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domingo, 2 de febrero de 2014

Otras especies de las Sierras de Cartagena

Finalizamos las entradas relativas a las vacaciones de invierno con un batiburrillo de fotos realizadas durante enero en las costas y matorrales murcianos que se habían quedado descolgadas pero me apetecía mostrar.


Comenzamos con el erguén (Calicotome intermedia), una leguminosa arbustiva cargadas con fuertes espinas. Es compañera de las Tetraclinis y su presencia en España se circunscribe al sureste (Murcia y Almería) y Málaga.


Fruto abierto de Calicotome intermedia. Se trata de una legumbre con pelos sedosos y el dorso engrosado.

La orejilla de roca (Lafuentea rotundifolia), un caméfito que vive en paredones y extraplomos rocosos. Sus inflorescencias, que alcanzan los 25 cm de longitud, ahora están secas. Suele florecer a partir de febrero.

Aspecto de una población de Lafuentea rotundifolia. Estas poblaciones, al vivir en un hábitat tan hostil, donde apenas existen aportaciones de agua, sucumben masivamente en periodos de sequía prolongada. En invierno, no obstante, no presentan mal aspecto.

Globularia alypum, un arbusto que aprovecha el invierno para florecer en las estaciones más cálidas del país. Le acompaña la esparraguerra Asparagus horridus.

Fumana ericoides, una cistácea que también encontramos con flores a principios de año.

Ascendiendo por el Monte de las Cenizas, nos llamó la atención esta vista del Mar Menor, donde se aprecia la Manga (bien llena de edificaciones) entre los dos mares.

Dijimos de la tapenera Capparis zoharyi que era un arbusto alto, mayor que las otras especies de alcaparras presentes en España, y que se encontraba cerca de construcciones antiguas abandonadas, pero las fotos correspondían a ejemplares que habitaban en la sierra; ahora presentamos a un individuo localizado entre las ruinas de lo que fueron unas pujantes instalaciones mineras.

Un geófito que también florece en los inviernos en buena parte de nuestras provincias más cálidas: Arisarum vulgare, de nombre vulgar candilitos.

Terminamos con un arbusto abundante en medios salinos, margosos e incluso yesosos; también en los matorrales semiáridos e incluso en los bordes de caminos: la orzaga (Atriplex halimus). Destacamos las agallas que presentaba este especimen.

domingo, 27 de marzo de 2011

Tres trepadoras urbanitas en invierno

Tres especies perennes y trepadoras, creciendo sobre los muros de algunas ciudades, fotografiadas durante este último invierno:

Lafuentea rotundifolia (orejilla de roca)

La orejilla de roca es una mata de unos 40 centímetros de altura de la familia de las escrofulariáceas que habita el sureste peninsular; especie muy pubescente, cubierta de largos pelos, posee unas hojas redondeadas, de base cordiforme y peciolos largos (de unos tres centímetros, como la longitud del limbo).

Emite unos largos racimos, donde aparecen las flores, bilabiadas, blancas y a veces manchadas de púrpura. Crece en acantilados y roquedos de naturaleza caliza, desde el nivel del mar hasta los 600 metros de altitud.

Especie vista en Salobreña (Granada), donde se encontraba comenzando la floración en enero.

 Lafuentea rotundifolia

Porte de L. rotundifolia creciendo sobre un muro, con los racimos secos de la temporada anterior.

Cymbalaria muralis (palomilla de roca)

Otra escrofulariácea, en este caso glabra, naturalizada y muy extendida por toda la Península, que crece sobre muros y otros lugares donde exista suficiente humedad. Especie de tallos delgados que casi alcanza el metro de longitud, tiene unas hojas lobuladas muy características, de reniformes a suborbiculadas.

Aunque puede florecer durante gran parte del año, en Alcobendas, durante enero, permanecía sin flores.

Cymbalaria muralis

Hedera maroccana (hiedra de Marruecos)

En este caso se trata de una especie cultivada y muy extendida como especie ornamental.

La hiedra de Marruecos es una de las hiedras con pelos cortos rojizos (a diferencia de las hiedras "norteñas", como Hedera helix, con pelos largos y blancos). Estos pelos (tricomas) deben observarse con lupa binocular en las hojas y yemas de los tallos estériles. Además del color rojizo de los tricomas, éstos tienen forma de estrella, con todas las ramificaciones situadas en el mismo plano.

Las hojas juveniles de los tallos estériles poseen la base cordada y 3-5 lóbulos triangulares, siendo el central más largo que los laterales.

Hedera maroccana