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martes, 12 de mayo de 2026

Un tilo en La Cabrera (Madrid)

En La Cabrera (Madrid), a poco más de 1.000 m de altitud, encontramos un paisaje rocoso en el que predominan los berrocales y otras formaciones geológicas graníticas.

En una zona boscosa más húmeda que el roquedo circundante, buscamos un tilo (Tilia platyphyllos), un árbol común en Centroeuropa y el norte de España, pero no nativo de Madrid. Una curiosidad que merece la pena verse.

Aquí está: desde lejos destaca el follaje nuevo, verde brillante.


Vistas del tronco. Aunque no he encontrado referencias a su edad, está considerado un árbol singular de la Comunidad de Madrid.


Nuevas hojas de Tilia platyphyllos.

Fotografías realizadas en mayo: todavía falta un mes para su floración.

Destacamos otras especies de los alrededores, como los fresnos (Fraxinus angustifolia).

Castaño (Castanea sativa).

Manzano silvestre (Malus sylvestris).

Arce (Acer monspessulanum).

Cerezo (Prunus avium).

Saucedas de Salix atrocinerea.

Nogal (Juglans regia).

Robles melojos con peonías.

Floración de Quercus pyrenaica.

Alcornoques (Quercus suber).

Encinas (Quercus rotundifolia) entre el roquedo.


jueves, 21 de febrero de 2019

Las peonías ibéricas

Seguramente las peonías tienen las flores más grandes (hasta 15 cm de diámetro) y llamativas de la flora ibérica (si exceptuamos a los nenúfares y, desde luego, a otras tantas plantas hortícolas y exóticas). En España convivimos con cinco especies silvestres, a las que daremos un repaso.

La peonía o rosa albardera más conocida y extendida es esta, Paeonia broteri, que se encuentra grosso modo en la mitad oeste del país (faltando en el norte y casi toda Galicia): acompaña principalmente a encinas, alcornoques o, como en la imagen, a melojos (Quercus pyrenaica) y fresnos en El Escorial (Madrid).

Las peonías son plantas herbáceas vivaces que renuevan la parte aérea cada temporada. Los brotes proceden de un rizoma subterráneo e inicialmente salen teñidos de rojo (color que mantienen parcialmente en algunas partes de tallos y hojas el resto del año).

Grupo de peonías poco antes de la floración. Destaca el aspecto hojoso de las plantas, puesto que en algunas especies (Paeonia broteri y P. officinalis) las hojas inferiores presentan muchas divisiones. En realidad se trata de hojas simples pero divididas en tres partes (ternadas), que, a su vez, se dividen en otros tres segmentos (por lo que se denominan biternadas); en algunas especies estos segmentos pueden volver a dividirse en más lóbulos.

Flores completamente abiertas de Paeonia broteri en mayo, en la cuenca del río Guadarrama, entre fresnos y quejigos. La floración acontece entre abril y junio.

Detalle de los estambres (con filamentos blanco-amarillentos) y carpelos de P. broteri: estos últimos están cubiertos de pequeños pelos (vilosos) y aparecen en grupos de 2 a 6. Tras la fecundación de las flores se formarán los frutos (polifolículos).

Una peonía muestra las semillas de sus folículos, ya plenamente abiertos, en noviembre, entre los roquedos graníticos de la Sierra de Hoyo. Los tallos se secarán completamente en breve, aunque la especie rebrotará en la siguiente primavera.

Detalle de los frutos (cubiertos por un denso indumento), todavía con varias semillas.

La segunda especie es Paeonia cambessedesii, un endemismo balear (exclusivo de Mallorca, Menorca y Cabrera). Sus flores presentan esta coloración rosada, aunque también pueden ser más oscuras. Es la primera de nuestras peonías en florecer, pudiendo comenzar durante el mes de marzo.

Con la flor recién pasada, vemos en detalle los carpelos y estambres. Los primeros son glabros y aparecen en número variable, entre 5 y 8, dando lugar a los folículos más estrechos de todas las especies ibéricas.

Otro ejemplar de Paeonia cambessedesii con los folículos ya completamente formados en junio.

P. cambessedesii vive desde casi el nivel del mar (30 m) hasta los 1.400 m en la Sierra de Tramontana mallorquina, en terrenos abiertos, rocosos (calizas) y exposiciones de umbría, aunque en esta ocasión fotografiamos una población del sur de Menorca formando parte del sotobosque de un encinar, donde las jóvenes peonías quedan parcialmente a resguardo del potente sol veraniego bajo el dosel arbóreo.

Aspecto del envés de una hoja de P. cambessedesii: sin pelos, con color púrpura y los nervios bien marcados.

Vistas del interior del bosque de encinas o alsinas (Quercus ilex subsp. ilex) mencionado.

Detalle de los folículos de P. cambessedesii, alguno de ellos ya abierto, en los que se aprecia las tres clases de semillas que poseen los frutos de este género: negras y rojas (las viables) y, con un tono púrpura y de menor tamaño, las vanas.

La tercera especie es Paeonia coriacea, que aquí fotografiamos (arriba) creciendo junto a P. broteri (abajo): nótese la diferencia entre ambas especies (divisiones de las hojas, frutos y tonalidad del verde, más oscuro en la segunda).

Aspecto en julio de las hojas (que presentan los segmentos inferiores de forma oval u oval-lanceolada) de P. coriacea, con envés glabro y de color glauco, y el fruto: en este caso los folículos son glabros y se reúnen en grupos de 2-3.

El fruto poco antes de madurar y abrirse adquiere este nuevo color.

Hábitat de Paeonia coriacea en la Sierra de las Nieves (Málaga), donde crece en las orlas de encinares-quejigares acompañados de pinsapos (Abies pinsapo) y pinos. La especie vive en ciertas montañas de Andalucía Oriental (con algunas poblaciones adicionales hacia el occidente de la región), ascendiendo hasta los 2.000 m de altura siempre sobre rocas calizas.

Así de espectacular resulta la apertura de los folículos maduros de Paeonia coriacea a finales de agosto, destacando el rojo brillante de sus semillas sobre el tono verde-azulado de las hojas.

La penúltima especie es Paeonia officinalis (subsp. microcarpa), que hemos traído al blog varias veces, por ser una especie muy llamativa (y no tan abundante como P. broteri, al menos en Madrid).

La especie se caracteriza -entre otras cosas- por tener divisiones muy estrechas en las hojas inferiores, de 1-2,5 cm de ancho.

Vista de otro ejemplar de Paeonia officinalis en flor en la Sierra de Cazorla, a principios de mayo. Destaca el tono fucsia de sus pétalos y la presencia de un número bajo de carpelos, glabros.

Repartida fundamentalmente por el centro y norte de la Península, en Madrid la hemos fotografiado en la falda de la Sierra de Guadarrama, en esta fresneda adehesada (donde convive con P. broteri), en este caso sobre sustrato ácido, si bien la especie también vive sin problemas en los quejigares calizos del este de la región (Valle del Tajuña).

Vistas de los segmentos que forman las hojas por el envés: están cubiertos de pelos, por lo que adquieren esta tonalidad apagada.

Hábitat en el interior de Guadahornillos (Sierra de Cazorla, Jaén), donde P. officinalis acompaña a pinares de laricio y bosques mixtos a unos 1.500 m de altitud, sobre suelos básicos.

La quinta y última especie es Paeonia mascula (subsp. mascula): comparte con la anterior el tener el envés de las hojas pubescente (al menos junto a los nervios). En imagen se muestran sus otras características diferenciadoras: pocos carpelos (2-5), blanquecinos por estar cubiertos de pelos y filamentos de los estambres de color púrpura.

Otra imagen de P. mascula con los frutos ya formados: son densamente vilosos y arqueados. Aparece en bosques de ribera u otros caducifolios, sobre cualquier tipo de sustrato. Es la más escasa de nuestras peonías, pues hasta la fecha solamente se ha encontrado en Soria, Cantabria y León.

lunes, 25 de junio de 2018

Vuelta al Curso Medio del Guadarrama


Otra salida que repetimos en mayo (a mediados de mes) es la del curso medio del río Guadarrama, que visitamos durante el verano anterior y que teníamos pendiente volver a realizar en primavera: en el siguiente enlace las principales características de la zona y algunas de las especies que fotografiamos.

El cardo santo crece junto a un cercado metálico (Centaurea benedicta).

La viniebla (Cynoglossum creticum).

Cynoglossum creticum

Reseda luteola, la gualda, muy común en los caminos.

El apio perfoliado (Smyrnium perfoliatum) cubre buenas extensiones de terreno.

Smyrnium perfoliatum

Vicia narbonensis


Paeonia broteri

Peonías en su medio; porte de las plantas y detalle de la flor.

El servato (Peucedanum officinale) presenta a mediados de mayo este aspecto.

Los fresnos procuran un ambiente húmedo y sombreado a varias especies de plantas.

Myosotis ramosissima (nomeolvides) formando las primeras flores.

Otra planta que crece en la fresneda: Geum urbanum.


El fresnillo (Dictamnus albus) en plena floración; aquí, detalle de las flores y, arriba, del porte de la planta. Todo un espectáculo.

Dictamnus albus

El jazmín silvestre (Jasminum fruticans) forma parte del sotobosque de fresnedas y quejigares.

Anthriscus caucalis

Flores de Vincetoxicum nigrum.

Fresnos, chopos y sauces en la orilla del río.

Ranunculus sceleratus

Salix salviifolia

Veronica anagallis-aquatica

Otro ranúnculo con gusto por el agua: Ranunculus repens.

Dejamos el río y volvemos a las arenas; sobre éstas crece Spergularia purpurea.

Rumex acetosella

Canónigos (género Valerianella), una planta herbácea muy extendida.

Terminamos con más especies adaptadas a los suelos arenosos; esta primera es la boraginácea Anchusa undulata, la chupamieles o abejera; a continuación tres cistáceas, de menor a mayor tamaño...

Helianthemum aegyptiacum

Halimium umbellatum

Y las jaras pringosas en flor (Cistus ladanifer).