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lunes, 20 de enero de 2025

Argantoniella salzmannii

La labiada Argantoniella salzmannii (antes Satureja salzmannii) es una planta leñosa tendida de tallos largos que pueden alcanzar los 40 cm (mientras que la planta apenas levanta los 10 cm de altura); la fotografiamos a comienzos de agosto en Los Alcornocales (Cádiz), con sus últimas flores.

Detalle de las hojas espatuladas y la flor. La especie está cubierta de pelos blancos recurvados muy característicos. Se trata de un endemismo del Estrecho, pues sólo se encuentra en España (Cádiz y Málaga) y norte de Marruecos.

Habita en las herrizas o brezales mediterráneos, en roquedos de areniscas o suelos pedregosos. En agosto (la peor época del año para caminar por aquí, dicho sea de paso), casi todos los matorrales circundantes han florecido con anterioridad, aunque algunos se atreven a hacerlo en medio del calor veraniego (como Bupleurum foliosum o Drosophyllum lusitanicum). Mostramos algunas de las especies acompañantes.

Thymelaea villosa

Genista tridens

Pyrus bourgaeana


Bupleurum foliosum

Drosophyllum lusitanicum

Quercus lusitanica



miércoles, 11 de octubre de 2017

Resumen de Málaga/Cádiz 2017 (1/2)


Intentemos olvidar el monotema presentando algunas fotos de nuestra visita a Málaga y Cádiz en septiembre. Se trata de una selección de fotografías realizadas en algunos tramos de la costa malagueña, el Estrecho de Gibraltar, la campiña gaditana y Los Alcornocales.

Restos de una aguja.

Abutilon theophrasti, una mala hierba de la familia de las malváceas que también alcanza los descampados costeros.

En los arenales costeros, un ejemplar de Lotus creticus en flor.

Glaucium flavum: flores y frutos.

Zona de protección "vallada" (con postes de madera) en la costa. Destaca la presencia de matas altas de barrilla, Salsola kali.

A finales de verano florece Chamaeleon gummifer. Por el aspecto que presentan sus hojas cualquiera pensaría que no está vivo.

Un par de calderones en el Estrecho de Gibraltar.

Aquí la pardela cenicienta es fácil de observar.

Tráfico marítimo incesante en el Estrecho. Al fondo, Marruecos.

Senecio jacobea en la campiña gaditana.

Bosquete de acebuches.

Los acebuches (Olea europaea var. sylvestris) acompañados de lentiscos, algarrobos, palmitos, coscojas, matagallos, etc.

La umbelífera Ammi visnaga con los tallos ya secos.

Rhamnus oleoides

Chrozophora tinctoria, el tornasol.

Cressa cretica, una convolvulácea que crece en terrenos limosos en los bordes de los humedales del interior de Cádiz. Una pena que no estuviese en flor.

Bellota del quejigo moruno (Quercus canariensis), todavía verde. En Los Alcornocales, claro.

Otra quercínea de Los Alcornocales: la quejigueta (Quercus lusitanica).


Dos tipos de agallas en la quejigueta.

Cirsium gaditanum, una especie que crece a la vera de los cursos de agua.

La pamplina de agua (Samolus valerandi), que ocupa también medios húmedos. Se trata de una planta perteneciente a la familia de las primuláceas.

Detalle de la espectacular floración de la cebolla albarrana (Urginea maritima).

Floración de la esparraguera silvestre Asparagus aphyllus.

Frutos del mirto (Myrtus communis).

Vuelta a la costa, donde todavía pueden verse algunos buenos ejemplares de tarays (y de restos de tarayales). Aquí se encuentran -al menos- Tamarix africana, T. canariensis y ¿T. arborea...? Urge una nueva entrada de estos enigmáticos y siempre complejos árboles/arbustos.

Mostramos algunas de las plantas de estos arenales.

Euphorbia exigua

Heliotropium supinum

Chamaesyce nutans

Ononis ramosissima

Matorral de Rubia peregrina, acompañada de erguenes, Dittrichia viscosa, algún lentisco, etc.

Finalizamos (de momento) con Euphorbia paralias, nuestra lechetrezna de las playas por excelencia.

Feliz día de la Hispanidad para todos y un beso para Pilar.
 

jueves, 29 de junio de 2017

Las nuevas quejiguetas (Quercus lusitanica)


El pasado mes de mayo brotaron en casa un par de bellotas de quejigueta (Quercus lusitanica) de la media docena que había sembrado a mediados de septiembre: me había olvidado completamente de ellas (las daba por vanas y perdidas), así que ha sido una sorpresa contar con esta nueva especie en el jardín.

La quejigueta o robledilla es nuestro Quercus de menor tamaño: forma un matorral bajo, rastrero y cundidor que en determinadas exposiciones cubre grandes extensiones: es el caso del pico Aljibe, la cima de Los Alcornocales (por encima de los 1.000 m de altitud), donde están hechas las presentes fotografías, a comienzos de septiembre.

Una mancha de quejigueta entre brezos. Las cumbres rocosas de Los Alcornocales, denominadas localmente herrizas, mantienen unas interesantísimas comunidades de brezos y otros arbustos adaptados al paso periódico del fuego, únicas en Europa (solamente presentes, además, al otro lado del Estrecho).

Aquí tenemos algunos ejemplares con los frutos prácticamente maduros. Vamos a repasar algunas de las especies presentes en las herrizas gaditanas, acompañantes de las quejiguetas. Estamos en pleno verano y no es la época más fotogénica del monte, ya sabemos, pero sigue mereciendo la pena un paseo y un repaso a estas plantas.

Quercus lusitanica (a la derecha) con la leguminosa Stauracanthus boivinii, que está ahora en flor (y prácticamente todo el año).
Detalle de las dos especies anteriores.
 
La cistácea Tuberaria lignosa, superviviente de los veranos en las herrizas.
Otra cistácea, Halimium lasianthum, con los frutos en cápsula abiertos.

Un interesante endemismo que crece a ambos lados del Estrecho: Genista tridens.

Próximos a la cumbre aparecen grupos de melojos (Quercus pyrenaica), pequeños y retorcidos.

De nuevo Tuberaria lignosa y Cistus populifolius.

Bloques de arenisca con una buena población de la especie amenazada Teline tribracteolata.

Teline tribracteolata, ramas y hojas, con brecina (Calluna vulgaris) en flor.
 
Otro arbusto de la familia de las leguminosas, la carquesa o engordatoro (Pterospartum tridentatum), de tallos alados y sin hojas.

Vista de Los Alcornocales desde la ruta que asciende a su cima.

Durante todo el trayecto nos acompañan las mariposas monarca, abundantísimas incluso cerca de la cumbre. Aquí un ejemplar libando de un torvisco (Daphne gnidium), una de las pocas especies en flor junto a Urginea maritima y algunos cardos.

Un arbustillo de la familia de las umbelíferas, Bupleurum foliosum (a mi parecer mucho más escaso de lo la bibliografía da a entender).

Frutos de Bupleurum foliosum.

En los arroyos que nos cruzamos al descender no pueden faltar los rododendros; aquí, una vista de sus frutos (con un folíolo de zarzamora por medio).

Al descender, abandonamos a los matorrales de quejigueta y nos adentramos en los bosques de alcornoque, como no podía ser de otra manera.

Finalizamos con una visión genuinamente veraniega de este ejemplar de Genista tridens. Que el calor nos sea leve y que las quejiguetas prosperen en mi jardín.