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domingo, 13 de septiembre de 2020

El apio caballar (Smyrnium olusatrum) completa su ciclo

En una escapada a Jaén a finales de agosto aprovechamos para acercarnos al Mirador de Los Órganos en Despeñaperros: aquí (entre los 800 y los 900 m de altitud) encontramos algunos ejemplares secos de apio caballar (Smyrnium olusatrum), una umbelífera que suponíamos de ambientes más húmedos, pero que parece ser que se ha asilvestrado en parte de su área de distribución, pues se cultivó como verdura en la antigüedad.
 
El apio caballar en una hierba que vive dos años (desarrollando la cepa y hojas basales el primer año y los largos tallos y las flores el segundo). Aquí vive junto a los encinares y roquedos de Despeñaperros.
Detalle de los llamativos frutos del apio caballar: miden 5-6 mm, son redondeados, comprimidos lateralmente y formados por dos mitades. Aprovechamos para fotografiar otras especies y paisajes por los alrededores.
Dehesas y montes próximos a Despeñaperros.
Jara pringosa en un hueco del encinar.
Parte superior del Monumento Natural Los Órganos.
Dianthus lusitanus
Entre el roquedo encontramos a la pinchuda Genista polyanthos.
Delphinium staphisagria
Las bellotas del alcornoque en pleno desarrollo.
Uno de los caducifolios del bosque: la cornicabra (Pistacia terebinthus).
También están creciendo estas agallas en un quejigo.
Quercus broteroi
Otra umbelífera que, a diferencia del apio caballar, todavía tiene los frutos verdes: Ferulago brachyloba.
Ferulago brachyloba
Finalizamos con el tamujo (Flueggea tinctoria), un arbusto ripícola que se observa en los cauces (generalmente secos) de las partes inferiores de la sierra.

martes, 28 de mayo de 2019

Las Villuercas en mayo

Algunas fotos de las plantas que vimos en nuestro recorrido por Las Villuercas (Cáceres), una comarca dominada por una serie de serranías algunas de las cuales alcanzan los 1.400 m de altitud, lo que permite una importante diversidad de hábitats y que especies de gustos más norteños alcancen este extremo de la geografía extremeña.


Las cumbres cuarcíticas se alinean en una disposición NO-SE; destacan los plegamientos de las rocas sedimentarias más antiguas (cuya erosión y posterior depósito en las partes inferiores dan lugar a las conocidas rañas), definiendo lo que se denomina el relieve apalachense.

Entrada desde la vecina comarca de La Jara (Toledo).

Quejigos (Quercus broteroi) cubiertos de líquenes)



Una tuberaria "arbustiva" (o, al menos, con la base leñosa, como su nombre indica): Tuberaria lignosa (flor y hojas basales).

Genista triacanthos

Aquí o podían faltar las ericáceas, como el brezo Erica umbellata.

Genista hirsuta

Adenocarpus telonensis, un codeso de grandes flores.


Entrada a Cáceres por el puerto de San Vicente. Una cistácea muy común, Tuberaria (Xolantha) guttata.

Desde luego estamos en el dominio de la jara pringosa (Cistus ladanifer), que se encuentra en plena floración.

Linaria nivea

Andryala arenaria


Enebros, encinas y jaras junto a castaños y cornicabras en la umbría.

Un piruétano (Pyrus bourgena) entre los matorrales.

En los pastizales que abundan hacia la localidad de Guadalupe fotografiamos a este altramuz (Lupinus hispanicus).

En las zonas pedregosas y roquedos de la zona no podían faltar las especies del género Sedum: como Sedum amplexicaule...

Sedum andegavense...

... o Sedum brevifolium.

Un helecho rupícola, Cheilanthes tinaei.

Detalle de las flores de la digital.

Lathyrus angulatus

Otra vista de Las Villuercas, donde se reflejan algunas de sus principales unidades paisajísticas: cumbres, laderas con bloques cuarcíticos, matorrales mediterráneos, bosques de hoja marcescente o caduca y cultivos mediterráneos (pues también es importante la impronta humana en la zona).

Paramos a fotografiar algunas plantas que se encuentran entre el piso de la encina y el melojo. Y entre los herbazales del camino, claro.

Escobón en flor (Cytisus striatus).

Lepidium heterophyllum

Geum sylvaticum

El ombligo de Venus antes de abrir sus flores.

Una veza interesante: Vicia tenuifolia. Se trata de una trepadora perenne que posee un tallo leñosos subterráneo a partir del cual nacen turiones alargados.

Detalle de la inflorescencia y folíolos de Vicia tenuifolia.

Otra trepadora también florece ahora: la nueza negra (Tamus communis).

El melojo (Quercus pirenaica).

Arenaria montana

Brezo acompañante del sotobosque del melojar (Erica arborea).


Los jacintos (Hyacinthoides hispanica) cubren ahora algunas praderías y bordes de castañares.

Llegamos para fotografiar las últimas flores de otro árbol caducifolio de la zona, el cerezo (Prunus avium).

Glebionis (Chrysanthemum) segetum en los bordes del camino.

Algunos castaños todavía no han sacado las hojas.

Este ejemplar, en cambio, va más adelantado (Castanea sativa).

Pese a la presencia de robles melojos, castaños, cerezos y otros elementos eurosiberianos, la presencia arbórea más notable de la vegetación de Villuercas la proporciona el loro (Prunus lusitanica). Como es sabido, se trata de una especie relíctica del terciario que ha sobrevivido en algunas gargantas donde se mantienen unas condiciones de mayor termicidad y humedad similares a los climas subtropicales del Mioceno.


Además hemos tenido la fortuna de encontrar a los loros en flor: no me digan que no son espectaculares.