jueves, 21 de marzo de 2019

Despedimos al invierno con las flores de la gayuba

En la salida del último fin de semana del invierno al Valle de La Barranca (Navacerrada) encontramos a la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) en flor; aparte de que resultó ser un arbusto muy abundante por la zona, me he dado cuenta de que esta ericácea tendida que crece por buena parte de España (indiferente a la naturaleza del sustrato), todavía no había aparecido por el blog, así que qué mejor manera de despedir al invierno que mostrarla con sus flores recién abiertas.

El característico porte rastrero de la gayuba, junto a Cistus laurifolius y un enebro que también crece tumbado (Juniperus communis subsp. alpina).

Otro ejemplar en flor.

Últimos pinos silvestres (Pinus sylvestris) junto al matorral que crece entre los bloques graníticos, a unos 1.600 m de altitud: jaras de hoja de laurel, enebros rastreros, cantuesos, piornos serranos, etc.


Más ejemplos del matorral que acompaña a las gayubas: brezos (Erica arborea, arriba) y piornos (Cytisus oromediterraneus) con jaras (abajo).

Juniperus communis subsp. alpina, el enebro rastrero, cubriendo un amplio hueco en el interior de un pinar.

Una vista del Valle de La Barranca, cerca de Navacerrada (Sierra de Guadarrama, Madrid).

Otra gayuba, en esta ocasión sin flores, creciendo bajo los pinos silvestres.

Abedul (Betula pubescens) junto a un curso de agua.

Arenaria montana en flor bajo un vallado metálico.



Ejemplar de ciruelo silvestre (Prunus insititia): rama y flores. También vimos algún manzano silvestre a punto de florecer.
 
 
 
Banda de sauces en flor delante del pinar.


Un acebo recluido dentro del bosque.

También los chopos (Populus nigra) han florecido.

Primeras flores y brotes en la chopera y su sotobosque.


Una probable Rubus patientis, con las hojas que no perdió en este invierno tan poco frío, y detalle de los acúleos y glándulas del tallo.

Otra especie que se desespereza en los setos: la madreselva Lonicera periclymenum,

En cambio, en el descenso a Navacerrada, fotografiamos a algunos melojos que aparentemente siguen imperturbables.

Pastos aprovechados a dientes por una vaca avileña.


Una labiada que se naturaliza por los alrededores: Stachys byzantina; detalle del porte de la planta con los tallos del año pasado y de las hojas cubiertas por un denso tomento por ambas caras.

Y terminamos con un par de peonías (Paeonia broteri) ya brotadas y dispuestas a dar lo mejor de sí en los dos próximos meses.