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viernes, 22 de octubre de 2021

Bellotas en octubre

 

Octubre es el mes en el que las bellotas de nuestros Quercus comienzan a estar en sazón, en función de la especie, la altitud, la latitud y el año; esta entrada es un pequeño homenaje visual a nuestros robles a través de una selección de fotos de las principales especies ibéricas (y alguna asimilada). Comenzamos con la coscoja (Quercus coccifera).

Encina litoral (Quercus ilex).


Encina o carrasca (Quercus rotundifolia).

Alcornoque (Qurcus suber).

Quejigo (Quercus faginea).

Roble de Turquía (Quercus cerris).

Quejigo moruno (Quercus canariensis).

Roble pubescente (Quercus pubescens).

Roble albar (Quercus petraea).

Carballo o roble común (Quercus robur).

Rebollo o melojo (Quercus pyrenaica).

Melojar en la Sierra del Rincón (Madrid) a finales de octubre (hace seis años: este año no tiene pinta de estar tan avanzada la otoñada).



viernes, 20 de diciembre de 2013

Un híbrido entre encina y coscoja (Quercus x auzandrii)

A finales de noviembre recorrimos parte de la falla de Torrelodones, una unidad geomorfológica incluida en la rampa serrana que desciende desde la sierra hasta las llanuras y campiñas madrileñas. Las formaciones vegetales vistas se localizan entre los 650-700 m de altitud, aproximadamente.


La rampa serrana une las zonas de sierra con granitos y rocas metamórficas con las llanuras detríticas de Madrid. En las fotografías se aprecia el descenso continuo del terreno, aunque relativamente poco acusado.

Aquí abunda Genista hirsuta.

Santolina rosmarinifolia acompaña a jarales y cantuesares.

Otro sufrútice muy frecuente: Helichrysum stoechas.

Scrophularia canina, frutos.

Ruta montana, aspecto en noviembre.

Las infrutescencias de Ruta montana.


Pinares de pino piñonero. Las principales formaciones forestales por la zona, además de los pinares, están constituidas por encinares y enebrales. 


Aquí encontramos al híbrido entre la encina y la coscoja, denominado Quercus x auzandrii (nothosubsp. airensis): se encuentra debajo de la encina y se aprecia su menor porte y su follaje más brillante.

Quercus x auzandrii, detalle de ramillas y hojas. Éstas son intermedias entre ambos parentales, con pocas espinas como la encina, pero brillantes como la coscoja.

Envés y haz de las hojas de Quercus x auzandrii. El envés de las mismas presenta una capa de pelos que le proporciona un aspecto más apagado que el haz. No llegan a ser concoloras, como sucede en la coscoja.

Cerca, la presa de El Gasco, que no se llegó a terminar. Vista de la cara sur.

Cara norte del mismo muro.

Aunque estamos bastante al norte de la región, por aquí se ven los espinos negros (Rhamnus lycioides), más típicos de los matorrales más secos del sur.

La presa de El Gasco iba a regular el cauce del río Guadarrama, en la fotografía aguas arriba de la presa.

Otra imagen del Guadarrama desde la presa, con fresnedas y saucedas formando parte del bosque de ribera.

Terminamos con uno de los caducifolios presentes en la zona, adornado ahora por el bonito tono de sus hojas y sus infrutescencias: la cornicabra (Pistacia terebinthus).

miércoles, 31 de octubre de 2012

Sierra Bermeja (VI): más arbustos y matas

Más especies leñosas o semileñosas de Sierra Bermeja. Para comenzar, la coscoja (Quercus coccifera), formando un denso tapiz casi a ras de suelo en el pinar; posiblemente se trate de ejemplares rebrotados tras alguna labor forestal.




Una labiada alta, la olivilla (Teucrium fruticans), aunque en este caso se trate de un ejemplar achaparrado entre las peridotitas. En flor en abril.




La cariofilácea Paronychia suffruticosa crece solitaria colgada de un cortado. En la segunda fotografía de esta especie, las inflorescencias antes de abrirse a mediados de julio.



 


 Una crucífera que también florece en verano: Crambe filiformis. Vistas de los racimos y del porte de la planta.



 


 El agracejo (Berberis australis), con los frutos verdes.




Un arbustillo que hemos visto poco: Thymelaea argentata, una bufalaga de hojas plateadas, como indica su nombre.




 Traemos de nuevo al rosal silvestre Rosa sicula por haberlo encontrado de forma escasa en esta sierra; en este caso, con los frutos maduros en septiembre.




 Acabamos con una vista genérica de los pinares y sus matorrales.


viernes, 6 de abril de 2012

Por los aljezares y encinares del sur madrileño

01/04/2012: Sur de Madrid (entre Colmenar de Oreja y Villamanrique de Tajo).

Recorrido por el sur de la región, en una zona donde predominan los sustratos de tipo sedimentario (yesos) sobre una altitud media de 650 m.




Encontramos buenas muestras de encinares, atochares, albardinales y matorrales gipsícolas o aljezares (aquellos que crecen sobre los yesos); algunos kilómetros antes se atraviesa un excelente bosque de pino carrasco (probablemente autóctono), afortunadamente inaccesible para los visitantes. Más adelante los encinares van dando paso al paisaje de campiña, con cultivos herbáceos y alguna parcela de olivos en las partes más llanas.






La falta de lluvias acentúa el aspecto ya de por sí árido de estos paisajes; de momento pocas especies lucen en flor. Sobre los yesos crecen Helianthemum squamatum, Gypsophila struthium, Centaurea hyssopifolia, etc. Buenas poblaciones de Ephedra nebrodensis, que forma unos densos arbustos casi tapizantes (¿adaptación al diente del ovino?).


Matorrales gipsícolas con predominio de Centaurea hyssopifolia.


Ephedra nebrodensis

La especie más tempranera en florecer es la carrasquilla o hierba de las siete sangrías (Lithodora fruticosa), el arbusto que mayor número de flores abiertas presenta y el más visitado por varias especies de dípteros y abejas.



Entre las cabezuelas secas de Centaurea hyssopifolia destacan algunos ejemplares de lechetrezna Euphorba serrata, con las flores casi abiertas.




En las zonas de ladera abundan los espartos o atochas (Stipa tenecissima), que forman densas macollas y de momento no parecen tener prisa por florecer; otra gramínea perenne pariente del esparto, el albardín (Lygeum spartum), forma pequeños rodales en las zonas inferiores, donde se acumulan sales.



Atochas (Stipa tenacissima).


Lygeum spartum

Los encinares mantienen el tipo frente a las altas temperaturas y falta de agua; crean un ambiente más fresco en sus inmediaciones, por lo que algunas especies aprovechan para crecer a su vera, como el espino negro (Rhamnus lycioides) o incluso las coscojas (Quercus coccifera).


Tronco de encina.


Rhamnus lycioides


La hoja de la coscoja es glabra (y del mismo color verde brillante) por ambas caras...


... mientras que la de la encina presenta el envés tomentoso y el haz de un tono apagado. Sobre esta encina, una Iphiclides feisthamelii.


Algunas aulagas (Genista scorpius) de gran porte también crecen junto a las encinas, siendo prácticamente la única especie en flor del encinar.



En una hacienda abandonada encontramos un árbol que llama nuestra atención: se trata de un enorme pino carrasco con el tronco partido a media altura cuyas ramas han seguido creciendo pero hacia abajo, de manera que sus hojas forman una densa maraña que cubre un amplio perímetro; las ramas han tenido que ser apuntaladas con altas estacas.







Se adjuntan algunas fotos comparativas entre el tamaño del pino y la hacienda. Los conos masculinos del pino se encuentran a punto de madurar.







Maquinaria agrícola abandonada.