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domingo, 13 de junio de 2021

El olmo de Holanda (Ulmus x hollandica)

Una especie de olmo que no había aparecido hasta la fecha por el blog es el olmo holandés (Ulmus x hollandica), un híbrido entre las dos especies ibéricas de olmos (Ulmus minor y U. glabra). De forma natural este olmo puede aparecer en zonas donde sus parentales coinciden, pero es más habitual encontrarlo cultivado como árbol ornamental, como en este caso.


Aspecto de las hojas del olmo de Holanda. Son asimétricas, con el haz mate, algo peloso y dientes marcadamente afilados. Tienen forma ovalado-elíptica con el ápice acuminado.

El envés, por su parte, es manifiestamente peloso (a diferencia del de Ulmus minor, que carece de pelos).

Em mayo llegamos tarde para ver su floración, pero todavía quedan algunas sámaras en el árbol.

Las semillas no están centradas en la sámara (como en Ulmus glabra), sino algo desplazadas hacia el ápice.


Atardecer primaveral entre las ramas de Ulmus x hollandica.

lunes, 30 de abril de 2012

Los frutos de los olmos

Si marzo era el mes de la floración de los olmos, en abril ya tienen formados sus frutos, por lo que aprovechamos para repasar las diferencias entre las sámaras (frutos secos rodeados por un ala membranosa que sirve para su dispersión por el viento) de las diferentes especies.


Frutos de Ulmus minor.

Setos con olmos jóvenes entre Colmenar Viejo y Cerceda (Madrid) en abril.

Entre las especies con frutos con pedúnculo corto, el olmo común o negrillo (Ulmus minor) es la única especie que presenta la semilla situada hacia el ápice del fruto, como se muestra en la primera fotografía; en el resto de olmos de este grupo (U. glabra y U. pumila) la semilla se dispone en el centro.  En las jóvenes olmedas que sobreviven a la grafiosis, nos cuesta encontrar ejemplares con fruto durante este año.


Ramillas y hojas de la anterior población de Ulmus minor.

A diferencia de los negrillos, los olmos de montaña (Ulmus glabra) y olmos siberianos (Ulmus pumila), presentan la semilla centrada en la sámara, si bien los frutos de la primera especie son alargados y de mayor longitud (puede superar los 2 cm: en las demás especies los frutos son siempre menores) que en la segunda.

Fructificación de Ulmus glabra (ejemplar ornamental) antes de sacar la hoja.


Detalle de las sámaras del olmo de montaña.

Por otra parte, las especies con pedúnculo largo (siempre de mayor longitud el pedúnculo que el fruto alado) también han fructificado. Visitamos la población madrileña que conocemos de Ulmus laevis, cuyos árboles adultos están echando las primeras hojas (los individuos jóvenes parecen algo más adelantados) y tienen los frutos recién formados, aun verdes.

Hojas de un joven Ulmus laevis.

Frutos pedunculados de Ulmus laevis.


Dos días antes de visitar a los olmos blancos, fotografiamos en Madrid a una especie ornamental muy parecida: el olmo americano (Ulmus americana). Se trata de una especie poco utilizada como ornamental pero que se puede confundir con facilidad con U. laevis, puesto que también presenta frutos con pedúnculos largos y de borde ciliado.

Ulmus americana

Aunque fotografiada en el mismo periodo de tiempo, U. americana presenta un estado bastante más avanzado: todas las hojas están bien desarrolladas y los frutos casi maduros, tal vez por tratarse de un ejemplar cultivado.

La diferencia principal entre ambas especies debe buscarse en el envés de las hojas: mientras que en Ulmus laevis es pubescente, en U. americana éste es lampiño; en las siguientes fotos se aprecia un envés más grisáceo en las primeras hojas de U. laevis frente a un envés verde brillante en U. americana.



Primeras hojas de Ulmus laevis.



Hojas y frutos de Ulmus americana.


También parece que el borde corto de las hojas nace más pegado al nervio central en Ulmus laevis, mientras que en U. americana dicho borde se separa más bruscamente; se adjunta una foto comparativa de las hojas (y frutos en diferente estado de madurez) de estas dos especies, siendo:



1: Ulmus laevis: haz de hoja nueva.
2: Ulmus laevis: envés.
3: Ulmus laevis: frutos verdes.
4: Ulmus americana: envés.
5: Ulmus americana: frutos.


Respecto a los olmos de pedúnculos cortos, esta sería la foto comparativa de sus frutos:


6: Ulmus minor: fruto.
7: Ulmus pumila: frutos.
8: Ulmus glabra: frutos.


(Actualización: se ha publicado una entrada sobre el olmo de Holanda (Ulmus x hollandica), un híbrido entre Ulmus minor y U. glabra, en el presente enlace.)

jueves, 18 de agosto de 2011

Una garbancillera en Benasque (Ononis rotundifolia)

Aunque no exclusiva de Pirineos, pues se trata de una especie distribuida por la mitad oriental peninsular (alcanzando Sierra Nevada y Almería por el sur y algunas localidades castellano-leonesas hacia occidente), lo cierto es que Ononis rotundifolia , una matilla de cepa leñosa de algo más de medio metro de altura, es más fácil de encontrar en algunas localidades pirenaicas y prepirenaicas que en el resto de su área de distribución (la hemos buscado sin éxito en el este de la Comunidad de Madrid, donde es rarísima).

Ononis rotundifolia

Se trata de una garbancillera con largas inflorescencias axilares, con 1-3 flores de color rosado o blanquecino, y frutos subcilíndricos, colgantes, de 3,5 cm. Planta pegajosa al tacto, tiene tanto los cálices como los frutos cubiertos de pelos no glandulíferos.

 Hojas trifoliadas, con el foliolo terminal separado de los otros dos por un peciólulo.

 Últimas flores; se aprecian los cálices cubiertos de pelos.

Frutos colgantes.

También son características las hojas de la especie: todas son trifoliadas, con los folíolos elípticos u orbiculares y el terminal peciolulado.

Porte de Ononis rotundifolia.

Fotografiada en el Valle de Benasque (Huesca) a principios de julio, cuando ya quedaban pocas flores (y las que quedaban estaban en un estado regular). En la zona empieza a verse a partir de los 1.400 metros de altitud, sobre suelos básicos.

Una de las especies acompañantes en los bosques mixtos: el olmo de montaña (Ulmus glabra). 

Hábitat: bordes de bosque, caminos, taludes, etc., en bosques submediterráneos o atlánticos, como el de la fotografía, con abedules, bojes, etc.

Aunque puede acompañar a diferentes tipos de bosques, aquí la hemos visto junto a quejigos y bosques atlánticos mixtos, con abedules (Betula pendula), avellanos, olmos de montaña, bojes, etc.

Ramas con flores (y algún fruto verde) de la belladona.

Entre las especies curiosas que se encuentran, asimismo, en los caminos y huecos del bosque, cabe destacar a la belladona (Atropa belladonna), una solanácea que puede superar la altura de un hombre, ahora en flor.

Detalle de las flores de Atropa belladonna.