miércoles, 19 de abril de 2017

Daphne alpina


El "torvisco de los Alpes", Daphne alpina, un pequeño arbusto de medio metro de altura que vive en los Alpes y otras cordilleras centroeuropeas, alcanza el pirineo español únicamente en la Sierra del Cadí (Lérida), donde crece muy localizado.

Es una especie propia de roquedos calizos que crece en la media montaña, entre los 1.500-1.800 metros de altitud; su periodo de floración comienza ahora, en abril, y se extiende hasta el mes de junio.

jueves, 13 de abril de 2017

En busca de un escobón (Cytisus villosus) y otras leguminosas arbustivas



Vamos a fotografiar una pequeña población del escobón Cytisus villosus que se encuentra próxima a Casares (Málaga). Partimos de esta localidad desde una ruta que enlaza con Sierra Bermeja, al fondo de la imagen.

Los matorrales termófilos y zonas de pastizales más o menos despejados nos acompañan al principio.

En estos pastizales crece el altramuz azul (Lupinus angustifolius).

Y esta segunda especie: Lupinus micranthus.

Otra leguminosa anual que prolifera en los bordes del camino: Lathyrus clymenum.

Al comenzar la primavera la vegetación de los arroyos luce espléndida: sauces, emborrachacabras, cañotas y varias trepadoras.

Hojas y flores femeninas de Salix pedicellata.

Teline monspessulana en el borde del arroyo.

Dejamos el arroyo y en el paisaje predominan los matorrales acidófilos de sustitución, en este caso un gran codeso (Adenocarpus telonensis). 

Flores y hojas de Adenocarpus telonensis.

Más leguminosas arbustivas: Genista lenuginosa.

Genista lanuginosa

En el cerramiento de una finca fotografiamos los frutos de Aristolochia baetica.

También abundan las cistáceas, como no podía ser de otra manera (Cistus monspeliensis en la foto).

Vistas de los matorrales sobre areniscas, con algún palmito.

Genista triacanthos en flor.

Ulex borgiae

En un hueco en el borde del camino, una cistácea clásica: Tuberaria guttata.

Otro cambio en la ruta: entramos en el dominio forestal de los bosques esclerófilos húmedos.

Vista del bosque anterior con alcornoques, quejigos, acebuches, labiérnagos, brezos y otros.

Un quejigo (Quercus broteroi) a punto de florecer.

Una de las abundantes trepadoras (Rubia agostinhoi) sobre un lentisco.

Vista del alcornocal.

Y en uno de claros del alcornocal se encuentran los Cytisus villosus. Porte de un gran ejemplar.

Esta especie la hemos visto en Prades (Tarragona), Los Alcornocales y algunos puntos de la Serranía de Ronda, pero sin llegar a ser escasa tampoco resulta abundante. En la imagen, las características hojas trifoliadas del escobón, de grandes folíolos.

Encontramos algunos ejemplares con las últimas flores (estamos a finales de marzo). Es identificativo de la especie la forma puntiaguda del estandarte, como se aprecia en la fotografía.

Las legumbres son alargadas y oscuras cuando maduran, cubiertas de pelos. Aquí encontramos los primeros frutos formándose.

En un talud próximo al camino fotografiamos al pequeño jopo Orobanche mutelii, que parasita a varias especies de compuestas.

Al final del camino asoman las peridotitas y pinares de Sierra Bermeja.

Volvemos y terminamos con una imagen del bosque formado por quejigos, algarrobos, lentiscos, acebuches y otras leñosas típicas de los bosques mediterráneos bajos.
 

jueves, 6 de abril de 2017

Sapo partero ibérico


Uno de los anfibios que se desperezan a finales de invierno y que se pueden encontrar en los humedales de la rampa de la Sierra de Guadarrama, especialmente en terrenos arenosos: el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii).

domingo, 2 de abril de 2017

La ortiga muerta amarilla (Lamium galeobdolon)


Este año ha florecido hace unos días y por primera vez en el jardín la ortiga muerta amarilla (Lamium galeobdolon), una labiada empleada en ocasiones en jardinería que habita de forma natural en el norte de España, desde la Cordillera Cantábrica a Pirineos.

Se trata de una especie que precisa de unas condiciones de sombra bastante estrictas (donde está ubicada apenas recibe unas horas de luz por la mañana) y que de forma natural habita los exteriores de los setos de bosques atlánticos y de ribera y zonas pedregosas.

Se diferencia bien del resto de congéneres del género por su cáliz espinuloso y sus flores grandes de corola amarilla pubescente por fuera, tal y como se precia en la fotografía. Es una planta herbácea perenne que puede superar el medio metro de altura.