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martes, 11 de noviembre de 2025

Doñana en primavera (primera parte)

Marismas, alcornoques en la vera, arenales, monte blanco, pinares, corrales, dunas y costas: las siguientes entradas están dedicadas a Doñana y sus alrededores. Fotografías realizadas durante el mes de mayo.

Moritos.

Algunos ánsares se quedaron aquí a pasar la primavera.

Tamarix gallica

Espátulas.

Lobelia urens

Rorippa valdes-bermejoi

Rana verde.

Galápago leproso.

Hydrocharis morsus-ranae

Rabilargo.

Lavatera cretica

Lepidium latifolium

Ulex minor y otras especies de zonas higroturbosas.

Frangula alnus subsp. baetica

Rumex roseus

Stauracanthus genistoides

Adenocarpus gibbsianus

Mercurialis elliptica

Ononis baetica

viernes, 1 de septiembre de 2017

Costa da Morte (V): marismas y estuarios


Vamos a mojarnos y chapotear entre dos aguas, dulces (o fluviales) y saladas (o marinas): recorremos algunas zonas de estuarios (tramos finales de los ríos en sus desembocaduras en el mar, donde se encuentran afectados por las mareas). Seguimos en Costa da Morte, La Coruña, Galicia, España.

La hierba salada (Spartina maritima) forma praderas monoespecíficas ligadas a marismas bañadas por aguas de elevada salinidad (con poco aporte de aguas fluviales, por tanto).

Una curiosidad: una banda de tarays norteños (Tamarix gallica); no está claro el origen de la especie en la zona (es decir, si se trata de una especie natural o asilvestrada).

Otro ejemplar solitario de Tamarix gallica entre los juncales.

Encontramos varias especies de juncos; en la fotografía, Juncus maritimus.

Juncus acutus delante de un bosquete de alisos.

Detalle de la infrutescencia de Juncus acutus. En este caso corresponde a una población que crece sobre una zona inundada localizada detrás de unas dunas.

Vista de la desembocadura del río Anllóns, con vegetación de marismas a ambos lados del cauce.

Las lisas o mújoles, muy comunes en las aguas litorales, soportan aguas de salinidad variable.

En la zona de estero (la franja costera comprendida entre los límites superior e inferior de las mareas) crecen plantas adaptadas a los medios salinos (es decir, a medios con baja disponibilidad de agua, pese a encontrarnos en unos suelos que se anegan periódicamente).

Matorrales de salobreña (Halimioides portulacoides) con marea baja.

Aspecto de Halimioides portulacoides.

Los márgenes de rías y estuarios permanecen inundados provisionalmente por la existencia de mareas: se trata de zonas sedimentarias donde se acumulan limos y arcillas, formándose suelos fangosos.

Carrizales y vegetación ribereña que crece a partir del nivel más alto que alcanzan las mareas (pleamar).


Los depósitos sedimentarios que conforman las zonas de marjal se producen en aquellas zonas del litoral que están protegidas de la acción perturbadora de olas y corrientes marinas.

Aspecto general de la vegetación que queda al descubierto tras bajar la marea.

Destaca la presencia de la salicornia (Salicornia ramosissima), una quenopodiácea de consistencia carnosa.

 Detalle de Salicornia ramosissima (sinónimos: S. europea, S. herbacea...).

Ejemplar de Suaeda maritima rodeado de la juncaginácea Triglochin maritima.

Detalle de las hojas de Suaeda maritima.

Frankenia laevis

Spergularia media

Atriplex prostrata

Scirpus maritimus

martes, 12 de abril de 2011

El género Tamarix en España (4)

Tamarix africana (Rivas, Madrid), abriendo las primeras flores a finales de abril.

Tras presentar a los tarajes o tarays con cuatro pétalos, queda por revisar al resto de especies, es decir, aquellas con flores pentámeras.

Dentro de éstas, pueden distinguirse dos grupos:

1.- Especies cuyos racimos superan los cinco milímetros (5-8 mm) de anchura: Tamarix africana T. chinensis.
2.- Especies con los racimos más estrechos (menores a cinco milímetros): Tamarix canariensis, T. gallica, T. mascatensis y T. ramossisima.

1.- Especies pentámeras con racimos anchos (5-8 milímetros):

Tamarix africana

Especie de grandes pétalos (mayores de 2 milímetros), en la que los racimos de flores nacen en las ramas viejas o leñosas; éstos son gruesos, alcanzando los ocho milímetros de anchura. Las brácteas pueden superar o no la longitud del cáliz; en la denominada variedad fluminensis, las brácteas superan la longitud del cáliz (se adjunta una foto). Disco nectarífero sinlófico.

Se trata de una especie bien distribuida por gran parte de España, siendo con T. gallica la especie que asciende más al norte del país.

Tamarix africana var. fluminensis

Tamarix chinensis

Tal como indica su nombre especifico, especie proveniente de oriente (China, Japón y Mongolia), muy empleada en jardinería.

Racimos de 5-7 milímetros de ancho. Flores con sépalos enteros, de forma triangular-lanceolada, con pedicelos largos y brácteas que en ocasiones pueden igualar al pedicelo. Disco hololófico. Especie con flores de color rosa intenso, que florece espectacularmente a partir de mayo.

 Tamarix chinensis (San Sebastián de los Reyes, Madrid).

Detalle de pedicelos y sépalos de T. chinensis.

2.- Especies pentámeras con racimos estrechos (de anchura inferior a cinco milímetros):

Tamarix ramosissima

Como la anterior, se trata de otra especie cultivada que en ocasiones aparece asilvestrada; también de disco nectarífero hololófico. A diferencia de T. chinensis, sus racimos son más estrechos (3-4 mm).

Otras diferencias importantes entre las dos especies de disco hololófico residen en la longitud de las brácteas (en esta especie son lineares y muy largas, superando a los pedicelos) y en los sépalos, menos estilizados que en la especie anterior y de borde irregularmente dentado.

Tamarix ramosissima cultivado en Alcobendas (Madrid).

Tamarix canariensis

Especie muy próxima a T. gallica, de la que a veces es difícil de separar; en general, Tamarix canariensis tiene los ejes de los racimos y las brácteas florales papilosos (es decir, con papilas, unas pequeñas excrecencias de tipo granuloso sobre dichas superficies) y brácteas muy largas y acabadas en una fina punta, que superan claramente la longitud del cáliz; estas características no las presentan ni T. gallica ni T. mascatensis.

Por otra parte, se trata de un taray con pedicelo bien representado y sépalos triangulares, finamente denticulados. Disco sinlófico. Al igual que en T. gallica y T. mascatensis, los racimos florales nacen en las ramas del año.

Especie resistente a la salinidad, se encuentra bien representada en gran parte de la Península, Mallorca e islas Canarias. Los conocidos bosquetes de tarays de las Tablas de Daimiel pertenecen a esta especie.

 Racimo de T. canariensis antes de la apertura de las flores (El Molar, Madrid).

Tamarix canariensis en las salinas del Cabo de Gata (Almería).

Tamarix gallica

Como se ha señalado, especie muy parecida a la anterior, pero con racimos no papilosos y brácteas que no superan la longitud del cáliz. Flores bien pecioladas, con racimos que pueden alcanzar los cinco centímetros de longitud. Disco, asimismo, sinlófico.

Menos resistente a la salinidad que la especie precedente, también se presenta por gran parte de la Península, alcanzando la costa cantábrica, y Baleares. En el centro peninsular la hemos visto florecer a partir de mayo, como otras especies de racimos estrechos.

Tamarix gallica

Tamarix mascatensis

A diferencia de las dos especies anteriores, T. mascatensis presenta el disco nectarífero de tipo paralófico.

Además, se trata de una especie de racimos estrechos con flores subsentadas; es decir, a diferencia de T. gallica y T. canariensis, cuyas flores cuentan con un pedicelo bien desarrollado, en T. mascatensis las flores tiene un corto pedicelo, pareciendo en ocasiones ser sentadas.

Los racimos suelen ser más cortos (hasta 3 centímetros de longitud) que en las otras dos especies. Por otra parte, presenta brácteas más cortas que el cáliz y sépalos denticulados.

Citada de manera dispersa por varias zonas del país (Aragón, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Región de Murcia y Mallorca), seguramente pase desapercibida en muchas otras partes debido a su parecido con las demás especies de racimos estrechos y por ser una especie frecuentemente ignorada en muchas de las publicaciones que tratan sobre las especies leñosas españolas.

En Madrid la hemos visto en Ciempozuelos, compartiendo hábitat con T. gallica, así como en Alcalá de Henares, existiendo además citas en Aranjuez y otros puntos del sureste de la región; florece a partir de mayo.

Tamarix mascatensis (Ciempozuelos, Madrid).