lunes, 30 de enero de 2012

Árboles de la laurisilva: Clethra arborea

El árbol de Santa María (Clethra arborea) reune las características de buena parte de las especies arbóreas que habitan en estos bosques húmedos de la región macaronésica: hojas simples, perennes, algo coriáceas y lustrosas.



El borde de las anteriores es aserrado y la forma oscila entre lanceolada y obovada; con peciolo bien desarrollado, el haz lampiño y el envés velloso, recuerdan a las del madroño, aunque las de Clethra son de mayor tamaño.



Las flores salen en racimos alargados por lo general simples (aunque también pueden ser compuestos), cuyas flores miran a un único lado. Sépalos ovados, como se aprecia en la siguiente fotografía, con pétalos de color blanco y fruto en cápsula.



Aunque se ha considerado dentro de la categoría Árboles de Canarias por ser ser un arbolito que alcanza los ocho metros, también puede presentarse como un arbusto alto, que puede superar los cinco metros de altura. Tampoco la inclusión dentro de la flora canaria está clara: aunque para Ruiz de la Torre (en su obra Flora Mayor, 2006) se trata de una especie exterminada de Canarias debido a la sobreexplotación por la calidad de su madera, el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España, ante la escasez de citas recogidas en el archipiélago (en particular en Tenerife), contempla la posibilidad de que se trate de una especie asilvestrada (aquí la ficha).

De manera natural habita Madeira y se ha naturalizado en las Azores. En la siguiente imagen, el porte de un ejemplar empezando a florecer.

martes, 24 de enero de 2012

Sierra Bermeja (II): los arroyos

Los arroyos de Sierra Bermeja son cauces de corta longitud y escaso caudal que descienden de forma abrupta y torrencial (pues lo hacen desde cotas relativamente altas hasta la costa en pocos metros), abasteciendo de agua a los ríos que desembocan en la Costa del Sol. Presentamos algunas especies vistas en (o cerca de) estos medios.

Una emborrachacabras en flor entre Cistus populifolius y un alcornocal, formando parte de la vegetación ribereña.

Las especies de gran talla que predominan junto a estos cursos de agua son las conocidas adelfas (Nerium oleander) acompañadas de sauces (Salix pedicellata) y otros árboles ribereños (fresnos, algún chopo, etc.). Junto a las adelfas, emborrachacabras (Coriaria myrtifolia) y zarzas completan el estrato arbustivo más extendido.

Adelfas junto a un arroyo en Sierra Bermeja.


Nerium oleander florece durante el verano.


Las emborrachacabras, que pueden alcanzar los tres metros de altura, florecen durante la primavera. Durante esta misma época hemos visto también en flor a la leguminosa arbustiva Genista triacanthos, una aulaga que, aunque no se trate de una especie estrictamente ribereña, en Sierra Bermeja se refugia en las exposiciones más húmedas y no es rara en las inmediaciones de los arroyos.


Coriaria myrtifolia: hojas y flores.


Detalle de la inflorescencia de la anterior especie.



Genista triacanthos

La adelfa, por su parte, florece en verano; en esta época otras especies florecen con las adelfas cerca de los cursos de agua y rezumaderos serranos. Entre ellas, el brezo Erica terminalis, una ericácea de flores rosas que se reunen al final de las ramillas (de ahí el nombre específico), al que puede acompañar Erica scoparia, de floración mucho más temprana y discreta.


Porte de Erica terminalis.


Erica terminalis: inflorescencia y disposición de hojas.

Junto a Erica terminalis hemos visto florecer, también en verano, a la orquídea Epipactis tremolsii, especie también distribuida por las zonas más húmedas de los pinares, cuyas hojas envainadoras se imbrican en la parte inferior del tallo, como muestra la fotografía del porte de esta especie.

E. tremolsii próxima a un arroyo.



Entre las especies endémicas de esta Sierra (y alguna otra malagueña como Alhama y Almijara) destaca la trepadora perenne Galium viridiflorum, que también florece en verano y contribuye a la formación de los densos herbazales que crecen junto a juncos, emborrachacabras y otras especies en las orillas de los arroyos.

lunes, 16 de enero de 2012

Flora amenazada: Psilotum nudum

Algunas fotografías del helecho Psilotum nudum realizadas a comienzos de enero en Los Alcornocales (Cádiz).


Se trata de una especie bien distribuida por todas las regiones tropicales del mundo, con pocas poblaciones fuera de la banda comprendida entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio: las poblaciones (en concreto, tres) que se encuentran en los alrededores de Los Alcornocales son las únicas existentes en España y Europa (las más cercanas se localizarían en el archipiélago de Cabo Verde).



Especie perenne, sus tallos alcanzan el medio metro de altura, ramificándose en forma de horquilla (o dicótoma); las hojas (microfilos) son pocas, esparcidas y están poco diferenciadas, constituyendo unas pequeñas expansiones escamosas sobre los tallos.

Esporangios y microfilos.

Los esporángios también son muy característicos: se reúnen en grupos de tres (trilobulados) y son de un color amarillo muy vivo.

Psilotum nudum sobre areniscas.

Se comporta como rupícola, viviendo en las grietas de las areniscas, en exposiciones térmicas y con humedad elevada; en las inmediaciones de la población fotografiada se encuentran las alisedas con ojaranzos (Rhododendron ponticum subsp. baeticum) típicas de estas sierras, como se muestra en la siguiente fotografía.


Especie amenazadísima, ninguna de sus poblaciones gaditanas supera los cien individuos; todas crecen entre los 100-300 msm de altitud. Parece ser que los periodos prolongados de sequía afectan muy negativamente a la producción de esporangios.

Vista general del hábitat de Psilotum nudum en Los Alcornocales. 

domingo, 8 de enero de 2012

Primer herpeto de 2012



El pasado 3 de enero a última hora de la tarde tuvimos la fortuna de encontrarnos con el primer herpeto del año: un camaleón común (Chamaeleo chamaeleon).

El reptil se encontraba en una olmeda cercana a Jerez de la Frontera (Cádiz), algo distanciado de su área costera clásica. Como se señalaba en esta entrada del blog Macroinstantes, de finales de 2010, parece ser que algunos de estos animales no hibernan (con menor motivo si el otoño y lo que llevamos de invierno vienen siendo suaves).



Destaca, asimismo, la querencia de estos animales por los hábitats antropizados (zonas ajardinadas, cultivos leñosos o, como en este caso, una formación de árboles riparios próxima a un sendero muy frecuentado) frente a lo que se podrían considerar ecosistemas más "puros".