Mostrando entradas con la etiqueta Adenocarpus hispanicus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adenocarpus hispanicus. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de agosto de 2023

Flores de verano: Galeopsis ladanum

 

Una de las plantas que florece en pleno verano en la Sierra de Guadarrama es la labiada Galeopsis ladanum. La fotografiamos a mediados de julio en Somosierra, a unos 1.500 metros de altitud.

Es una planta anual con hojas ovadas o lineares y flores rosadas agrupadas en verticilastros en el extremo del tallo.

Varios ejemplares de Galeopsis ladanum. Viven en zonas rocosas silíceas dentro de melojares y otros bosques de caracter eurosiberiano.

Melojar (Quercus pyrenaica) con serbal de cazadores. Mostramos otras plantas que fotografiamos por los alrededores.

Xiphion latifolium

Lilium martagon



Abedulares con avellanos.

Tanacetum corymbosum


Thymus pulegioides

Fuera del bosque encontramos este Adenocarpus hispanicus.

Silene nutans

domingo, 23 de agosto de 2020

Flores de agosto: Dianthus legionensis

 

Aprovechamos una parada en el Puerto de Cotos (Sierra de Guadarrama, a 1830 m) para buscar a una especie de clavelina que florece de julio a septiembre: Dianthus legionensis.

Dispersos entre los pastos que aprovecha el ganado vacuno, destacan algunos ejemplares con sus flores de color rosado-púrpura. La garganta que forman los pétalos es pelosa.

Se trata de una especie perenne, algo cespitosa con hojas lineares. Efectivamente se encuentra en flor y es de las pocas especies que quedan en flor en la sierra a estas alturas del verano.

Las flores de Dianthus legionensis se agrupan en grupos pequeños (o solitarias); las brácteas del calígulo (las que rodean por debajo al cáliz) están atenuadas en una larga punta fina (muchas veces algo curva). los pétalos son dentados y más claros por debajo (a veces con tonos amarillentos).

Un par de cornejas buscan alimento en los pastos secos que rodean el pinar.


Pinus sylvestris

En algunas umbrías del pinar crece Rubus brigantinus.

Flores de Rubus brigantinus.

En unas rocas cercanas detectamos esta presencia reptiliana...

Se trata de la culebra lisa europea (Coronella austriaca).

En los alrededores del centro de visitantes fotografiamos al serbal de cazadores...

... y a este espino cerval plantado (Rhamnus cathartica).


Ascendemos un poco (quedamos algo por encima de los 2.000 m de altitud) para disparar algunas fotos más en los piornales guadarrámicos.

Frutos del piorno serrano (Cytisus oromediterraneus).

Cambroño (Adenocarpus hispanicus).

Senecio pyrenaicus (subsp. carpetanus)

A la vuelta, al lado de un arroyo, destaca esta población de mentas (Mentha longifolia).

jueves, 22 de noviembre de 2018

Vistas de Gredos en noviembre

Aprovechamos una salida a la vecina provincia de Ávila para acercarnos a la vertiente norte de Gredos: no muy altos, la verdad, pues nos quedamos sobre los 1.600 m de altitud, pero suficiente para disfrutar de una zona de piornales y fotografiar algunas plantas que crecen entre rocas graníticas.

Estamos a principios de noviembre y apenas hay flores, así que nos conformamos con mostrar el aspecto general de algunas especies en su medio. La hiniesta (Genista cinerascens) es frecuente por encima de los 1.200 metros y aquí convive con otras especies de leguminosas arbustivas.

A estas alturas (1.600 m) abunda especialmente el cambrión o erizón (Echinospartum barnadesii), un arbusto de forma más o menos semiesférica muy frecuente en Gredos que alcanza Madrid de manera testimonial.

Se trata de un arbusto espinoso de color verde brillante cuyas espinas nacen enfrentadas.

Ahora solamente podemos fotografiar los frutos abiertos de Echinospartum barnadesii.

Helichrysum stoechas

Reseda gredensis en una grieta.

 La escoba blanca (Cytisus multiflorus) asciende hasta estas alturas, aunque es más abundante en el piso de la encina.

Nos encontramos en noviembre y ya empiece a hacer frío, pero vemos bastantes lagartijas noroccidentales o lusitanas -antes ibéricas-, que ahora han pasado a denominarse Podarcis guadarramae subsp. guadarramae.

Arenaria querioides aprovecha los huecos del piornal para crecer sobre estos suelos descarnados.

Ejemplar de escobón florido (Genista florida).

La uva de gato (Sedum hirsutum) crece también sobre rocas graníticas.

Un cambroño o codeso (Adenocarpus hispanicus) entre los erizones.

Los piornos serranos (Cytisus oromediterraneus) conviven con G. cinerascens y otras leguminosas arbustivas, ocupando preferiblemente las laderas orientadas al norte. Aunque las mejores formaciones se encuentran por encima de esta cota, también descienden hasta el piso del roble melojo.

Entre los bloques del roquedo aparecen unos cuantos Cytisus striatus.

Legumbre pelosa del escobón morisco (Cytisus striatus).

La vara de oro (Solidago virgaurea) con los capítulos secos.

Asplenium septentrionale

Merendera montana

Junto a un pequeño cauce fotografiamos esta zarzamora (Rubus vagabundus).

Hypericum undulatum

La manzanilla de Gredos (Santolina oblongifolia).


Detalles de los capítulos secos de las manzanillas de Gredos.

Otro ejemplar mayor de Santolina oblongifolia.

Detalle de las hojas de Santolina oblongifolia: además del aspecto sedoso que presentan, es muy característica su forma (que recuerda a la hoja de un roble).

Un solitario pino resinero (Pinus pinaster) acompañado de brezos (Erica arborea) en una ladera.

En las zonas más secas medra el cantueso.

De nuevo junto al agua vemos a Galium broterianum.

Algunos pinos se refugian junto a los arroyos para ascender por la montaña.

Helechos secos (Pteridium aquilinum) entre piornos y cambriones.

También encontramos a este joven lagarto ocelado (Timon lepidus). Estaba soleándose y se dejó fotografiar a placer.

Lo dicho: está todo lleno de lagartijas.

Linaria nivea, otra de las especies clásicas de la media y alta montaña en las montañas silíceas del centro peninsular.

Macolla de Festuca elegans, una gramínea cuyos tallos pueden alcanzar el metro de altura y sus hojas se enrollan al secarse. 



Detalle de la cabeza de otra lagartija noroccidental.


El cardo cuco (Carlina corymbosa subsp. hispanica).

Iba a quedarme en la zona de los piornos, pero la verdad es que también hubo tiempo para dar un paseo por los encinares del piso mesomediterráneo (en concreto por debajo de los 900 metros de altitud), próximos a Navaluenga, así que aquí van unas cuantas fotos más. En esta primera, por cierto, otro Cytisus: Cytisus scoparius (a la izquierda del camino), un acompañante típico de estos bosques esclerófilos.

Fresnos y sauces en las zonas de vaguada.

Hojas del sauce Salix neotricha.

Vides amarilleando junto a los encinares.

Los membrilleros (Cydonia oblonga) se cultivan con frecuencia por la zona.

Detalle de los membrillos, listos para recolectar.

Bayas de Bryonia dioica, la nueza.

Ejemplar en flor de hierba mora o tomatillos del diablo (Solanum nigrum).

Restos de olmeda.

Fresnos de hoja estrecha.

Enebrales (Juniperus oxycedrus).

Las primeras nieves.

Aliseda en el valle el Tiétar.

La hierba de las golondrinas (Chelidonium majus) con algunas flores.

Otra especie en flor: la manzanilla romana (Chamaemelum nobile).

Una viborera también florecida.

Saucedas (Salix salviifolia) junto a los alisos.

Algunos ejemplares notables de nogales, como este...

... nos recuerdan a los nogales primitivos (del tipo que se ha dado en llamar Juglans hispanica), últimas nueces.

Última de las especies que encontramos en flor, la linaria de roca (Linaria saxatilis).

Atardecer y despedida.