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martes, 28 de mayo de 2019

Las Villuercas en mayo

Algunas fotos de las plantas que vimos en nuestro recorrido por Las Villuercas (Cáceres), una comarca dominada por una serie de serranías algunas de las cuales alcanzan los 1.400 m de altitud, lo que permite una importante diversidad de hábitats y que especies de gustos más norteños alcancen este extremo de la geografía extremeña.


Las cumbres cuarcíticas se alinean en una disposición NO-SE; destacan los plegamientos de las rocas sedimentarias más antiguas (cuya erosión y posterior depósito en las partes inferiores dan lugar a las conocidas rañas), definiendo lo que se denomina el relieve apalachense.

Entrada desde la vecina comarca de La Jara (Toledo).

Quejigos (Quercus broteroi) cubiertos de líquenes)



Una tuberaria "arbustiva" (o, al menos, con la base leñosa, como su nombre indica): Tuberaria lignosa (flor y hojas basales).

Genista triacanthos

Aquí o podían faltar las ericáceas, como el brezo Erica umbellata.

Genista hirsuta

Adenocarpus telonensis, un codeso de grandes flores.


Entrada a Cáceres por el puerto de San Vicente. Una cistácea muy común, Tuberaria (Xolantha) guttata.

Desde luego estamos en el dominio de la jara pringosa (Cistus ladanifer), que se encuentra en plena floración.

Linaria nivea

Andryala arenaria


Enebros, encinas y jaras junto a castaños y cornicabras en la umbría.

Un piruétano (Pyrus bourgena) entre los matorrales.

En los pastizales que abundan hacia la localidad de Guadalupe fotografiamos a este altramuz (Lupinus hispanicus).

En las zonas pedregosas y roquedos de la zona no podían faltar las especies del género Sedum: como Sedum amplexicaule...

Sedum andegavense...

... o Sedum brevifolium.

Un helecho rupícola, Cheilanthes tinaei.

Detalle de las flores de la digital.

Lathyrus angulatus

Otra vista de Las Villuercas, donde se reflejan algunas de sus principales unidades paisajísticas: cumbres, laderas con bloques cuarcíticos, matorrales mediterráneos, bosques de hoja marcescente o caduca y cultivos mediterráneos (pues también es importante la impronta humana en la zona).

Paramos a fotografiar algunas plantas que se encuentran entre el piso de la encina y el melojo. Y entre los herbazales del camino, claro.

Escobón en flor (Cytisus striatus).

Lepidium heterophyllum

Geum sylvaticum

El ombligo de Venus antes de abrir sus flores.

Una veza interesante: Vicia tenuifolia. Se trata de una trepadora perenne que posee un tallo leñosos subterráneo a partir del cual nacen turiones alargados.

Detalle de la inflorescencia y folíolos de Vicia tenuifolia.

Otra trepadora también florece ahora: la nueza negra (Tamus communis).

El melojo (Quercus pirenaica).

Arenaria montana

Brezo acompañante del sotobosque del melojar (Erica arborea).


Los jacintos (Hyacinthoides hispanica) cubren ahora algunas praderías y bordes de castañares.

Llegamos para fotografiar las últimas flores de otro árbol caducifolio de la zona, el cerezo (Prunus avium).

Glebionis (Chrysanthemum) segetum en los bordes del camino.

Algunos castaños todavía no han sacado las hojas.

Este ejemplar, en cambio, va más adelantado (Castanea sativa).

Pese a la presencia de robles melojos, castaños, cerezos y otros elementos eurosiberianos, la presencia arbórea más notable de la vegetación de Villuercas la proporciona el loro (Prunus lusitanica). Como es sabido, se trata de una especie relíctica del terciario que ha sobrevivido en algunas gargantas donde se mantienen unas condiciones de mayor termicidad y humedad similares a los climas subtropicales del Mioceno.


Además hemos tenido la fortuna de encontrar a los loros en flor: no me digan que no son espectaculares.


jueves, 13 de abril de 2017

En busca de un escobón (Cytisus villosus) y otras leguminosas arbustivas



Vamos a fotografiar una pequeña población del escobón Cytisus villosus que se encuentra próxima a Casares (Málaga). Partimos de esta localidad desde una ruta que enlaza con Sierra Bermeja, al fondo de la imagen.

Los matorrales termófilos y zonas de pastizales más o menos despejados nos acompañan al principio.

En estos pastizales crece el altramuz azul (Lupinus angustifolius).

Y esta segunda especie: Lupinus micranthus.

Otra leguminosa anual que prolifera en los bordes del camino: Lathyrus clymenum.

Al comenzar la primavera la vegetación de los arroyos luce espléndida: sauces, emborrachacabras, cañotas y varias trepadoras.

Hojas y flores femeninas de Salix pedicellata.

Teline monspessulana en el borde del arroyo.

Dejamos el arroyo y en el paisaje predominan los matorrales acidófilos de sustitución, en este caso un gran codeso (Adenocarpus telonensis). 

Flores y hojas de Adenocarpus telonensis.

Más leguminosas arbustivas: Genista lanuginosa.

Genista lanuginosa

En el cerramiento de una finca fotografiamos los frutos de Aristolochia baetica.

También abundan las cistáceas, como no podía ser de otra manera (Cistus monspeliensis en la foto).

Vistas de los matorrales sobre areniscas, con algún palmito.

Genista triacanthos en flor.

Ulex borgiae

En un hueco en el borde del camino, una cistácea clásica: Tuberaria guttata.

Otro cambio en la ruta: entramos en el dominio forestal de los bosques esclerófilos húmedos.

Vista del bosque anterior con alcornoques, quejigos, acebuches, labiérnagos, brezos y otros.

Un quejigo (Quercus broteroi) a punto de florecer.

Una de las abundantes trepadoras (Rubia agostinhoi) sobre un lentisco.

Vista del alcornocal.

Y en uno de claros del alcornocal se encuentran los Cytisus villosus. Porte de un gran ejemplar.

Esta especie la hemos visto en Prades (Tarragona), Los Alcornocales y algunos puntos de la Serranía de Ronda, pero sin llegar a ser escasa tampoco resulta abundante. En la imagen, las características hojas trifoliadas del escobón, de grandes folíolos.

Encontramos algunos ejemplares con las últimas flores (estamos a finales de marzo). Es identificativo de la especie la forma puntiaguda del estandarte, como se aprecia en la fotografía.

Las legumbres son alargadas y oscuras cuando maduran, cubiertas de pelos. Aquí encontramos los primeros frutos formándose.

En un talud próximo al camino fotografiamos al pequeño jopo Orobanche mutelii, que parasita a varias especies de compuestas.

Al final del camino asoman las peridotitas y pinares de Sierra Bermeja.

Volvemos y terminamos con una imagen del bosque formado por quejigos, algarrobos, lentiscos, acebuches y otras leñosas típicas de los bosques mediterráneos bajos.