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miércoles, 31 de octubre de 2012

Sierra Bermeja (VI): más arbustos y matas

Más especies leñosas o semileñosas de Sierra Bermeja. Para comenzar, la coscoja (Quercus coccifera), formando un denso tapiz casi a ras de suelo en el pinar; posiblemente se trate de ejemplares rebrotados tras alguna labor forestal.




Una labiada alta, la olivilla (Teucrium fruticans), aunque en este caso se trate de un ejemplar achaparrado entre las peridotitas. En flor en abril.




La cariofilácea Paronychia suffruticosa crece solitaria colgada de un cortado. En la segunda fotografía de esta especie, las inflorescencias antes de abrirse a mediados de julio.



 


 Una crucífera que también florece en verano: Crambe filiformis. Vistas de los racimos y del porte de la planta.



 


 El agracejo (Berberis australis), con los frutos verdes.




Un arbustillo que hemos visto poco: Thymelaea argentata, una bufalaga de hojas plateadas, como indica su nombre.




 Traemos de nuevo al rosal silvestre Rosa sicula por haberlo encontrado de forma escasa en esta sierra; en este caso, con los frutos maduros en septiembre.




 Acabamos con una vista genérica de los pinares y sus matorrales.


lunes, 8 de octubre de 2012

Arbustos del pinsapar




Recorrido por un bosque de pinsapos de la Sierra de las Nieves (Málaga) a finales de agosto; seleccionamos algunos de los arbustos más representativos que aparecen desde los 1.300 hasta los casi 1.800 metros de altitud, en esta ocasión sobre calizas.


En la parte más baja del recorrido los pinsapos conviven con pinos carrascos y encinas.




Los pinsapos se encuentran en la umbría de la montaña; en este caso, en el interior del bosque, sobre un claro, crecen bien los jóvenes abetos, acompañados de Ulex baeticus, Lavandula lanata, y -en el centro de la fotografía- el endemismo Ononis reuteri.




Porte de Ononis reuteri, una leguminosa arbustiva endémica de estas sierras.




Este individuo todavía presenta restos de las últimas flores entre los frutos recién formados.




En esta otra imagen se aprecian otras especies creciendo con los pinsapos: Daphne laureola y el rosal silvestre Rosa sicula, un caducifolio de frutos carnosos que ahora se encuentran bastante maduros.




Detalle de Rosa sicula: infrutescencia, con sépalos erectos y hojas; buena parte de la planta se encuentra cubierta de glándulas.




Descubrimos una zona de lapiaces cercada, suponemos que para evitar el acceso del ganado (muy numeroso) o las cabras monteses a alguna especie vegetal escasa o amenazada. El caso es que, desde fuera, parece que lo que se protege es una pequeña población de Ephedra ¿distachya?




Otro arbusto que aparece acompañando a los espinares de la Sierra de las Nieves, la ramnácea Rhamnus infectoria (espino de tintes), también con las drupas casi maduras.




En la misma zona, algunos pies de la rosácea Prunus prostrata, bastante machacados por la sequía y el sobrepastoreo; son plantas fuertes bien adaptadas al clima mediterráneo que si el otoño viene húmedo levantarán cabeza...




Tras los espinares, accedemos a la zona de sabinar-enebral. Dos especies dominan este hábitat: la sabina rastrera (Juniperus sabina) y el enebro (Juniperus hemisphaerica).




Ramillas y frutos verdes de Juniperus sabina.




Por encima de las sabinas, se adueñan del paisaje los piornales espinosos, como muestra la siguiente fotografía.




Entre ellos, algunas leguminosas, como Astragalus nevadensis (las dos siguientes fotos: porte y ramillas) o Erinacea anthyllis (tercera fotografía):










Aunque en esta época del año, la especie más llamativa es la umbelífera Bupleurum spinosum, que destaca sobre todas las demás por encontrarse en flor durante el verano.