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domingo, 23 de febrero de 2020

Las mentas

Las mentas son unas plantas de la familia de las labiadas caracterizadas por ser herbáceas, perennes (tallos rizomatosos subterráneos), aromáticas y habitar medios cercanos al agua; florecen tarde (generalmente a partir de la primavera tardía o el verano) y son muy conocidas por emplearse desde antiguo como plantas medicinales o condimentarias. En España viven siete especies silvestres, que pueden hibridarse entre sí (y con alguna otra forma cultivada), por lo que nos atendremos a las especies tipo sin entrar en más disquisiciones.

La primera es el poleo cervuno (Mentha cervina), que es la única menta ibérica con hojas linear-lanceoladas (y sin pelos), cuyo cáliz tiene cuatro dientes (las demás especies tienen cinco).

Las flores son blancas y se agrupan en ramilletes junto a las hojas, fundamentalmente en los extremos superiores de los tallos.

Hábitat del poleo cervuno en las orillas húmedas y arenosas del embalse de Santillana (Manzanares el Real, Madrid). Esta especie florece en pleno verano y aguanta con flores buena parte del otoño.

Con la anterior especie muchas veces se encuentra el poleo menta (Mentha puligeum), cuyas flores, agrupadas en verticilastros, son rosadas o violáceas y sus hojas superiores (de menos de un centímetro de anchura) apenas sobrepasan las flores.

Detalle de inflorescencia y hojas (generalmente glabras) del medio del tallo de Mentha puligeum.

Otra vista de las orillas del embalse de Santillana, donde conviven las dos primeras especies de menta.

La tercera especie es la menta japonesa (Mentha arvensis), que también presenta flores reunidas en verticilastros pero sus hojas son mucho más anchas (de más de un centímetro de anchura), pelosas, y sobrepasan a las flores. Es la más escasa de todas nuestras mentas.

Detalle del envés de las hojas de la menta japonesa. Florece a partir de julio.

Una joven ranita de San Antonio comparte medio con la menta japonesa y posa con ella así de elegante.

Hábitat de Mentha arvensis en las orillas de este humedal en Riolago de Babia (León).

La cuarta especie es la menta de agua (Mentha aquatica), fácilmente identificable por sus anchas hojas ovadas y, sobre todo, por presentar inflorescencias globosas localizadas en el extremo de los tallos. Aquí vemos el porte de un ejemplar.


Detalles de las hojas e inflorescencia de Mentha aquatica.

Población de Mentha aquatica cerca de Villanúa (Huesca).

Las tres siguientes especies presentan las inflorescencias en forma de espiga. La primera de ellas es la hierbabuena (Mentha spicata), caracterizada por tener inflorescencias laxas frente a las dos siguientes mentas, que las presentan densas.

Detalle de hojas e inflorescencia de Mentha spicata.

Otro ejemplar de hierbabuena en el Valle del Lozoya (Sierra de Guadarrama).

Las mentas suelen presentar un aroma agradable debido a compuestos volátiles presentes en sus aceites esenciales. Además, algunos insectos aprovechan para libar sus flores durante la segunda mitad del año.

Hábitat de del ejemplar anterior de M. spicata, en las cunetas húmedas de un camino que transcurre en el interior de un bosque de robles melojos.

La penúltima especie, de inflorescencias densas y hojas lanceoladas, es la menta silvestre o mentastro (Mentha lonfifolia).

Flores de color rosado y hojas cubiertas de pelo (especialmente por el envés) aportan a Mentha longifolia su aspecto ceniciento.

M. longifolia se distribuye principalmente por el norte del país, en este caso mostramos una población en el Valle del río Aragón (Huesca), aunque también alcanza Andalucía e incluso las islas Canarias.

Otra población de menta silvestre prospera entre los cantos depositados en la ribera del río Lozoya (Madrid).

Mentha longifolia es una planta que puede superar el metro de altura. Pirineo oscense, cerca de Candanchú. 

La última especie es la menta de burro (Mentha suaveolens).

Mentha suaveolens, a diferencia de la anterior, presenta hojas rugosas de forma elíptica, muy llamativas y características.

Es una planta muy frecuente en lugares encharcados y algo nitrófilos de toda España. Se hibrida fácilmente con M. longifolia.

Junto a las mentas de burro anteriores, fotografiadas en las inmediaciones de un arroyo madrileño, conviven otras plantas amantes de las riberas y bordes de humedales: aprovechamos para mostrar a algunas de las más comunes. Por ejemplo, la persicaria (Polygonum persicaria, abajo).


Dos vistas de Epilobium hirsutum.

Otra labiada: la menta de lobo (Lycopus europaeus).

Álamos blancos.

Dulcamara (Solanum dulcamara).

Calystegia sepium

viernes, 19 de julio de 2019

Frutos de Damasonium polyspermum

A finales de junio encontramos algunas plantas de Damasonium polyspermum con los frutos completamente formados en el embalse de Santillana (Manzanares el Real, Madrid), cerca de donde observamos hace ya tiempo unas posibles hojas de esta especie.

Damasonium polyspermum es una planta acuática anual que germina y crece en el agua y que, tras la retirada de ésta (en los suelos arenosos todavía húmedos de algunos embalses y otros humedales naturales), completa sus fases vitales en la tierra: una especie que vive entre los medios acuático y terrestre, por tanto (un ecotono de libro). La falta de lluvias de este año ha acelerado su ciclo, pues suele florecer más tarde (en ocasiones en pleno verano, cuando más rápidamente se retiran las aguas). Se trata de una especie muy escasa en la Comunidad de Madrid.

Mentha cervina en los alrededores.


Al igual que su pariente Mentha pulegium,

Restos de fresnedas (Fraxinus angustifolia).

Un milano negro, mosqueado con nuestra presencia, sobre la rama de un fresno.

Todavía quedan algunos suelos bastante húmedos que presentan una cubierta herbácea muy variada, entre pequeños encharcamientos y los terrenos arenosos completamente secos. Estas son algunas de las especies en flor que fotografiamos en estos hábitats.

Centaurium sp.

Borrosas y algarabías (Parentucellia viscosa).

Lotus castellanus

Borrosas (Laphangium luteoalbum).

Desde estas extensiones herbosas nos acercamos a la orilla de este pequeño humedal que forma parte de una de las colas del embalse.

Por aquí crece Eryngium galioides.

Extensas poblaciones de junquillo (Eleocharis palustris).

En el agua no podía faltar Polygonum amphibium.

Y terminamos con esta larva de la polilla del gordolobo (Cucullia verbasci) sobre su planta nutricia.