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jueves, 26 de enero de 2017

Vistas del Desierto de Tabernas



Algunas fotos de este singular espacio natural almeriense, donde las precipitaciones apenas alcanzan los 250 mm al año. Sin embargo, su interés, tanto paisajístico como geológico y botánico, es enorme.

Limonium tabernense y Salsola papillosa.


Margas, areniscas y arenas componen las principales rocas del Desierto. Un par de fotos del cauce de una rambla y aspecto de las cárcavas.

Sarcocornia fruticosa formando parte de la vegetación de la rambla.

Porte de una crucífera arbustiva endémica de Tabernas y alrededores: Euzomodendron bourgaeanum. Encontramos a este ejemplar en flor.

Euzomodendron bourgaeanum: detalle de las flores y fruto.


Una vista general y otra más del cauce en invierno.


Palmeras datileras (Phoenix dactylifera).

Más palmeras y tarays, formando parte del oasis.

Aguas someras y algas en las ramblas a comienzos de enero.

La espectacular geomorfología y los paisajes del Desierto.

Un arbusto común en la zona: Hammada articulata.

Detalle de las ramillas de Hammada articulata.

Otra quenopodiácea arbustiva del sureste: Suaeda pruinosa.
 
Terminamos con una viborera (Echium sabulicola) en flor, característica de suelos arenosos tal y como señala su nombre específico.


 

domingo, 15 de enero de 2017

Picudo rojo


La historia del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es bien conocida: originario del sudeste asiático, llega a España a través de las importaciones de palmeras cultivadas al otro lado del Mediterráneo (Egipto y otros países) y se extiende por todo el litoral mediterráneo, aprovechando el "boom" inmobiliario en nuestras costas. También está presente en los dos archipiélagos, Baleares y Canarias (e incluso en zonas del interior como Zaragoza).

Sus víctimas son las palmeras (principalmente del género Phoenix: palmeras datilera y canaria, y otras de interés ornamental como Washingtonia). 

En verano, en las zonas costeras, no es extraño tropezarse (nunca mejor dicho, por el tamaño que alcanzan los adultos y su vuelo pesado al atardecer) con algún ejemplar errante, como el macho de la fotografía, en busca de hembras con las que reproducirse.

Aunque lejos de estar controlada, parece ser que los tratamientos con insecticidas aplicados mediante endoterapia vegetal (preventivos con tiametoxan o curativos con clorpirifos e imidacloprid), combinados con otros de control biológico (nematodos u hongos del género Beauveria), están resultando muy efectivos.

Pero aquí no aprendemos: en Canarias, a algunos les debe parecer insuficiente que tengamos una especie autóctona tan importante e interesante como la palmera canaria (Phoenix canariensis), así que seguimos con las importaciones de palmáceas y desde hace unos años contamos con una nueva plaga para sustituir al picudo: el "picudín" de las palmeras (Diocalandra frumenti).