jueves, 29 de noviembre de 2018

Lysimachia ephemerum


Lysimachia ephemerum es una planta perenne que alcanza el medio metro de altura y para mí es la más bonita de nuestras lisimaquias. Esta primulácea se distribuye por la mitad este peninsular, desde el prepirineo hasta Andalucía (incluso con alguna población testimonial en Madrid), por las orillas de ríos y estanques, acompañando a carrizos, juncos y otras especies riparias y fontinales, sobre todo en zonas calizas. No resulta abundante.

Su floración es veraniega, así que no tiene nada que ver con el otoño, pero entre que no he terminado un par de entradas bastante largas y que me apetecía presentar a esta especie desde hace tiempo, aprovechamos para cerrar noviembre con su foto.
 

jueves, 22 de noviembre de 2018

Vistas de Gredos en noviembre

Aprovechamos una salida a la vecina provincia de Ávila para acercarnos a la vertiente norte de Gredos: no muy altos, la verdad, pues nos quedamos sobre los 1.600 m de altitud, pero suficiente para disfrutar de una zona de piornales y fotografiar algunas plantas que crecen entre rocas graníticas.

Estamos a principios de noviembre y apenas hay flores, así que nos conformamos con mostrar el aspecto general de algunas especies en su medio. La hiniesta (Genista cinerascens) es frecuente por encima de los 1.200 metros y aquí convive con otras especies de leguminosas arbustivas.

A estas alturas (1.600 m) abunda especialmente el cambrión o erizón (Echinospartum barnadesii), un arbusto de forma más o menos semiesférica muy frecuente en Gredos que alcanza Madrid de manera testimonial.

Se trata de un arbusto espinoso de color verde brillante cuyas espinas nacen enfrentadas.

Ahora solamente podemos fotografiar los frutos abiertos de Echinospartum barnadesii.

Helichrysum stoechas

Reseda gredensis en una grieta.

 La escoba blanca (Cytisus multiflorus) asciende hasta estas alturas, aunque es más abundante en el piso de la encina.

Nos encontramos en noviembre y ya empiece a hacer frío, pero vemos bastantes lagartijas noroccidentales o lusitanas -antes ibéricas-, que ahora han pasado a denominarse Podarcis guadarramae subsp. guadarramae.

Arenaria querioides aprovecha los huecos del piornal para crecer sobre estos suelos descarnados.

Ejemplar de escobón florido (Genista florida).

La uva de gato (Sedum hirsutum) crece también sobre rocas graníticas.

Un cambroño o codeso (Adenocarpus hispanicus) entre los erizones.

Los piornos serranos (Cytisus oromediterraneus) conviven con G. cinerascens y otras leguminosas arbustivas, ocupando preferiblemente las laderas orientadas al norte. Aunque las mejores formaciones se encuentran por encima de esta cota, también descienden hasta el piso del roble melojo.

Entre los bloques del roquedo aparecen unos cuantos Cytisus striatus.

Legumbre pelosa del escobón morisco (Cytisus striatus).

La vara de oro (Solidago virgaurea) con los capítulos secos.

Asplenium septentrionale

Merendera montana

Junto a un pequeño cauce fotografiamos esta zarzamora (Rubus vagabundus).

Hypericum undulatum

La manzanilla de Gredos (Santolina oblongifolia).


Detalles de los capítulos secos de las manzanillas de Gredos.

Otro ejemplar mayor de Santolina oblongifolia.

Detalle de las hojas de Santolina oblongifolia: además del aspecto sedoso que presentan, es muy característica su forma (que recuerda a la hoja de un roble).

Un solitario pino resinero (Pinus pinaster) acompañado de brezos (Erica arborea) en una ladera.

En las zonas más secas medra el cantueso.

De nuevo junto al agua vemos a Galium broterianum.

Algunos pinos se refugian junto a los arroyos para ascender por la montaña.

Helechos secos (Pteridium aquilinum) entre piornos y cambriones.

También encontramos a este joven lagarto ocelado (Timon lepidus). Estaba soleándose y se dejó fotografiar a placer.

Lo dicho: está todo lleno de lagartijas.

Linaria nivea, otra de las especies clásicas de la media y alta montaña en las montañas silíceas del centro peninsular.

Macolla de Festuca elegans, una gramínea cuyos tallos pueden alcanzar el metro de altura y sus hojas se enrollan al secarse. 



Detalle de la cabeza de otra lagartija noroccidental.


El cardo cuco (Carlina corymbosa subsp. hispanica).

Iba a quedarme en la zona de los piornos, pero la verdad es que también hubo tiempo para dar un paseo por los encinares del piso mesomediterráneo (en concreto por debajo de los 900 metros de altitud), próximos a Navaluenga, así que aquí van unas cuantas fotos más. En esta primera, por cierto, otro Cytisus: Cytisus scoparius (a la izquierda del camino), un acompañante típico de estos bosques esclerófilos.

Fresnos y sauces en las zonas de vaguada.

Hojas del sauce Salix neotricha.

Vides amarilleando junto a los encinares.

Los membrilleros (Cydonia oblonga) se cultivan con frecuencia por la zona.

Detalle de los membrillos, listos para recolectar.

Bayas de Bryonia dioica, la nueza.

Ejemplar en flor de hierba mora o tomatillos del diablo (Solanum nigrum).

Restos de olmeda.

Fresnos de hoja estrecha.

Enebrales (Juniperus oxycedrus).

Las primeras nieves.

Aliseda en el valle el Tiétar.

La hierba de las golondrinas (Chelidonium majus) con algunas flores.

Otra especie en flor: la manzanilla romana (Chamaemelum nobile).

Una viborera también florecida.

Saucedas (Salix salviifolia) junto a los alisos.

Algunos ejemplares notables de nogales, como este...

... nos recuerdan a los nogales primitivos (del tipo que se ha dado en llamar Juglans hispanica), últimas nueces.

Última de las especies que encontramos en flor, la linaria de roca (Linaria saxatilis).

Atardecer y despedida.