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martes, 10 de marzo de 2026

Norte de León (cuarta parte)

Última entrada dedicada al norte de la provincia de León.


Rosa tomentosa

Escribano montesino.


Rubus vigoi

Cucubalus baccifer

Petirrojo.

Los serbales de cazadores cargados de frutos destacan en medio del bosque.

Abedulares en Laciana.

Mirador de Las Palomas, entre Laciana y Babia.

Sedum acre

Origanum vulgare

Acer pseudoplatanus

Hyssopus officinalis

El peral Pyrus nivalis asilvestrado.

Envés y haz de las hojas de Pyrus nivalis.

Rubus canescens

Encinas y sabinas albares en Piedrasecha.

Hormathophylla spinosa

El río va lavando el cadáver del jabalí, mostrando su esqueleto.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Rosa sempervirens en el Valle del Lozoya

Hace unos años, paseando por un melojar del Valle del Lozoya durante esta misma época (noviembre), descubrimos algunos ejemplares del rosal de hoja perenne y lustrosa de la fotografía; inicialmente pensamos que podía tratarse de ejemplares de Rosa moschata, un rosal empleado en jardinería que ocasionalmente se asilvestra en nuestro país.

Pero Rosa moschata tiene unos folíolos de forma oval-lanceolada más anchos, así como pilosidad en el nervio medio del envés (de jóvenes son pelosos por toda su superficie), mientras que el rosal fotografiado era completamente glabro. Adicionalmente, el estudio de los frutos (en ese momento sin sépalos), mostró un pedicelo glanduloso y los restos de una columna estilar claramente pelosa, por lo que parece que se trata de Rosa sempervirens (en R. moschata los estilos se unen solo en la base o en hacecillos, en una columna sin pelos).

Otra vista de dos frutos, que son pequeños (de apenas un centímetro de diámetro). Resulta curiosa la presencia de esta especie tan termófila en plena sierra madrileña: ¿podría tratarse de ejemplares plantados? Se hallan en una ubicación un tanto extraña: cerca de un arroyo en pleno bosque, por lo que no parece un lugar muy lógico para plantar nada. ¿Pudieron llegar las semillas transportadas en el tracto digestivo de las aves y caer en un lugar en el que, contra todo pronóstico, germinaron y crecieron sin problemas...?

Vista de las ramas, donde destacan las hojas brillantes.

Rosa sempervirens es normalmente una especie trepadora aunque, en este caso, al crecer en una zona sin arbolado o arbustos donde apoyarse, ha adquirido este porte arbustivo.

Así de bien luce el otoño en esta parte de la Sierra de Guadarrama. Aprovechamos para fotografiar a otras especies en los alrededores.

Fresnos de hoja estrecha con endrinos completamente desnudos.

Rubus brigantinus


Avileñas y otras vacas aprovechan a diente los pastos de la zona.


Por el interior del pinar (Pinus sylvestris) - melojar (Quecus pyrenaica).


Nieve en las cumbres y enebros (Juniperus communis) en el borde del melojar.

También llegan hasta aquí las sabinas albares (Juniperus thurifera) acompañando a los robles melojos.

A los pies de las sabinas se encuentra este rosal silvestre (Rosa pouzinii), que mantiene algunas hojas verdes.


Y cerca del cauce del arroyo, la zarzamora Rubus vigoi.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Zarzamoras del Valle del Lozoya en otoño

Con la excusa de mostrar algunas de las zarzamoras (género Rubus) del Valle del Lozoya (Madrid), vamos a aprovechar para publicar además algunas fotos de sus hábitats y especies acompañantes, pues estamos en el valle más amplio, bonito y variado de la Sierra de Guadarrama, a finales de noviembre.

Recorremos un tramo del valle comprendido entre los 1.200 y los 1.500 m de altitud. Las principales unidades de vegetación son las praderías húmedas con bosques caducifolios (saucedas, choperas, tembledas, abedulares...) próximos al río, los melojares y los pinares de pino silvestre.

Comenzamos con una especie bien representada en la Sierra de Guadarrama: Rubus lainzii. Tiene los dos folíolos inferiores sentados (sin "pecíolo"), muchas veces montados sobre los superiores. El turión (el tallo del año) presenta diminutas glándulas por todas sus caras.


Porte de un gran ejemplar de chopo y vista de una chopera en las inmediaciones de Rascafría.

Detalle de las hojas otoñales del chopo (Populus nigra).

Saucedas en la primera banda de vegetación del río.

Junto al río encontramos a la segunda especie: Rubus brigantinus.

Aspecto de las hojas y el tallo de Rubus brigantinus.

El turión es de sección angulosa y está cubierto de glándulas estipitadas (con pie); son característicos la presencia de múltiples acúleos (las espinas, para entendernos) de diferentes tamaños.


Salix triandra, uno de los sauces presentes en la zona.

Frutos de Clematis vitalba, una trepadora clásica en estos bosques galería.

Otro sauce: Salix purpurea.

En este rincón hallamos a Rubus vigoi.

Rubus vigoi es una zarza parecida a R. ulmifolius, pero con el turión de sección angulosa y menor diámetro, de color rojizo o verdoso y casi sin pelos. Folíolo terminal elíptico u ovado, con el margen ondulado. Sin glándulas.

Otro habitante típico de los setos: el bonetero (Euonymus europaeus). Todavía quedan "bonetes" con semilla en su interior.


Un grupo de jóvenes temblones (Populus tremula) y hojas de esta especie.

Lo que queda del yezgo (Sambucus ebulus) a estas alturas de año.

Rubus castellarnaui: tiene el haz peloso, el folíolo principal ovalado y los dientes principales del margen mirando hacia la base de la hoja.

Esta especie tampoco presenta glándulas y su turión es bastante fino: 4-5 mm de diámetro.
 
Abedules formando parte del bosque de ribera.
 
Terneretes disfrutando de un descanso en el prado, delante de más abedules.


En el borde de este bosque mixto de pinos y melojos encontramos a Rubus praecox.
 
Aspecto de las hojas de Rubus praecox.

Tallo de Rubus praecox, que presenta pelos simples y estrellados, de sección angulosa. Acúleos más fuertes y de sección más ancha que en R. vigoi.

Envés tomentoso de las hojas. Folíolo terminal ovado y de base redondeada.
 

En otro hueco del bosque aparece la más común de nuestras zarzamoras: Rubus ulmifolius.

Hojas y tallo de Rubus ulmifolius.

El turión es muy grueso, de color morado, pruinoso y cubierto de diminutos pelos estrellados, especialmente cerca de la base de las espinas, lo que le da esta apariencia sedosa.

Para finalizar, encontramos a Rubus radula, junto al camino que asciende por el pinar de pinos silvestres.

Aspecto de la hoja de esta especie, así como del envés tomentoso de la misma.

Rubus radula, a diferencia de las cuatro últimas zarzas mostradas, sí tiene glándulas a lo largo del turión, que es de sección acanalada. Asimismo, lo tiene cubierto de pequeñas cerdas que proporcionan un tacto áspero al tocarlo.