miércoles, 7 de mayo de 2014

Glandora nitida




Glandora nitida (antes Lithodora nitida), una pequeña mata de menos de 40 cm que habita Sierra Mágina (Jaén) y otras sierras próximas. Es otro endemismo bético también amenazado por el exceso de pastoreo. Posee hojas anchas y seríceas por ambas caras y tallos tanto ascendentes como decumbentes.

Florece desde la temprana primavera hasta principios de verano y crece en terrenos calizos y dolomíticos desde el piso de la encina hasta los 2.000 metros de altitud.


martes, 8 de abril de 2014

Flora amenazada: Adenocarpus gibbsianus





Adenocarpus gibbsianus, una leguminosa arbustiva que vive exclusivamente en Doñana (Huelva) y alrededores. A diferencia de las especies ibéricas del género que viven en la montaña, este codeso empieza a florecer en el mes de abril.

Porte de A. gibbsianus: algunos ejemplares pueden alcanzar los tres metros de acuerdo con Flora Iberica.

La especie forma parte del sotobosque de pinares y alcornocales que viven próximos al litoral.

Población de Adenocarpus gibbsianus creciendo entre un pinar; el sustrato sobre el que vive son arenales (dunas estabilizadas próximas a la costa).

Detalle de las primeras flores, aun sin abrir, en las que destaca el cáliz, glabrescente y glanduloso.

Ramas con inflorescencias.

Detalle de las hojas. Tienen un tono apagado por estar cubiertas de pelos crespos.

Otra vista de las hojas. También las ramillas están cubiertas por la misma clase de pilosidad.

Aprovechamos para presentar a otras especies arbustivas de los arenales de la costa suroeste, en este caso la cistácea Halimium halimifolium.

Detalle de las flores de Halimium halimifolium.

Un tojo (Ulex australis). 

Cistus libanotis, otra especie que solamente podemos encontrar en el suroeste.

Helianthemum hirtum

Stauracanthus genistoides

Flores y primeras legumbres de Stauracanthus genistoides.

Más leguminosas arbustivas en flor: en esta ocasión el escobón Cytisus grandiflorus.

Primer herpeto del año (en el blog): la lagartija Podarcis carbonelli.

Pinares de Doñana al atardecer.

lunes, 7 de abril de 2014

Geranio del Paular (Erodium paularense)





Una foto de las flores del geranio del Paular (Erodium paularense), que ya vimos en invierno.

Un endemismo amenazado del Valle del Lozoya (Madrid) y los cerros volcánicos de La Miñosa (Guadalajara).

lunes, 31 de marzo de 2014

Semillas de frutos carnosos del norte ibérico



El pasado mes de diciembre adquirí un libro que tenía ganas de presentar en el blog: se trata de Semillas de frutos carnosos del norte ibérico. Guía de identificación, un trabajo Paloma Torroba, Pilar Zaldívar y Ángel Hernández de Ediciones Universidad de Valladolid.

De los autores, conocía a Ángel Hernández por sus artículos en la revista Quercus sobre la ecología de los setos del norte del país: las interacciones de boneteros, cornejos, papamoscas, ardillas ¡cantábricas! y otras especies han sido tratadas en varios artículos que son, directamente, de lo mejorcito que ha podido leerse a lo largo de la historia de la publicación y que recomiendo a todos los interesados en las materias citadas.

El libro es una obra rompedora y originalísima (destaca especialmente dentro del paupérrimo panorama editorial sobre libros botánicos de los últimos años) sobre las semillas de casi cien especies con frutos carnosos que habitan en la mitad norte de España (Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistemas Central e Ibérico y Meseta): casi todas ellas autóctonas y arbustivas, aunque tienen cabida algunos arbustos o trepadoras alóctonos asilvestrados (Mahonia aquifolium, Parthenocissus quinquefolia o Symphoricarpos albus, por ejemplo) y otras especies no leñosas (Actaea spicata, Arum italicum, Atropa belladona o Cuccubalus baccifer, por nombrar algunas).

Para cada una de las especies se describen detalladamente sus semillas (forma, superficie y dureza), el número de semillas por fruto, las dimensiones y el peso de las mismas, así como las especies de fauna que actúan como dispersantes o comedores de pulpa o de las propias semillas. Hay fotografías de todas las especies (de sus semillas, se sobreentiende; además, del porte o de de algún detalle de buena parte de las plantas presentadas). El contenido del libro entero viene grabado en un CD que acompaña a la obra.

Aparte del interés botánico por la parte descriptiva de las semillas (lo que ya resulta innovador en sí mismo), la guía pretende ser una herramienta que permita la identificación de las semillas encontradas en los rastros de los vertebrados que actúan como dispersantes.

Aunque en el catálogo de semillas radica el principal interés y atractivo de la obra, la primera parte del libro dedicada a la ecología de los frutos carnosos me parece la más interesante de todas y se hace corta a todas luces, si bien es cierto que al final del libro figura un amplio apartado de bibliografía.

En resumen, una magnífica obra, plenamente recomendable, que desde aquí aseguro que gustará a los lectores o seguidores del blog.


Una deyección de mirlo (probablemente) con semillas del rosal silvestre Rosa micrantha.

Con el paso del tiempo se secan las deyecciones, lo que permite apreciar la importante cantidad de semillas de rosal silvestre contenidas en las mismas.

Un ejemplar de Rosa micrantha crece en el borde del bosque, ocupando el terreno despejado por delante de encinas y quejigos.

viernes, 28 de marzo de 2014

Las alfalfas arbustivas (Medicago arborea & M. citrina)




Más arbustos que comienzan su periodo de floración en marzo: en este caso la alfalfa arbórea o mielga real (Medicago arborea), una especie que se encuentra cultivada como ornamental y se asilvestra por algunas zonas del país (preferiblemente el litoral mediterráneo y Canarias).


Posee folíolos algo dentados en la parte superior y sus flores se reúnen en racimos más o menos densos (en grupos de hasta 20), de color anaranjado. La especie puede crecer hasta los dos metros de altura.


Las dos siguientes fotos corresponden a una especie próxima, Medicago citrina: se trata de otra especie arbustiva, en este caso autóctona de la flora española, que habita los acantilados rocosos de algunas islas mediterráneas (Cabrera, Columbretes e islotes próximos a Ibiza).

A diferencia de la primera especie, Medicago citrina posee inflorescencias con menos flores (hasta 10) y su corola es amarillo limón (más pálida que en M. arborea, por tanto). Sus folíolos presentan margen entero, sin dientecillos.


Además de las características morfológicas señaladas y de la diferencia de hábitat entre ambas alfalfas arbustivas, Medicago citrina también se separa de M. arborea en que florece algo más tarde: las fotos están realizadas a mediados de abril, época en la que algunos ejemplares ya presentan los frutos recién formados.

jueves, 27 de marzo de 2014

Florece la pulmonaria (Pulmonaria longifolia)



Ya vimos a la pulmonaria en verano, en Saja-Besaya (Cantabria), con hojas pero sin flores: ahora, también en marzo, la especie comienza a florecer.


Presente en la mitad norte de nuestro país, se desarrolla en hayedos y otros bosques caducifolios, desde el nivel del mar hasta los 1.600 m de altitud.


Como curiosidad, las flores cambian de color (del violeta o púrpura en las jóvenes al azul en las "adultas") debido a los cambios de pH producidos en el interior celular, de manera que puede inducirse el cambio de color introduciendo las flores en un medio ácido o básico.

martes, 25 de marzo de 2014

Arbustos de floración temprana: el brezo de barranco (Erica lusitanica)




El brezo de barranco o brezo de agua (Erica lusitanica), un arbusto que puede superar los dos metros de altura (aunque normalmente se encuentra con tallas más discretas) y que florece a partir de marzo, desde finales del invierno.




Similar a su pariente más extendido y conocido Erica arborea, la otra especie de brezo con las flores blancas, E. lusitanica se diferencia del primero en que presenta una flores más largas (5-7 mm de largas, por 3-4 mm en E. scoparia), en las que destaca la relación largo/ancho (en E. arborea esta relación es similar), y por presentar ramillos con pelos sencillos (en el otro brezo son sencillos y denticulados en los bordes).


 
 
Se extiende por el suroeste de Francia y la Península Ibérica: bien representado en buena parte de Portugal, en España lo encontramos disperso, desde Asturias al País Vasco, oeste de Castilla y León y Extremadura, y Montes de Toledo; se cita también en Sierra Morena. Lo hemos visto en Cabañeros (Ciudad Real), como parte de los matorrales ribereños.
 
Se encuentra desde los 700 m de altitud en hábitats riparios o, en cualquier caso, en los que no falta el agua a lo largo del año, pues precisa de un sustrato permanente húmedo para vivir.
 
(Por cierto, no sé porqué extraño motivo, la segunda foto se carga mal; o, mejor dicho, se carga una versión lamentable de la misma: ¿alguien sabe a qué puede deberse esto?)
 


jueves, 6 de febrero de 2014

Sigue el invierno



Hace unos días paramos en el Valle medio del Lozoya, a unos 1.000 m de altitud, donde apenas si pudimos disparar cuatro fotos, en un día muy frío y desapacible, como suele decirse.

Es una zona ocupada principalmente por rocas metamórficas de reacción ácida, donde coinciden los encinares y enebrales con los bosques de hoja caduca (fresnedas) y las primeras especies marcescentes (los melojos); como curiosidad, también aparece un sabinar de sabina albar (Juniperus thurifera, que no aparece en la foto, por cierto), que si en buena parte de su área de distribución española parece preferir los suelos básicos, aquí medra sin problemas. Los arbustos que dominan en la parte baja de la foto son genistas (Genista cinerascens y G. florida), que aquí tienen buenas poblaciones.

En fin, un recordatorio de que aunque los días crecen y haya ganas de salir al campo, todavía queda invierno.

Entre las especies rupícolas encontramos al helecho Asplenium septentrionale, al que Alberto Gil dedicó una interesantísima entrada hace unos días, en el siguiente enlace (también se recomienda clicar en el enlace que figura dentro del texto enlazado).

domingo, 2 de febrero de 2014

Otras especies de las Sierras de Cartagena

Finalizamos las entradas relativas a las vacaciones de invierno con un batiburrillo de fotos realizadas durante enero en las costas y matorrales murcianos que se habían quedado descolgadas pero me apetecía mostrar.


Comenzamos con el erguén (Calicotome intermedia), una leguminosa arbustiva cargadas con fuertes espinas. Es compañera de las Tetraclinis y su presencia en España se circunscribe al sureste (Murcia y Almería) y Málaga.


Fruto abierto de Calicotome intermedia. Se trata de una legumbre con pelos sedosos y el dorso engrosado.

La orejilla de roca (Lafuentea rotundifolia), un caméfito que vive en paredones y extraplomos rocosos. Sus inflorescencias, que alcanzan los 25 cm de longitud, ahora están secas. Suele florecer a partir de febrero.

Aspecto de una población de Lafuentea rotundifolia. Estas poblaciones, al vivir en un hábitat tan hostil, donde apenas existen aportaciones de agua, sucumben masivamente en periodos de sequía prolongada. En invierno, no obstante, no presentan mal aspecto.

Globularia alypum, un arbusto que aprovecha el invierno para florecer en las estaciones más cálidas del país. Le acompaña la esparraguerra Asparagus horridus.

Fumana ericoides, una cistácea que también encontramos con flores a principios de año.

Ascendiendo por el Monte de las Cenizas, nos llamó la atención esta vista del Mar Menor, donde se aprecia la Manga (bien llena de edificaciones) entre los dos mares.

Dijimos de la tapenera Capparis zoharyi que era un arbusto alto, mayor que las otras especies de alcaparras presentes en España, y que se encontraba cerca de construcciones antiguas abandonadas, pero las fotos correspondían a ejemplares que habitaban en la sierra; ahora presentamos a un individuo localizado entre las ruinas de lo que fueron unas pujantes instalaciones mineras.

Un geófito que también florece en los inviernos en buena parte de nuestras provincias más cálidas: Arisarum vulgare, de nombre vulgar candilitos.

Terminamos con un arbusto abundante en medios salinos, margosos e incluso yesosos; también en los matorrales semiáridos e incluso en los bordes de caminos: la orzaga (Atriplex halimus). Destacamos las agallas que presentaba este especimen.

viernes, 31 de enero de 2014

La sabina o ciprés de Cartagena (Tetraclinis articulata)



Hemos aprovechado nuestras visitas a la Sierra de Cartagena para fotografiar algunos ejemplares y bosquetes de su árbol señero: la sabina o ciprés de Cartagena, Tetraclinis articulata. Aunque ya habíamos presentado las flores, piñas y semillas con detalle, esta especie es merecedora de más atención por cualquier naturalista que se precie, así que ahí va un muestrario de fotos realizadas durante el mes de enero.

Un solitario Tetraclinis crece entre rocas calizas; aunque indiferente edáfica en el norte de África, en Cartagena predomina sobre suelos básicos y pedregosos. Acostumbrada a este sustrato tan seco y a un medio semiárido, la especie también crece bien sobre suelos forestales acompañando a otras especies arbóreas.

El pino de Alepo, la especie arbórea acompañante de las sabinas de Cartagena en su área de distribución española. Lo normal es que los pinos dominen el paisaje, dejando a las Tetraclinis un papel secundario.

Algunos jóvenes Tetraclinis articulata despuntan en las zonas despejadas del anterior bosque. Aunque aquí vive en sierras litorales relativamente bajas (por debajo de los 500 m de altitud), en África asciende hasta los 1.800 m.

Otro ejemplo de la regeneración de las jóvenes sabinitas en el borde del pinar, junto a palmitos, bufalagas, Calicotome intermedia, etc.


En este caso un pie de Tetraclinis articulata de buen tamaño destaca en mitad del bosque de pinos: el color de su follaje es llamativamente más oscuro que el de los pinos.

Una situación inversa a la anterior: en este caso, son los jóvenes pinos los que crecen a la vera de un rodal de Tetraclinis.


Una joven Tetraclinis articulata, de porte cónico, crece junto a Pinus halepensis, en el Monte de las Cenizas. A medida que ascendemos, sin embargo, los pinos se hacen dominantes y desplazan a las sabinas en las zonas de umbría y mayor altitud.

Vista de la costa, a unos 400 m, desde el anterior monte. En esta localización no aparecen ya sabinas.

Piñas abiertas y vacías.

Ramas con flores femeninas ya fecundadas.

Aspecto de las hojas adultas: éstas se unen dos a dos formando grupos de cuatro (dos de las cuales son planas y anchas, enfrentadas, y las otras dos más estrechas, cierran los bordes). Cada grupo de hojas se une con el siguiente proporcionando a la rama el aspecto articulado al que hace mención el epíteto específico.

Una última vista a un ejemplar que crece también sobre calizas.

Por último, y para no perderse, las consideraciones que cuestionan que Tetraclinis articulata sea una especie autóctona de la Península, en el siguiente enlace, muy interesante y recomendable:

http://www.floraprotegida.es/flora-vulnerable.php/Tetraclinis-articulata-112/