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martes, 7 de abril de 2026

El arrayán morisco (Myrtus communis subsp. baetica)

El arrayán morisco (Myrtus communis subsp. baetica) fue la subespecie de mirto empleada históricamente en los jardines de La Alhambra; casi desaparecido y reencontrado posteriormente fuera de Granada, ha vuelto a estos jardines gracias a dos biólogos (en este enlace todos los detalles).


Se trata de un arbusto alto que alcanza los dos metros de altura, muy ramificado.

Las hojas son notablemente mayores que en la subespecie communis, organizándose de forma verticilada (en grupos de tres) en lugar de opuestas.

Corteza.


Detalle de los últimos frutos que quedan.


Aparecen ejemplares dispersos por varias partes del jardín.

También se encuentra la subespecie tipo del mirto.

Y esta variedad de hoja más pequeña, empleada en la formación de setos.

Muchas otras especies acompañan a los mirtos en los jardines. Almeces, bojes, fresnos, chopos, secuoyas... a continuación destacamos algunas.

Taxus baccata

Chaenomeles speciosa

Clematis armandi

Lamium galeobdolon

Paeonia × suffruticosa

Iberis sempervirens

Allium neapolitanum






Tulipa sylvestris

También por los muros se siente la primavera.


Veronica cymbalaria

Chaenorhinum villosum

Antirrhinum hispanicum

Smyrnium olusatrum

La Alhambra al atardecer.






jueves, 5 de abril de 2018

Entre finales de marzo y principios de abril


La primavera da sus primeros pasos, pero por el centro peninsular todavía hace frío a finales de marzo. Aun así, algunas especies valientes se adelantan a la explosión floral que acontecerá en pocos días y aprovechan para mostrar las primeras flores de la estación.

Lamium amplexicaule

El alfiler de pastor (Erodium cicutarium). Una planta muy extendida por todo el territorio. En algunas localidades incluso comienza a florecer a principios de año.

Detalle de Erodium cicutarium.

Varias especies de verónicas también lucen sus primeras flores, como la de hoja de hiedra, Veronica hederifolia.

Gageas en flor.


Descubrimos a este arbolito de unos 3-4 m de altura en plena floración y sacando las primeras hojas. No parece espinoso. Seguramente se trate de un ciruelo silvestre (Prunus insititia). Lo confirmaremos más adelante.

Detalle de las flores, en parejas o grupos de tres, con sépalos erecto-patentes, ovados, obtusos y de borde denticulado.

Aunque se nos hizo casi de noche, aprovechamos para fotografiar el inicio de la floración de las saucedas próximas a Colmenar Viejo.

Parque Regional del Curso Medio del Guadarrama, con troncos caídos entre los pinos.

En este mismo espacio, otro pequeño árbol del género Prunus que se asilvestra por buena parte del país: el ciruelo mirobólano (Prunus cerasifera).

A diferencia de su pariente anterior, ya tiene la hoja perfectamente desarrollada y los sépalos son reflejos, como se aprecia en la fotografía.

Otro Prunus cerasifera a contraluz, donde se aprecia bien la tonalidad púrpura que tienen las hojas de esta especie, muy empleada en jardinería.

La primera planta de Coincya monensis subsp. orophila que abre las flores. Esta herbácea crece sobre terrenos arenosos de la campiña y la rampa serrana.

Romulea bulbocodium crece sobre pastos húmedos.

En los suelos arenosos de la mitad norte de Madrid crece por todas partes Brassica barrelieri, que aprovecha el inicio de la primavera para florecer por amplias extensiones, evitando la competencia con otras especies.

En el jardín de casa anida una pareja de pardillos, que ahora anda a la gresca con otra. El macho está tan centrado en la defensa del lugar, que nos permite acercarnos hasta una distancia poco prudencial (para él, claro). En fin, la primavera, las hormonas, el sexo, qué les voy a contar.

Primeras flores de un endrino (Prunus spinosa) que crece protegido en un seto: el resto de la población todavía no las ha abierto.

En un huerto descubrimos que ha florecido una col (Brassica oleracea), que presenta estas enormes y llamativas flores blancas.

Otra crucífera que crece en baldíos y terrenos abonados: el nabo Brassica napus, una especie puramente nitrófila de flores amarillas.

Aunque no es nativa de Madrid, Iberis sempervirens se emplea como ornamental y también florece en estas fechas. Dos pétalos son significativamente mayores a los otros dos.

La labiada Glechoma hederacea comienza ahora a florecer y mantendrá su periodo de floración durante varias semanas.



Terminamos con las vistas de una colonia de cigüeñas blancas en una chopera, cuyos árboles empiezan a brotar y florecer en estos momentos.