miércoles, 7 de septiembre de 2011

Austerlitz


Especialmente inolvidable, sin embargo, me ha resultado siempre lo que Alphonso nos contó entonces sobre la vida y la muerte de las polillas, y todavía hoy profeso a esas criaturas, entre todas, el mayor respeto. En los meses más cálidos ocurre no pocas veces que alguno de esos insectos voladores nocturnos se extravíe en mi casa, viniendo del trozo de jardín que hay detrás de ella. Cuando me levanto a la mañana temprano, lo veo todavía inmóvil en algún lugar de la pared. Saben, creo yo, dijo Austerlitz, que han equivocado su camino, porque, si no se los pone otra vez fuera cuidadosamente, se mantienen inmóviles, hasta que han exhalado el último aliento, efectivamente, se quedan, sujetos por sus garras diminutas, rígidas por el espasmo de la muerte, aferrados al lugar de su desgracia hasta después de acabar su vida, hasta que un soplo de aire los suelta y los echa a un rincón polvoriento. A veces, al ver una de esas polillas que mueren en mi casa, me pregunto qué clase de miedo y de dolor sienten sin duda en el momento en que se extravían.



(W. G. Sebald)

(Traducción: Miguel Sáenz)

Lasiocampa quercus sobre Hypericum androsaemum.

1 comentario:

  1. ¡Bienvenido a Europa Napoleónica!

    Esta Web, creada un 30 de Abril 2009, tiene como objetivo dar a conocer el periodo napoleónico (1796-1815) de forma amena pero sin perder la rigurosidad histórica que corresponde.

    Aquí encontrarás anécdotas, curiosidades e información documentada sobre los grandes enfrentamientos navales y terrestres que alzaron a Napoleón Bonaparte como dueño y señor de Europa, pese a la muerte de millones de personas que durante más de cuarenta años perdieron la vida en los variopintos campos de batalla de Italia (1796), Egipto (1798), República Checa (1805), España (1808), Rusia (1812) o Bélgica (1815).


    Un saludo,

    Europa Napoleónica
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