domingo, 16 de octubre de 2011

Ratas



Y por fin, en una emocionante apoteosis, a la mañana siguiente capturé una rata. ¡Qué sensación de embriaguez, capturar una rata! ¡Qué emoción haber atrapado por un instante un sucio espasmo de energía de la ciudad, haber aislado una mota de la masa gris de las ratas! ¡Mirar a los ojos a una rata (aunque ella no me mirara a mí) y verla como un hecho consumado, como una verdad de la ciudad y una verdad, por cierto, que mordía! Ahí estaba la rata en mi jaula cuando la furgoneta se detuvo y me apeé de ella con todos los demás. No pudimos entrar en el solar porque todavía estaba cerrado, pero, desde la cerca, podíamos ver ratas en las trampas. Éramos como niños mirando regalos sin abrir.


(Robert Sullivan)

(Traducción de Carmen Aguilar)


 (Aquí, un relato de un gran escritor, José Ángel Barrueco, con la participación de estos inquietantes animales.)

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