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martes, 12 de mayo de 2026

Un tilo en La Cabrera (Madrid)

En La Cabrera (Madrid), a poco más de 1.000 m de altitud, encontramos un paisaje rocoso en el que predominan los berrocales y otras formaciones geológicas graníticas.

En una zona boscosa más húmeda que el roquedo circundante, buscamos un tilo (Tilia platyphyllos), un árbol común en Centroeuropa y el norte de España, pero no nativo de Madrid. Una curiosidad que merece la pena verse.

Aquí está: desde lejos destaca el follaje nuevo, verde brillante.


Vistas del tronco. Aunque no he encontrado referencias a su edad, está considerado un árbol singular de la Comunidad de Madrid.


Nuevas hojas de Tilia platyphyllos.

Fotografías realizadas en mayo: todavía falta un mes para su floración.

Destacamos otras especies de los alrededores, como los fresnos (Fraxinus angustifolia).

Castaño (Castanea sativa).

Manzano silvestre (Malus sylvestris).

Arce (Acer monspessulanum).

Cerezo (Prunus avium).

Saucedas de Salix atrocinerea.

Nogal (Juglans regia).

Robles melojos con peonías.

Floración de Quercus pyrenaica.

Alcornoques (Quercus suber).

Encinas (Quercus rotundifolia) entre el roquedo.


martes, 5 de mayo de 2026

Pinsapos en Madrid

En el Monte Abantos (Sierra de Guadarrama, El Escorial, Madrid), entre los 1.300-1.500 m de altitud y en umbría se encuentra un curioso emplazamiento de pinsapos (Abies pinsapo) muy alejado de su área de distribución natural.

Los primeros pinsapos se plantaron entre finales del siglo XIX y principios del XX, por estar localizada la Escuela de Ingenieros de Montes de la época en San Lorenzo de El Escorial, así que esta especie ya lleva más de cien años en la zona. La población cuenta con abundantes ejemplares jóvenes y parece regenerarse sin problemas.

La vegetación natural está formada por bosques de pinos (resineros y silvestres) y algunas encinas: los pinsapos crecen indiferentemente entre unos y otras. 

Aunque en Andalucía los pinsapos crecen sobre rocas calizas o peridotitas, aquí lo hacen sobre gneises (que originan suelos de naturaleza ácida), lo que no ha supuesto ningún impedimento para su establecimiento y crecimiento.



Ramas de Abies pinsapo.

Regeneración de pinsapos entre fresnos de hoja estrecha.


Mariposa de las aristoloquias (Zerynthia rumina).

Floración del guillomo (Amelanchier ovalis).

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus).


Varios ejemplares de gran porte.

Otro ejemplar joven creciendo en el margen del bosque.

Con buenas vistas al Monasterio de El Escorial.

martes, 28 de abril de 2026

La Corydalis que faltaba: C. intermedia

De las tres especies de Corydalis que habitan nuestro país faltaba por traer al blog a la tercera: Corydalis intermedia, la que más cerca tengo por ser la única que se encuentra en Madrid. En este enlace aparecen las otras dos especies existentes y sus características más notorias.

Un ejemplar asoma entre la hojarasca del melojar con algunas flores. A partir de marzo brotan las nuevas hojas de Corydalis intermedia y en abril acontece la floración.

Detalle del envés de las hojas y de las flores. Éstas presentan unas brácteas enteras, como Corydalis cava (en lugar de divididas, como C. solida).

Algunas plantas ya tienen los frutos formados. Son unas cápsulas oblongas (que recuerdan a legumbres) formadas por dos valvas.

Desenterrando con cuidado la base de esta plantita, descubrimos una escama foliosa en la base del tallo. Supongo que lo de intermedia se debe a que comparte características morfológicas tanto con Corydalis cava (brácteas enteras) como con C. solida (escama foliosa).

Detalle de la escama foliosa.

Corydalis intermedia habita melojares y otros bosques frescos, a partir de los 1.500 m de altitud. Las plantas crecen (nunca abundantemente) dispersas entre la hojarasca del bosque y florecen, como otras tantas plantas nemorales, antes de la salida de la hoja de los grandes árboles y arbustos. En la imagen, su hábitat en un bosque de Quercus pyrenaica con acebos, abedules, avellanos, etc.


lunes, 13 de enero de 2025

Helecho lengua de serpiente (Ophioglossum lusitanicum)

Enero es el mes para descubrir al helecho lengua de serpiente (Ophioglossum lusitanicum) en aquellas localidades de la Sierra de Guadarrama que alcanza (en este caso, una zona granítica a unos 1.000 msnm). Se trata de un pequeño helecho (alcanza los 4 cm como máximo) vivaz que en la Península Ibérica vive en regiones de clima suave, generalmente distribuido por el suroeste y el norte, con menor presencia en el centro del país.

Durante el invierno destacan sus frondes verde brillante y esporangios.

Detalle de los esporangios (espiciformes y ordenados en dos filas) y láminas de las hojas (de forma oblongo-lanceolada a linear-lanceolada).


lunes, 30 de diciembre de 2024

Mesto entre encina y alcornoque (Quercus x morisii)

Sobre las arcosas que dominan los alrededores de Madrid capital, a unos 675 m de altitud, el bosque dominante está/estaría compuesto principalmente por encinas (Quercus rotundifolia) como las de la imagen, en el Monte de El Pardo; al fondo, a la izquierda, un alcornoque (Quercus suber), uno de los árboles acompañantes de las encinas que por aquí resulta raro. Del encuentro de ambas especies surge el híbrido o mesto denominado Quercus x morisii, de características morfológicas intermedias. Presentamos primero a los parentales, para luego mostrar al cruce.

Hojas y bellotas de la encina. La cúpula de estas últimas está formada por escamas imbricadas de forma ovada, sin ápices o puntas.

Otro alcornoque, en este caso uno de los árboles monumentales de la Comunidad de Madrid, también en El Pardo. Muchas veces presentan un ramaje péndulo característico, que alcanza casi el suelo.

Hojas y bellotas del alcornoque: las primeras presentan una superficie más o menos alabeadas, con pocos dientes (y pequeños), mientras que las escamas medias y superiores de sus bellotas resultan inconfundibles por ser alargadas y acabadas en punta.

Nos trasladamos ahora a la Sierra de Guadarrama, a 850 msnm, entre Torrelodones y Hoyo de Manzanares, una zona de rocas graníticas.

Las encinas siguen dominando el arbolado, acompañadas por enebros, pinos piñoneros, jazmines, cornicabras, rosales silvestres, etc.

En algunas partes bajas aparecen fresnos y alcornoques de buen porte, como este.

También quedan labiérnagos y madroños (en flor a principios de diciembre).

Aquí fotografiamos al mesto Quercus x morisii.


El tronco es parcialmente suberoso, intermedio entre el bornizo del alcornoque y la corteza escamosa de la encina.


Las hojas presentan la superficie plana, con algunos dientes repartidos y envés cubierto de pelo.

Otra vista del envés de otras hojas donde la dentición resulta muy evidente.

A principios de mes solamente encontramos algunos frutos caídos en el suelo: son muy pequeños (no tienen pinta de resultar viables), con las escamas de la cúpula algo espinosas (otra característica atenuada o intermedia entre ambas especies).