miércoles, 20 de noviembre de 2019

Rosa sempervirens en el Valle del Lozoya

Hace unos años, paseando por un melojar del Valle del Lozoya durante esta misma época (noviembre), descubrimos algunos ejemplares del rosal de hoja perenne y lustrosa de la fotografía; inicialmente pensamos que podía tratarse de ejemplares de Rosa moschata, un rosal empleado en jardinería que ocasionalmente se asilvestra en nuestro país.

Pero Rosa moschata tiene unos folíolos de forma oval-lanceolada más anchos, así como pilosidad en el nervio medio del envés (de jóvenes son pelosos por toda su superficie), mientras que el rosal fotografiado era completamente glabro. Adicionalmente, el estudio de los frutos (en ese momento sin sépalos), mostró un pedicelo glanduloso y los restos de una columna estilar claramente pelosa, por lo que parece que se trata de Rosa sempervirens (en R. moschata los estilos se unen solo en la base o en hacecillos, en una columna sin pelos).

Otra vista de dos frutos, que son pequeños (de apenas un centímetro de diámetro). Resulta curiosa la presencia de esta especie tan termófila en plena sierra madrileña: ¿podría tratarse de ejemplares plantados? Se hayan en una ubicación un tanto extraña: cerca de un arroyo en pleno bosque, por lo que no parece un lugar muy lógico para plantar nada. ¿Pudieron llegar las semillas transportadas en el tracto digestivo de las aves y caer en un lugar en el que, contra todo pronóstico, germinaron y crecieron sin problemas...?

Vista de las ramas, donde destacan las hojas brillantes.

Rosa sempervirens es normalmente una especie trepadora aunque, en este caso, al crecer en una zona sin arbolado o arbustos donde apoyarse, ha adquirido este porte arbustivo.

Así de bien luce el otoño en esta parte de la Sierra de Guadarrama. Aprovechamos para fotografiar a otras especies en los alrededores.

Fresnos de hoja estrecha con endrinos completamente desnudos.

Rubus brigantinus


Avileñas y otras vacas aprovechan a diente los pastos de la zona.


Por el interior del pinar (Pinus sylvestris) - melojar (Quecus pyrenaica).


Nieve en las cumbres y enebros (Juniperus communis) en el borde del melojar.

También llegan hasta aquí las sabinas albares (Juniperus thurifera) acompañando a los robles melojos.

A los pies de las sabinas se encuentra este rosal silvestre (Rosa pouzinii), que mantiene algunas hojas verdes.


Y cerca del cauce del arroyo, la zarzamora Rubus vigoi.