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lunes, 1 de noviembre de 2021

Cambronera china (Lycium chinense) en Madrid

 

A comienzos de octubre descubrimos un pequeño seto de cambronera china (Lycium chinense) en Madrid. Se trata de un arbusto procedente de China que se emplea como ornamental y a veces se asilvestra.

Otra vista del mismo seto. Probablemente haya ocasiones en que esta especie pase desapercibida debido a su gran parecido con otra cambronera mucho más extendida, Lycium barbarum.

En esos momentos la especie se encontraba en flor y con algunos frutos ya maduros.

Los cálices son pequeños (miden poco más de 3 mm).

Los filamentos estaminales son pubescentes en la base y no sobrepasan los 6 mm.

Vista de una rama florida.

Las hojas tienen un contorno variable, predominando las formas lanceoladas, en ocasiones con el limbo subtruncado en la base (se estrecha de forma brusca hacia el peciolo).

Por su parte, los frutos son unas bayas pequeñas (5-10 mm) de color rojo y forma ovoide. Se trata de las famosas bayas de Goji.

Nos acercamos a una población de Lycium barbarum para anotar las diferencias de esta especie con la cambronera china: no quedan flores (que de acuerdo con Flora Iberica poseen unos cálices y filamentos mayores a L. chinense)...

...pero sí tiene frutos. Son mayores (10-20 mm) a los de L. chinense, rojos o anaranjados y de forma elipsoidal.

Diferencias en el tamaño y forma de los frutos: a la izquierda Lycium chinense y a la derecha L. barbarum.

Cerca de los ejemplares de Lycium chinense fotografiamos a una especie adicional de cambronera: Lycium europaeum, en este caso en flor. Con ella completamos la relación de las especies madrileñas de este género.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El género Lycium en España


Hasta seis especies de este género de solanáceas parecen encontrarse en la Península Ibérica, de las que se tratarán tres en la presente entrada: las dos especies autóctonas (Lycium europaeum y L. intricatum), y una tercera especie originaria de China, pero asilvestrada y común en varias provincias (Lycium barbarum). Las otras tres especies (Lycium afrum, L. chinense y L. ferocissimum) se cultivan en jardinería y, aunque también pueden llegar a naturalizarse, son menos frecuentes.


Rama florida de Lycium barbarum.

Se trata de arbustos caducifolios (al menos L. europaeum y L. barbarum), espinosos y de hojas alternas o que se agrupan formando hacecillos; éstas tienen forma de lanceoladas a espatuladas, según especies.

Flores agrupadas en las axilas de las hojas, pedunculadas y regulares, formadas por cinco piezas: cáliz gamosépalo con cinco dientes y corola tubular con cinco lóbulos. La relación de tamaños entre el tubo de la corola y los correspondientes lóbulos, tiene importancia para la identificación y discriminación de especies.

Así, Lycium barbarum posee una corola cuyos lóbulos igualan en longitud al tubo, mientras que en las otras dos especies los lóbulos son notoriamente más cortos que el tubo de la flor. En la especie mencionada, por otra parte, las flores apenas alcanzan el centímetro de longitud, mientras que en las otras dos especies, superan esta longitud claramente.


Flores de L. barbarum en septiembre; San Sebastián de los Reyes (Madrid).
Se aprecia la longitud similar entre los lóbulos de las flores y su correspondiente tubo.

Además de la característica anterior, L. barbarum tiene flores de color púrpura y hojas grandes, lanceoladas y con la anchura máxima en la zona media de cada hoja.

Alcanza buena altura (hasta tres metros) y forma setos en multitud de ambientes: en Madrid lo hemos visto desde Aranjuez hasta San Sebastián de los Reyes. En esta última localidad acompaña a los bosques de galería (con Rubus ulmifolius, Crataegus monogyna, Salix atrocinerea, Vitis vinifera, etc.) en pequeños arroyos y a los setos cercanos a caminos en zonas agrícolas.


Aspecto otoñal de las hojas de L. barbarum.

 
Una abeja del género Anthidium descansa junto a una espina de L. barbarum.

Todas las especies presentan fruto en baya, de color rojizo o anaranjado.


Fruto, flores y hojas de L. barbarum.

Se distribuye por gran parte del centro y norte peninsular, de Extremadura a Navarra pasando por Castilla y León y Aragón, llegando a la Comunidad Valenciana y Baleares (Menorca).

Por su parte, Lycium europaeum es bastante parecida a la anterior.

Presenta flores blanquecinas (algo violáceas), más largas que la especie precedente, en las que el tubo de la corola supera con claridad a los lóbulos. Asimismo, tiene hojas más pequeñas que L. barbarum, con limbo elíptico-espatulado ensanchado en la mitad superior, y algo carnosas.


Floración de L. europaeum en enero. Almedina (Ciudad Real).

Puede alcanzar, asimismo, un gran porte, formando setos en gran parte del país (siendo más abundante en la mitad sur). La hemos observado en las lindes de fincas y caminos en las campiñas olivareras de Jaén, Córdoba, Ciudad Real, etc.


Ramas con flores de L. europaeum en octubre. Chiclana de la Sierra (Jaén).

Por último, Lycium intricatum es la segunda y última especie autóctona española: a diferencia de las dos anteriores especies, que se encontaban bien repartidas por gran parte del país, se localiza exclusivamente en las comarcas costeras que van desde Alicante a Málaga, así como en Baleares, Columbretes y Canarias.

Soporta ambientes áridos y convive con los matorrales xerófilos costeros (Withania frutescens, Periploca laevigata, Lavandula multifida, Artemisia barrelieri, etc., las poblaciones de la Península).

Como L. europaeum , tiene flores largas, con lóbulos menores al tubo, de color violeta; se trata de una especie que no suele sobrepasar el metro de altura, de aspecto intrincado (de ahí su nombre), con hojas suculentas, carnosas, estrechas y cortas (de menos de 1,5 cm).


Aspecto de hojas y flores de L. intricatum en noviembre. Águilas (Murcia).