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lunes, 20 de enero de 2025

Argantoniella salzmannii

La labiada Argantoniella salzmannii (antes Satureja salzmannii) es una planta leñosa tendida de tallos largos que pueden alcanzar los 40 cm (mientras que la planta apenas levanta los 10 cm de altura); la fotografiamos a comienzos de agosto en Los Alcornocales (Cádiz), con sus últimas flores.

Detalle de las hojas espatuladas y la flor. La especie está cubierta de pelos blancos recurvados muy característicos. Se trata de un endemismo del Estrecho, pues sólo se encuentra en España (Cádiz y Málaga) y norte de Marruecos.

Habita en las herrizas o brezales mediterráneos, en roquedos de areniscas o suelos pedregosos. En agosto (la peor época del año para caminar por aquí, dicho sea de paso), casi todos los matorrales circundantes han florecido con anterioridad, aunque algunos se atreven a hacerlo en medio del calor veraniego (como Bupleurum foliosum o Drosophyllum lusitanicum). Mostramos algunas de las especies acompañantes.

Thymelaea villosa

Genista tridens

Pyrus bourgaeana


Bupleurum foliosum

Drosophyllum lusitanicum

Quercus lusitanica



miércoles, 29 de abril de 2020

Las hiedras (segunda parte)

Vamos a finalizar este repaso por las hiedras revisando a las especies con tricomas de color rojizo o anaranjado, que en este grupo son siempre estrellados, con los radios soldados en su porción central y paralelos al limbo. Son más pequeños que en las especies precedentes, por lo que parecen pequeñas escamas sobre los brotes y hojas nuevas. La primera especie es Hedera iberica (antes Hedera maderensis subsp. iberica), de la que se muestra un brote estéril: las hojitas nuevas suelen tener tres lóbulos (siendo el central de mayor tamaño) y la base truncada.

Aspecto general de los tricomas en Hedera iberica en el envés de una hoja, con su característica forma estrellada y de color anaranjado.


Dos vistas de Hedera iberica creciendo en una pared de arenisca en las inmediaciones de un canuto gaditano, con ojaranzos o rododendros, en Los Alcornocales.

Hedera iberica es un endemismo del cuadrante suroccidental de la Península Ibérica, donde crece en bosques húmedos y cálidos como estos quejigares africanos (Quercus canariensis) sobre el suelo, los troncos de los árboles, roquedos, etc., desde el nivel del mar hasta casi 1.000 metros de altitud.

Y desde los bosques húmedos del extremo sur peninsular nos trasladamos hasta el monteverde canario para mostrar a la siguiente especie, la hiedra canaria (Hedera canarensis). Tiene unos ciclos de floración y fructificación similares a las especies peninsulares, comenzando a florecer a partir de septiembre.

Hojas de Hedera canariensis: esta especie se caracteriza por sus hojas de base profundamente cordada, ápice poco agudo, lóbulos poco marcados o inexistentes y pequeño tamaño dentro del grupo (menores a 12 cm de anchura).

Hábitat de la hiedra canaria: en este caso en la laurisilva de la península de Anaga (Tenerife). La especie es un endemismo de la flora canaria que está presente en las cinco islas más occidentales (desde El Hierro a Gran Canaria) del archipiélago.

Ejemplar de Hedera canariensis creciendo sobre un tejo canario (Erica platycodon) en el interior de un fayal-brezal.

La tercera especie es la hiedra de Marruecos (Hedera maroccana), que recibe su nombre por proceder de este país norteafricano. Probablemente sea la especie más utilizada en jardinería. Tanto esta hiedra como la siguiente son especies con las hojas más grandes que la hiedra canaria. 

Brote estéril de Hedera maroccana: sus hojas juveniles suelen tener cinco lóbulos (con el central más largo que los laterales) y la base cordada; los peciolos son rojizos o violetas.

Formación de los frutos de Hedera maroccana durante enero.


Hedera maroccana creciendo sobre algunos pinos resineros del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama, en Madrid.

Por último, presentaremos a una segunda especie alóctona también muy utilizada como ornamental: la hiedra de Argelia (Hedera algeriensis). No son estas dos últimas, claro, las únicas especies que se cultivan (y asilvestran) en España, pero sí las más comunes.

Hedera algeriensis es muy parecida a su vecina H. maroccana: las hojas juveniles de la primera, a diferencia de la anterior, presentan la base truncada (o algo cordada), tres lóbulos y sus peciolos son verdes o algo rojizos.

Según parece el envés de las hojas de esta hiedra tendría un aspecto brillante, frente a la apariencia más apagada de otras especies.

Una variedad muy extendida de la hiedra de Argelia es la "Gloria de Marengo", con hojas variegadas.

Aspecto general y detalle de los tricomas en esta última variedad (ojo porque la luz de la lupa puede desvirtuar algo el color original de éstos). También son anaranjados y rotados (estrellados, adpresos y dispuestos en un único plano).

Con una vista del aspecto de las hojas nuevas de un brote primaveral de H. algeriensis "Gloria de Marengo" terminamos: si pueden, disfruten de las hiedras de su casa (o la de sus vecinos) mientras dure el confinamiento y que éste les sea leve.


miércoles, 24 de octubre de 2018

Los Alcornocales y la campiña gaditana (agosto 2018)


Algunas fotografías de las especies vistas en Los Alcornocales y la campiña gaditana a finales de agosto.

Comenzamos en el río Guadiarranque, cerca de Castellar de la Frontera, en Los Alcornocales. Vistas de la aliseda que crece junto al cauce.

Aquí nos topamos con la ruta de la mariposa monarca, pues por aquí crecen sus plantas nutricias y se supone que la densidad de esta especie es muy alta: efectivamente, nada más comenzar a recorrerla encontramos una pareja de adultos libando entre las flores de Asclepias curassavica.

Mariposa monarca (Danaus plexippus).

A. curassavica crece profusamente en las orillas del río.

Fresnos próximos a la aliseda.

No encontramos larvas de monarca en las Asclepia, así que nos conformamos con fotografiar a la larva de la mariposa cinabrio (Tyria jacobea) sobre Senecio jacobea, su planta nutricia.


En las dos fotografías anteriores, la otra planta nutricia de la mariposa monarca: Gomphocarpus fruticosus; frutos y flores.

Caballito del diablo (Platycnemis latipes) sobre una zarzamora.

Linus tenue, un lino de flor amarilla que salpica los pastos herbáceos.

Vista del Castillo de Castellar y del alcornocal que lo rodea.

Cerca de Castellar se encuentra la finca La Almoraima, con tupidos bosques de alcornoques (en la imagen) y quejigos morunos (siguientes fotografías).

Quercus canariensis

Hojas de Quercus canariensis.

Cerca de un arroyo encontramos a esta interesante especie: Galega africana, un endemismo del Estrecho que en nuestro país solamente podemos ver en Cádiz.

Se trata de una herbácea perenne alta (alcanza los 120 cm) que habita suelos húmedos; en este caso acompañada (a la izquierda) por un ejemplar de verbena (Verbena officinalis), una especie mucho más corriente.

La especie recuerda a una veza (por la forma de los folíolos y la disposición de las flores) erguida, especialmente cuando se encuentra en flor; ahora la vemos con los frutos maduros.

Una especie que también crece en los bujeos: Achillea ageratum.

Teline monspessulana, una leguminosa arbustiva característica de estos bosques.

Fresnos y espadañas

Inflorescencias ya pasadas de Stachys germanica, una labiada que hallamos en un hueco del alcornocal.

En la campiña gaditana próxima fotografiamos otras especies, adaptadas a crecer en ambientes más secos y abiertos, como el cardo Carduncellus caeruleus.

Otra compuesta que florece en verano: Carlina racemosa.

La boraginácea Echium boissieri es una hierba alta que recuerda más a sus parientes canarias que a otras viboreras peninsulares. A finales de agosto quedan ya muy pocas flores frescas.
 
Detalle de la flor de Echium boissieri.


Ammi visnaga

El año pasado habíamos visto en la Laguna de Medina a la convolvulácea Cressa cretica sin flores, así que este año nos hemos vuelto a acercar... y ha habido suerte.

Aspecto general de Cressa cretica, con olivarda (Dittrichia viscosa) y pulicaria.

La Laguna está llena de agua y la vida bulle por todas partes: se ven hasta malvasías y fochas cornudas; resulta curioso ver a los flamencos nadando, en lugar de estar con las patas fuera del agua.

Delphinium gracile

También nos acercamos al Estrecho a ver cetáceos: no hubo suerte con los calderones (de las orcas ya ni hablamos), pero vimos dos especies de delfines; aquí van un par de fotos de ambas, en primer lugar del delfín común (Delphinus delphis)...

... y por último, del delfín listado (Stenella coeruleoalba).