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lunes, 7 de agosto de 2023

Flores de verano: Galeopsis ladanum

 

Una de las plantas que florece en pleno verano en la Sierra de Guadarrama es la labiada Galeopsis ladanum. La fotografiamos a mediados de julio en Somosierra, a unos 1.500 metros de altitud.

Es una planta anual con hojas ovadas o lineares y flores rosadas agrupadas en verticilastros en el extremo del tallo.

Varios ejemplares de Galeopsis ladanum. Viven en zonas rocosas silíceas dentro de melojares y otros bosques de caracter eurosiberiano.

Melojar (Quercus pyrenaica) con serbal de cazadores. Mostramos otras plantas que fotografiamos por los alrededores.

Xiphion latifolium

Lilium martagon



Abedulares con avellanos.

Tanacetum corymbosum


Thymus pulegioides

Fuera del bosque encontramos este Adenocarpus hispanicus.

Silene nutans

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bosques otoñales en Somosierra (II)

09/11/2011: Dehesa Boyal de Somosierra (Madrid). Entre 1.390 y 1.500 m de altitud.

Un año después, de vuelta a uno de los referentes otoñales más genuinos de Madrid: la Dehesa Boyal de Somosierra, para ver el cambio de color de las hojas de robles melojos y otras especies.

Vista general del bosque en noviembre.

Este año, a comienzos de noviembre ya han aparecido los tonos ocres de los melojos (la especie más importante numéricamente hablando), aunque éstos todavía mantienen verde buena parte de la hoja; otros robles por aquí presentes, como el roble albar (Quercus petraea) -una especie de temperamento más eurosiberiano que el propio melojo- presentan hojas amarillentas, aunque sigue predominando el verde.

Hojas de melojo (Quercus pyrenaica) con agallas.

Hojas del roble albar.

Quercus petraea
 
 
Junto con los robles citados, aparecen avellanos, arraclanes, acebos, serbales, mostajos, varias especies de rosales silvestres (de interés Rosa villosa), sauces (Salix atrocinerea), maillos (Malus sylvestris), cerezos, majuelos, espinos cervales o la labiada Teucrium scorodonia, por citar algunas de las especies más típicas.

En el suelo se  mezclan las hojas de las principales especies caducifolias de Somosierra.

Un abedul delante de la acebeda; varias Genista florida al fondo a la izquierda.

La segunda especie en importancia, después del melojo, es el abedul (Betula pubescens o B. alba; no en vano el paraje también recibe el nombre de Abedular de Somosierra); ahora, los troncos blancos y las siluetas gráciles de los abedules destacan en la ladera pedregosa que hay frente al mirador de la N-I.

Abedules y robles melojos.

Desde este mismo enclave se obtiene una visión muy buena de los alrededores y se pueden apreciar a simple vista varias especies arbóreas distintas; vestidos de rojo o anaranjado destacan arraclanes, serbales de cazadores y cerezos, mientras que los amarillos más vivos se reservan para abedules y temblones. Algunos bosquetes de pino silvestre proporcionan el contrapunto cromático necesario, con sus acículas oscuras entre tanto tono cálido.


Aparte de crecer bien sobre terrenos rocosos, en estos enclaves (que, aunque serranos, climatológicamente no dejan de ser mediterráneos, con el fuerte impacto que supone la falta de agua durante el estío para las especies más atlánticas), los abedules muestran querencia por los cursos de agua y se mezclan con avellanos y sauces, formando unos bosques de galería abiertos en los que se hacen en buena medida dominantes.

Los abedules forman un bosque ripario fácilmente identificable.

En el interior del abedular descubrimos algún tejo, enebros y varias especies de zarzas.

Un tejo en el interior del abedular.

Otra vista de los abedules desde el arroyo.

En la linde del bosque, algunas leguminosas arbustivas; entre ellas, destacan los codesos (Adenocarpus hispanicus), varios de los cuales se encuentran completamente en flor, suponemos que por el otoño tan suave que ha hecho.

Delante de melojos, abedules, avellanos y otras especies, una buena población de codesos.

Adenocarpus hispanicus en flor.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Bosques otoñales en Somosierra

06/11/2010: Otoñada en Somosierra (La Acebeda y Robregordo), Madrid.

El otoño, cerca del puerto de Somosierra, mostrando su mejor cara; destaca la presencia de los siguientes bosques:

Melojares (bosques de Quercus pyrenaica), acompañados de setos y prados. En los setos, arraclanes (Frangula alnus), boneteros (Euonymus europaeus), Rhamnus cathartica, sauces (Salix atrocinerea), avellanos (Corylus avellana), etc.

Melojar en otoño.

 Setos, prados y bosques de galería acompañan a los robles melojos.

Bajo los melojos, un arbusto poco frecuente en la Comunidad de Madrid: el rosal silvestre Rosa arvensis, de largos tallos, tendidos sobre el suelo, ahora en fruto. Fácil de distinguir por ser patente en el fruto los estilos formando una columna, el pequeño tamaño de la úrnula (de un centímetro de grosor, aproximadamente), así como por la presencia de glándulas dispersas por el peciolo y los márgenes de los sépalos (algunos de ellos presentes todavía, como se muestra en la fotografía, pese a que la mayoría de los pies los han perdido ya), los cuales son prácticamente enteros (con pocos lóbulos).

Frutos de Rosa arvensis, manteniendo los sépalos. 

Tembledas (bosquetes de álamo temblón, Populus tremula), que acompañan a los arroyos o forman pequeños bosquetes entre los melojos o los pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris), éstos últimos mucho más extendidos. Las especies arbóreas citadas anteriormente para los setos (avellanos, sauces, etc.) acompañan también a los temblones, así como enebros (Juniperus communis), brezos (Erica arborea) y otros.

 Álamos temblones.

Pinar de pino silvestre. 

Acebedas o bosques de acebo (Ilex aquifolium), de mayor extensión en Robregordo que en La Acebeda (pese al nombre), con mostajos y serbales (Sorbus aria, S. aucuparia), hiedras (Hedera helix), cerezos (Prunus avium), algún roble albar (Quercus petraea), Quercus pyrenaica y matorrales de leguminosas en los límites del bosque (Genista florida, G. cinerascens, Cytisus striatus, Adenocarpus hispanicus, etc.).

 Acebeda de Robregordo.

 Pie femenino de acebo con frutos.

Mostajo (Sorbus aria) entre los acebos. 

Cerezo (Prunus avium).

En los pastizales más degradados, sobre estos suelos silíceos, prospera la compuesta Senecio adonidifolius, ahora con los tallos prácticamente secos.


 Matorrales de leguminosas arbustivas en los límites de la acebeda.

Senecio adonidifolius 

Por último, mencionar la abundancia de las principales especies de zarzamoras madrileñas a lo largo de todos los caminos y huecos del bosque: Rubus ulmifolius, R. castellarnaui, R. lainzii y R. caesius.


Rubus lainzii 

 Rubus caesius