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lunes, 13 de agosto de 2018

Costa Norte coruñesa hasta Estaca de Bares


Un paseo al norte del norte, entre Cedeira y la Estaca de Bares, en La Coruña. Mostramos algunas especies notables o características de este tramo de litoral caracterizado por la variedad geológica (junto a rocas metamórficas y granitos aparecen algunas básicas en las inmediaciones de Cabo Ortegal e incluso en determinados enclaves rocas ultrabásicas -peridotitas serpentinizadas-) y unos paisajes excepcionales. Estamos a comienzos de julio.

Ganado equino que aprovecha a diente pastos herbáceos, brezos y tojos.

Tuberaria globulariifolia

Hypericum undulatum

Helichrysum petiolare, una especie naturalizada que aparece esporádicamente.


Angelica pachycarpa

Lotus corniculatus con frutos y alguna flor dispersa.

Los llamativos frutos de Angelica pachycarpa.

Una especie endémica y amenazada: Centaurea borjae, que no vimos en flor. Solamente vive en los acantilados de Serra Capelada y Cabo Prior. Se trata de una centaurea perenne y casi acaule, como se muestra en la foto.

Aquí encontramos los acantilados más altos de Europa, de más de 600 m de altura, concretamente entre Cedeira y Cariño.

Cirsium vulgare con la flor ya pasada, un cardo que abunda en los caminos y cerca de parcelas cultivadas.

Euphorbia hyberna en Cabo Ortegal, una lechetrezna de frutos redondeados cubiertos de tubérculos.

Thymus longicaulis, un tomillo presente en suelos ultrabásicos.

Detalle de las flores de Thymus longicaulis.

Erica mackaiana

Setos próximos a Cabo Ortegal con la escoba Cytisus commutatus (los ejemplares de la zona se denominaron Cytisus ingramii), que alcanza los dos metros de altura.

Hemos llegado a ver la última flor en uno de los arbustos de Cytisus commutatus: es verdaderamente raro, pues la especie florece entre abril y mayo y nos encontramos en julio. Un golpe de suerte en un año fresco y lluvioso como este, supongo.

Detalle de la flor: el estandarte es más pálido que el resto de los pétalos. Los pulgones en el pedúnculo, a lo suyo. Se trata de una especie presente en el norte de Galicia (Coruña y Lugo) y algunos puntos del litoral cantábrico, hasta el País Vasco: un arbusto endémico del norte de España.

Detalle de las legumbres cubiertas de pelo de Cytisus commutatus.

Rumex scutatus subsp. gallaecicus, una especie rara.

Allium ericetorum

Una viborera vivaz, Echium rosulatum, de cuya roseta de hojas salen varios tallos floridos.

Vegetación de acantilado e islotes en Cabo Ortegal.

Vista de Os Tres Aguillóns. Interesantes consideraciones sobre la antigüedad de estas rocas en el siguiente enlace de Naturaleza Cantábrica.

Una de las razas de zanahoria silvestre (Dacus carota subsp. gummifer).

En el extremo norte de nuestro país: la Estaca de Bares.

Matorrales de acantilado con Inula crithmoides y Armeria pubigera entre otras especies.

Aquí finaliza el Atlántico y comienza el Cantábrico.

Matricaria maritima

Playa de cantos bajo los acantilados.

Coleostephus myconis

Atriplex prostrata

Un endemismo amenazado de la costa norte coruñesa: Linaria polygalifolia subsp. aguillonensis.

Terminamos con un especie de los prados próximos a estaca de Bares, la veza Vicia angustifolia.

jueves, 17 de agosto de 2017

Costa da Morte (I)


 
Estuvimos pasando unos días en la Costa da Morte, La Coruña, el pasado mes de julio y estaba pendiente la publicación de algunas fotos. Vamos a empezar por las vistas más marineras/costeras de todas, que es lo que toca en verano.

Estamos en el extremo noroccidental peninsular, en una costa abrupta y abierta al océano; aparte de acantilados como los de la imagen en Cabo Fisterra, en el litoral se intercalan otros hábitats como dunas, arenales, marismas y rías. En entradas posteriores repasaremos algunas de sus especies más singulares.

Pero de momento nos quedamos en la costa y sus postales marineras. Nos encontramos en un enclave alejado de zonas montañosas con un clima oceánico húmedo (con precipitaciones entre 1.000 y 1.600 mm y temperaturas suaves).

Más vistas de la vegetación que crece en los acantilados, en esta caso en Cabo Vilán, a punto de ser engullido por la niebla.

Algunos de los matorrales que viven en los acantilados: Armeria pubigera y (debajo) Matricaria maritima.

Población de armerias e hinojo marino (Crithmum maritimum).

Inula crithmoides

Centaurea corcubionensis: un endemismo gallego bien representado tanto en zonas litorales como otros medios (brezales) no tan expuestos al salitre.

Detalle de las inflorescencias de Matricaria maritima.

Beta maritima
 
Tramo en las inmediaciones de la Ensenada de Trece. Al fondo destaca un ejemplo de arenal estabilizado (denominados Montes Brancos o Montes Blancos), con vegetación dunar en un excelente estado de conservación.


Malpica de Bergantiños.

Aunque en Costa da Morte no abundan las islas, aquí tenemos la excepción: las Sisargas.

Detalle de Sisarga Grande.

Faro de Punta Nariga al fondo.

Una umbelífera abundante: el pie de oso (Heracleum sphondylium).

Una especia amenazada, presente en algunos enclaves costeros coruñeses: Linaria aguillonensis. Tuvimos la suerte de verla en flor.

Litoral próximo al faro de Punta Nariga, donde se aprecian los afloramientos graníticos propios de la zona.

Faro de Punta Nariga y más relieve granítico.

Leucanthemum pluriflorum

Rumex acetosa subsp. biformis, de hojas carnosas y brillantes.

Faro Roncudo y su litoral (siguiente foto).



Un par de fotos de la variada vida marina que atesoran estas aguas.

Uno de los mejores tramos de litoral de toda España, dirigiéndonos hacia Cabo Vilán desde el norte.

Cabo Vilán.

El buen estado de conservación de la vegetación costera y litoral contrasta con los montes que encontramos al desplazarnos hacia en interior, donde predominan los cultivos arbóreos.

Los acantilados se alternan, como indicamos al principio, con otros medios como playas, de arenas o -como es el caso- de cantos rodados. 

Un endemismo, en este caso del litoral peninsular del noroeste: Angelica pachycarpa, una hierba perenne alta con los frutos formados y casi maduros. Crece pegada al mar, aunque unos zarzales nos impiden ver sus hojas.

Otro ejemplar de Angelica pachycarpa, que en este caso solamente cuenta con las hojas basales.

Silene uniflora


Ascendiendo por el Monte Blanco de Ponteceso, otro de los arenales asentados, aunque en este caso se ha repoblado parcialmente con pinos (no esta ladera).

Silene scabriflora


Una familia de chovas piquirrojas marineras compuesta por los padres y sus tres hijos (que eran un incordio y tenían bastante hartos a sus progenitores) nos acompañaban todas las mañanas. No están todos fotografiados, claro.

Armeria maritima, que suele crecer en zonas con influencia mareal.

Vista de una playa, en esta ocasión de arena, cerca de Muros. Asociadas a estos arenales muchas veces aparecen lagunas costeras, como la Lagoa de Louro, en las inmediaciones del paraje mostrado.

En los campos de labor próximos a la costa encontramos a esta col (Brassica oleracea), con frutos y flores.


Cerramos aquí, con un atardecer desde lo alto del Monte Blanco, pero no estén tristes, pues ¡seguiremos mostrando fotos de la Costa da Morte en próximas entregas, amigos!