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martes, 17 de febrero de 2026

Norte de León (primera parte)

En esta y las próximas entradas presentaremos algunas de las especies vistas en el norte de León durante agosto. Comenzamos en los setos y bosques de Riello.


Fraxinus excelsior


Betula pendula

Rhamnus cathartica

Rubus castellarnaui

Sambucus nigra

Frangula alnus

Salix cantabrica

Populus nigra

Alnus glutinosa

Visón americano.

Rubus vestitus

Agrimonia eupatoria

Malus sylvestris

Dianthus langeanus

Adenocarpus complicatus

Dianthus legionensis

Alimoche.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Apuntes de marzo: florece el olmo blanco (Ulmus laevis)

Aunque también otras especies de olmos florecen durante el mes de marzo, hoy visitamos una olmeda especial: se trata de un grupo de olmos blancos (Ulmus laevis) supervivientes en un pequeño arroyo cercano a Madrid que florece a partir de mitad de mes.


Varios Ulmus laevis crecen próximos al cauce del arroyo.


De esta especie, que se ha tenido por alóctona en España durante mucho tiempo, finalmente se ha confirmado que se trata de una especie autóctona: parece ser que la Península Ibérica actuó como refugio de la especie durante las últimas glaciaciones, colonizando desde aquí su actual área de distribución europea. En el siguiente link detalles del descubrimiento y de la población estudiada en Madrid.


Uno de los mayores ejemplares.

Aunque algunos grandes ejemplares se encuentran en plena floración, las flores de los olmos blancos son discretas, de forma que apenas destacan sus inflorescencias entre las ramas desnudas (la floración es, como en otras especies de este género, anterior a la salida de las hojas).


Ramas floridas de Ulmus laevis.

Se trata de una especie escasa, irregularmente distribuida por el cuadrante noroeste de nuestro país, siempre sobre suelos ácidos (el más conocido Ulmus minor se distribuiría de forma natural, en cambio, por la vertiente mediterránea, es decir, sobre suelos de reacción básica, siendo atribuible su presencia en la España silícea a la mano del hombre).


Hojas secas de Ulmus laevis en el suelo.

También hay diferencias ecológicas entre ambas especies de olmos: Ulmus laevis es una especie mucho más ligada a zonas con encharcamientos prolongados; en este caso los olmos crecen pegados al mismo cauce del arroyo, desplazando a otras especies también muy dependientes de la humedad y habitualmente dominantes en las proximidades del agua (como los sauces).


Inflorescencias de olmo blanco.

Ahora, con los árboles en flor, se aprecia bien la principal diferencia con otros olmos: las flores, agrupadas en cimas, disponen de un largo peciolo sobre el que se desarrollará la sámara (fruto alado) de la especie.


Bosque de galería con varios Ulmus laevis.


Floración de un pie femenino de Salix atrocinerea.

Entre las especies que acompañan a los olmos blancos destacan los fresnos (también en flor ahora), las zarzas Rubus ulmifolius, los saúcos (Sambucus nigra, ahora sacando las hojas), las madreselvas (Lonicera etrusca), los sauces Salix atrocinerea (en flor) y algunas especies naturalizadas, entre las que destacamos algún durillo y a la oleácea Ligustrum lucidum.


Sambucus nigra


Lonicera etrusca

viernes, 10 de junio de 2011

Las especies árboreas ribereñas de El Molar

En las proximidades del río Jarama, en el término de El Molar (Madrid), unas antiguas graveras abandonadas permiten contemplar a las especies arbóreas ribereñas por excelencia de la España seca; se trata, efectivamente, de chopos, álamos, sauces, alisos, fresnos, tarays y olmos, localizados aquí a unos 800 metros de altitud. Los bosque de ribera o galería son muy agradecidos, y si se les deja prosperar ocupan y recuperan el terreno perdido en poco tiempo. Visita realizada en mayo.

Álamos blancos con chopos, fresnos y sauces.

Aunque el curso del Jarama se encuentra próximo y mantiene en algunos tramos arboledas en buen estado, las fotos corresponden a los bosquetes que crecen en el terreno que ocupaba la gravera. La cercanía del nivel freático en una superficie irregular rompe la tradicional distribución en bandas que siguen estos bosques y posibilita que retazos de alisedas, alamedas, choperas y saucedas se entremezclen de manera aparentemente desordenada en algunas zonas.

Pese a todo, sí existe predominio de unas formaciones arbóreas frente a otras. Posiblemente las más comunes sean las alamedas de álamo blanco (Populus alba), seguidas de las choperas (de Populus nigra).

 Pobeda o alameda de Populus alba.

El álamo blanco resulta inconfundible por su corteza blanquecina y hojas cubiertas por un fieltro también de color blanco por el envés; la forma de estas últimas es variable, de aovado-orbiculares en los brotes cortos a palmeadas en los brotes largos.

 Populus alba


Otra vista de las hojas de P. alba.

El chopo negro, por su parte, presenta una corteza oscura y resquebrajada, que puede tener numerosos abultamientos (sobre todo en los ejemplares de más edad) de los que surgen ramillas jóvenes; sus hojas presentan un largo peciolo, carecen de pelosidad, tienen forma casi deltoidea (aovado-romboidales) y unos diminutos dientes a lo largo del margen.

Chopos jóvenes cerca del Jarama.

Hojas de Populus nigra.

Las condiciones de humedad que reinan en los bosques ribereños permiten la entrada de especies caducifolias, como majuelos, varias especies de rosales silvestres, zarzamoras o saúcos (Sambucus nigra). Éstos últimos se encuentran ahora en flor y se presentan en las lindes de alamedas y choperas.

 Un saúco en flor (a la izquierda) próximo a la alameda.

Sambucus nigra: inflorescencia y hojas. 

Detalle de las flores de Sambucus nigra.

Las siguientes formaciones más abundantes serían las distintas clases de saucedas, destacando en ellas algunos pies de saúce blanco (Salix alba), una especie arborea que aquí cuenta con algunos ejemplares de buen porte, que ya han fructificado y cuyas semillas cubiertas por unos finos pelos algodonosos invaden los alrededores. El sauce blanco tiene hojas con forma lanceolada, cubiertas de pelos sedosos por ambas caras (si bien los del haz los suelen perder), lo que les proporciona un aspecto plateado singular.

Salix alba

Aparte de estos sauces arbóreos, otros sauces arbustivos (Salix purpurea, S. atrocinerea, etc.) abundan en la zona. Entre los sauces medran los tarays (Tamarix africana y T. canariensis), si bien lo hacen de forma dispersa, sin que se pueda hablar de verdaderos tarayales.

 Tarays delante de los chopos.

Tamarix africana

Otras especies acompañantes de los bosque de ribera son las trepadoras: nuezas (Bryonia dioica), vides silvestres (Vitis vinifera subsp. sylvestris), dulcamaras (Solanum dulcamara) o lúpulos (Humulus lupulus) son habituales entre el arbolado.

Vitis vinifera subsp. sylvestris

Humulus lupulus

La formación riparia más rara sería la alisada; el aliso (Alnus glutinosa) no resulta especialmente frecuente en Madrid, si bien en el noreste de la región mantiene buenas representaciones en algunes cauces próximos (río Guadalix). Los alisos de la zona forman pequeñas alisedas que aparecen en medio de choperas o saucedas y que serían indicadoras de una presencia de agua muy próxima a la superficie (el aliso prospera sin problemas en terrenos encharcados y resulta más exigente en las condiciones de humedad que chopos o fresnos). Ahora sus "piñas" se encuentran recién formadas, todavía sin madurar.

 Formación de alisos (a la derecha) entre las choperas.

Alnus glutinosa

Por último, más raros que los alisos resultan algunos jóvenes olmos (Ulmus minor), que aparecen ocasionalmente, salpicando alamedas y fresnedas.

 Porte de un olmo joven.

Ulmus minor