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jueves, 21 de febrero de 2019

Las peonías ibéricas

Seguramente las peonías tienen las flores más grandes (hasta 15 cm de diámetro) y llamativas de la flora ibérica (si exceptuamos a los nenúfares y, desde luego, a otras tantas plantas hortícolas y exóticas). En España convivimos con cinco especies silvestres, a las que daremos un repaso.

La peonía o rosa albardera más conocida y extendida es esta, Paeonia broteri, que se encuentra grosso modo en la mitad oeste del país (faltando en el norte y casi toda Galicia): acompaña principalmente a encinas, alcornoques o, como en la imagen, a melojos (Quercus pyrenaica) y fresnos en El Escorial (Madrid).

Las peonías son plantas herbáceas vivaces que renuevan la parte aérea cada temporada. Los brotes proceden de un rizoma subterráneo e inicialmente salen teñidos de rojo (color que mantienen parcialmente en algunas partes de tallos y hojas el resto del año).

Grupo de peonías poco antes de la floración. Destaca el aspecto hojoso de las plantas, puesto que en algunas especies (Paeonia broteri y P. officinalis) las hojas inferiores presentan muchas divisiones. En realidad se trata de hojas simples pero divididas en tres partes (ternadas), que, a su vez, se dividen en otros tres segmentos (por lo que se denominan biternadas); en algunas especies estos segmentos pueden volver a dividirse en más lóbulos.

Flores completamente abiertas de Paeonia broteri en mayo, en la cuenca del río Guadarrama, entre fresnos y quejigos. La floración acontece entre abril y junio.

Detalle de los estambres (con filamentos blanco-amarillentos) y carpelos de P. broteri: estos últimos están cubiertos de pequeños pelos (vilosos) y aparecen en grupos de 2 a 6. Tras la fecundación de las flores se formarán los frutos (polifolículos).

Una peonía muestra las semillas de sus folículos, ya plenamente abiertos, en noviembre, entre los roquedos graníticos de la Sierra de Hoyo. Los tallos se secarán completamente en breve, aunque la especie rebrotará en la siguiente primavera.

Detalle de los frutos (cubiertos por un denso indumento), todavía con varias semillas.

La segunda especie es Paeonia cambessedesii, un endemismo balear (exclusivo de Mallorca, Menorca y Cabrera). Sus flores presentan esta coloración rosada, aunque también pueden ser más oscuras. Es la primera de nuestras peonías en florecer, pudiendo comenzar durante el mes de marzo.

Con la flor recién pasada, vemos en detalle los carpelos y estambres. Los primeros son glabros y aparecen en número variable, entre 5 y 8, dando lugar a los folículos más estrechos de todas las especies ibéricas.

Otro ejemplar de Paeonia cambessedesii con los folículos ya completamente formados en junio.

P. cambessedesii vive desde casi el nivel del mar (30 m) hasta los 1.400 m en la Sierra de Tramontana mallorquina, en terrenos abiertos, rocosos (calizas) y exposiciones de umbría, aunque en esta ocasión fotografiamos una población del sur de Menorca formando parte del sotobosque de un encinar, donde las jóvenes peonías quedan parcialmente a resguardo del potente sol veraniego bajo el dosel arbóreo.

Aspecto del envés de una hoja de P. cambessedesii: sin pelos, con color púrpura y los nervios bien marcados.

Vistas del interior del bosque de encinas o alsinas (Quercus ilex subsp. ilex) mencionado.

Detalle de los folículos de P. cambessedesii, alguno de ellos ya abierto, en los que se aprecia las tres clases de semillas que poseen los frutos de este género: negras y rojas (las viables) y, con un tono púrpura y de menor tamaño, las vanas.

La tercera especie es Paeonia coriacea, que aquí fotografiamos (arriba) creciendo junto a P. broteri (abajo): nótese la diferencia entre ambas especies (divisiones de las hojas, frutos y tonalidad del verde, más oscuro en la segunda).

Aspecto en julio de las hojas (que presentan los segmentos inferiores de forma oval u oval-lanceolada) de P. coriacea, con envés glabro y de color glauco, y el fruto: en este caso los folículos son glabros y se reúnen en grupos de 2-3.

El fruto poco antes de madurar y abrirse adquiere este nuevo color.

Hábitat de Paeonia coriacea en la Sierra de las Nieves (Málaga), donde crece en las orlas de encinares-quejigares acompañados de pinsapos (Abies pinsapo) y pinos. La especie vive en ciertas montañas de Andalucía Oriental (con algunas poblaciones adicionales hacia el occidente de la región), ascendiendo hasta los 2.000 m de altura siempre sobre rocas calizas.

Así de espectacular resulta la apertura de los folículos maduros de Paeonia coriacea a finales de agosto, destacando el rojo brillante de sus semillas sobre el tono verde-azulado de las hojas.

La penúltima especie es Paeonia officinalis (subsp. microcarpa), que hemos traído al blog varias veces, por ser una especie muy llamativa (y no tan abundante como P. broteri, al menos en Madrid).

La especie se caracteriza -entre otras cosas- por tener divisiones muy estrechas en las hojas inferiores, de 1-2,5 cm de ancho.

Vista de otro ejemplar de Paeonia officinalis en flor en la Sierra de Cazorla, a principios de mayo. Destaca el tono fucsia de sus pétalos y la presencia de un número bajo de carpelos, glabros.

Repartida fundamentalmente por el centro y norte de la Península, en Madrid la hemos fotografiado en la falda de la Sierra de Guadarrama, en esta fresneda adehesada (donde convive con P. broteri), en este caso sobre sustrato ácido, si bien la especie también vive sin problemas en los quejigares calizos del este de la región (Valle del Tajuña).

Vistas de los segmentos que forman las hojas por el envés: están cubiertos de pelos, por lo que adquieren esta tonalidad apagada.

Hábitat en el interior de Guadahornillos (Sierra de Cazorla, Jaén), donde P. officinalis acompaña a pinares de laricio y bosques mixtos a unos 1.500 m de altitud, sobre suelos básicos.

La quinta y última especie es Paeonia mascula (subsp. mascula): comparte con la anterior el tener el envés de las hojas pubescente (al menos junto a los nervios). En imagen se muestran sus otras características diferenciadoras: pocos carpelos (2-5), blanquecinos por estar cubiertos de pelos y filamentos de los estambres de color púrpura.

Otra imagen de P. mascula con los frutos ya formados: son densamente vilosos y arqueados. Aparece en bosques de ribera u otros caducifolios, sobre cualquier tipo de sustrato. Es la más escasa de nuestras peonías, pues hasta la fecha solamente se ha encontrado en Soria, Cantabria y León.

viernes, 30 de marzo de 2018

Otra temporada de siembra


Otro hecho destacable de finales de marzo es que marca el inicio de la temporada de siembra: este año he adquirido semillas de una docena de especies (conservadas en el frigorífico hasta ahora, para que no pierdan poder germinativo), de las que presentamos a continuación algunas de ellas (de las semillas o de las plantas ya desarrolladas). Arriba, semillas de peonía (Paeonia officinalis), una de las especies seleccionadas.

Ejemplar de Paeonia officinalis en una dehesa de fresnos próxima a Cerceda (Madrid), en flor en mayo. Este sitio me lo descubrió Miguel DC y esta primavera deberíamos volver para hacer fotos de las variadas especies que allí se encuentran.

Estas "galletitas" son en realidad semillas de Aristolochia clematitis, una especie sarmentosa que en España habita en contadas localidades del litoral mediterráneo y Baleares.

Ejemplar de Aristolochia clematitis fotografiado en Menorca, en el mes de junio. Se trata de una especie que se ha cultivado históricamente en buena parte de Europa por sus propiedades medicinales. Crece en las orillas de humedales, ramblas o bosquetes ribereños.

Hojas (envés) y frutos de Aristolochia clematitis. Los frutos son cápsulas de forma ovoide, aunque los de la fotografía están casi secos, por lo que su tamaño puede ser notablemente mayor.

Otra aristoloquia también distribuida en nuestro país por el noreste y Menorca: se trata de Aristolochia rotunda. Las semillas son mucho menores a las de la especie anterior. Esta aristoloquia crece en lugares pedregosos y más secos que su pariente.

Semillas de otra especie muy interesante: se trata de Tetraena alba (antes Zygophyllum album), una matita de 40 cm que crece en los saladares de contadas localidades europeas. En España únicamente se cita en el Delta del Ebro (Tarragona). En este enlace algunas fotografías de la especie: porte, flores y los curiosos frutos (con cinco lóculos y valvas) de los que proceden las semillas.

Esta especie ya la habíamos mostrado en alguna ocasión: se trata de Helicodiceros muscivorus, también fotografiado en Menorca. Crece cerca de la costa entre las grietas de las rocas calizas: aquí más fotos de José Quiles de las flores de la especie (también denominada Dracunculus muscivorus). A finales de junio ya tiene los frutos maduros y se aprecian las semillas de color naranja en su interior.

Otra de las especies sembradas ha sido el oroval Withania somnifera, un arbusto de la familia de las solanáceas fotografiado en esta ocasión en Mallorca, en junio: en esas fechas los frutos todavía están cerrados, como puede apreciarse. De las semillas no hice fotos, pero si piensan en las semillas de su variedad favorita de tomate, no andarán muy descaminados.

Y por último, un arbusto procedente de Canarias: Aeonium canariense, si bien el ejemplar de la foto se localiza en la costa granadina, en Almuñécar (en plena floración en el mes de enero, por cierto).

Las semillas deben sembrarse al doble de profundidad de su longitud (aproximadamente) y mantenerse en un espacio sombreado (alejado de la luz directa del sol) hasta su nascencia; asimismo, su sustrato debe mantenerse húmedo en todo momento, aunque no encharcado. En el caso de semillas muy pequeñas (por ejemplo, las del Aeonium canariense, que parecen granitos diminutos de arena) basta con distribuirlas sobre la tierra húmeda y presionarlas ligeramente con el dedo, para que queden adheridas a la misma.

Y como última recomendación general, cubrirlas con alguna red u otro tipo de defensa similar para evitar que los mirlos y otros visitantes alados del jardín levanten la tierra (con las semillas o las plantitas ya nacidas) mientras buscan lombrices entre los tiestos y semilleros.
 

viernes, 17 de junio de 2011

Cytisus decumbens: la escoba tendida


La Cytisus decumbens es una escoba de porte rastrero que crece en centroeuropa y alcanza algunas localidades españolas del centro y norte peninsulares.

Se trata prácticamente -también C. lotoides es rastrera, aunque alcanza un mayor tamaño- de la única especie del género Cytisus (leguminosas arbustivas de cáliz bilabiado, con ambos labios de similar longitud, teniendo el superior dos pequeños dientes por tres del inferior) con este porte, que apenas levanta unos centímetros del suelo (hasta 20 cm de alto según la bibliografía, si bien los ejemplares observados no alcanzaban ni los diez centímetros). Posee capacidad de enraizar a partir de los nudos en contacto con el suelo.

Cytisus decumbens: detalle de ramilla con hojas y flores.

Tiene hojas casi sin peciolo, simples, obovadas o espatuladas y cubiertas por pelos largos por ambas caras; son alternas o se reunen en pequeños haces.

Las flores, de color amarillo, son geminadas (aparecen por parejas) o solitarias, apareciendo en las axilas de las hojas, con un largo pedicelo que posee tres bracteolas. El cáliz, como se ha indicado para el género, es bilabiado y también hirsuto, como casi toda la planta. Fruto en legumbre, de unos tres centímetros de longitud, muy pelosas.

 A finales de mayo se forman los primeros frutos.

Legumbres cubiertas de pelos de Cytisus decumbens.

Aunque rara de ver, las mejores poblaciones se encuentran en la Sierra de Cameros (en Soria y La Rioja); aparte, puede encontrarse siempre muy escasa y localizada (merecería más atención desde el punto de vista conservacionista) en Segovia (en cortados calizos próximos a las Hoces del Duratón) y en algunas parameras de Burgos. Su rango altitudinal oscila entre los 980-1.800 metros. Indiferente edáfica, crece en suelos tanto silíceos como calizos.

Las fotos de la especie fueron realizadas en la población segoviana, precisamente a la menor altura en que puede encontrarse (980 metros); se encontraba en unas hoces de naturaleza calcárea, dentro de un quejigar (Quercus faginea) casi intransitable, acompañada por Cistus laurifolius, Lonicera etrusca, guillomos (Amelanchier ovalis), cornejos (Cornus sanguinea), Sideritis hirsuta, endrinos, Rhamnus saxatilis, etc. Mencionar a otra leguminosa arbustiva de interés que crece cerca, el espantalobos (Colutea brevialata), también en flor en el momento de hacer la visita (finales de mayo).

Colutea brevialata en flor durante mayo.

Por último, la otra localidad donde aparece son los páramos de Villalta, en la provincia de Burgos, a casi 1.100 metros de altitud. En este caso, la vegetación la componen brezales (con brecinas, Calluna vulgaris) y enebrales (Juniperus communis) junto con varias matillas de bajo porte que se adaptan a las duras condiciones del entorno (bajas temperaturas, fuertes vientos o falta de agua), adquiriendo un porte más o menos semiesférico o pegándose al suelo, como hacen Genista hispanica, Coronilla minima, Spiraea hypericifolia subsp. obovata, etc.

Hábitat: pedreras y herbazales en los páramos burgaleses, con enebros y peonías, en este caso.

Se adjunta foto de este último hábitat, en el que destacan las peonías (Paeonia officinalis), con sus espectaculares flores a finales de mayo.

Paeonia officinalis