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martes, 7 de abril de 2026

El arrayán morisco (Myrtus communis subsp. baetica)

El arrayán morisco (Myrtus communis subsp. baetica) fue la subespecie de mirto empleada históricamente en los jardines de La Alhambra; casi desaparecido y reencontrado posteriormente fuera de Granada, ha vuelto a estos jardines gracias a dos biólogos (en este enlace todos los detalles).


Se trata de un arbusto alto que alcanza los dos metros de altura, muy ramificado.

Las hojas son notablemente mayores que en la subespecie communis, organizándose de forma verticilada (en grupos de tres) en lugar de opuestas.

Corteza.


Detalle de los últimos frutos que quedan.


Aparecen ejemplares dispersos por varias partes del jardín.

También se encuentra la subespecie tipo del mirto.

Y esta variedad de hoja más pequeña, empleada en la formación de setos.

Muchas otras especies acompañan a los mirtos en los jardines. Almeces, bojes, fresnos, chopos, secuoyas... a continuación destacamos algunas.

Taxus baccata

Chaenomeles speciosa

Clematis armandi

Lamium galeobdolon

Paeonia × suffruticosa

Iberis sempervirens

Allium neapolitanum






Tulipa sylvestris

También por los muros se siente la primavera.


Veronica cymbalaria

Chaenorhinum villosum

Antirrhinum hispanicum

Smyrnium olusatrum

La Alhambra al atardecer.






miércoles, 22 de mayo de 2019

A este no hay quien lo pille abierto

Me refiero al tulipán silvestre (Tulipa sylvestris) de la fotografía: hace años encontré este ejemplar solitario a principios de mes (mayo), con la flor a punto de abrirse en el Valle Medio del Lozoya (Sierra de Guadarrama, Madrid), en una zona rocosa (esquistos) con encinas, sabinas albares, enebros, cantuesos y otros matorrales seriales. Desde entonces, periódicamente me paso por allí buscándolo, pero lo cierto es que no he vuelto a ver a esta especie bulbosa en la zona.

El tulipán silvestre habita buena parte de la Península Ibérica (excepto el extremo noroeste), ocupando un rango altitudinal amplio (desde el nivel del mar hasta por encima de los 2.000 m), en herbazales, roquedos o escondido en los huecos que dejan algunos matorrales. Aunque a veces se hace de rogar y cuesta encontrarlo, por toda España existen muchos ejemplos de naturalistas que sí han tenido la suerte de verlos con la flor abierta, por ejemplo en Extremadura, Alicante, La Mancha, Navarra, Andalucía, León, Aragón, etc. Seguiremos intentándolo.