlas de la pulpa, estas son sus semillas.

Nos despedimos de los baobabs y del bushveld. A lo lejos destaca nuestro próximo destino: las Montañas Drakensberg.