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martes, 12 de mayo de 2026

Un tilo en La Cabrera (Madrid)

En La Cabrera (Madrid), a poco más de 1.000 m de altitud, encontramos un paisaje rocoso en el que predominan los berrocales y otras formaciones geológicas graníticas.

En una zona boscosa más húmeda que el roquedo circundante, buscamos un tilo (Tilia platyphyllos), un árbol común en Centroeuropa y el norte de España, pero no nativo de Madrid. Una curiosidad que merece la pena verse.

Aquí está: desde lejos destaca el follaje nuevo, verde brillante.


Vistas del tronco. Aunque no he encontrado referencias a su edad, está considerado un árbol singular de la Comunidad de Madrid.


Nuevas hojas de Tilia platyphyllos.

Fotografías realizadas en mayo: todavía falta un mes para su floración.

Destacamos otras especies de los alrededores, como los fresnos (Fraxinus angustifolia).

Castaño (Castanea sativa).

Manzano silvestre (Malus sylvestris).

Arce (Acer monspessulanum).

Cerezo (Prunus avium).

Saucedas de Salix atrocinerea.

Nogal (Juglans regia).

Robles melojos con peonías.

Floración de Quercus pyrenaica.

Alcornoques (Quercus suber).

Encinas (Quercus rotundifolia) entre el roquedo.


jueves, 25 de abril de 2019

El sauce de Laponia (y otros sauces pirenaicos)

El sauce de Laponia (Salix lapponum) es un arbusto de un metro de altura que habita buena parte del norte de Europa y Asia hasta Siberia, pero que en España solamente se conoce de unas pocas poblaciones en el pirineo catalán: visitamos en julio una en el Valle de Arán (Lérida) que se encuentra a 1.900 m.

Se trata de una especie que crece en zonas despejadas, por encima del límite del bosque, sobre turberas o suelos permanentemente húmedos. El ganado caballar aprovecha estos pastos a diente.


En estos prados húmedos crece la hierba algodonera (Eriophorum angustifolium).

Varios ejemplares de Salix lapponum junto a algunos de los arbolillos sueltos que alcanzan esta cota (abedules y pinos negros, Pinus uncinata).

Vista del característico envés de la hoja de Salix lapponum: es brillante por estar completamente cubierto de pelos adpresos seríceos.

Más ejemplos del aspecto del envés de las hojas, con algún haz a la vista, de color algo más oscuro, al menos en este ejemplar. Las hojas miden 1,5-4 x1-2 cm, son elípticas u oblongo-lanceoladas, con el margen entero. 

Otro sauce lapón, en este caso con las hojas más estrechas que los anteriores ejemplares. Flora iberica cita a la especie como Salix ceretana (o S. lapponum subsp. ceretana), nombre dado por el Profesor Pedro Montserrat.

Pedicularis pyrenaica

En un talud cercano, por encima del nivel del agua, encontramos un grupo de sauces pirenaicos (Salix pyrenaica) cubriendo buena parte de la superficie y acompañados por rododendros.

Salix pyrenaica

Rhododendron ferrugineum

Veronica ponae

Porte postrado y aspecto general de Salix lapponum.

Acompañando a los sauces lapones, sobre estos suelos pobres en bases y cerca de las corrientes de agua, encontramos varias ericáceas, megaforbios y otras especies de sauces.


Ejemplo de megaforbio es el vedegambre (Veratrum album), que ahora se encuentra en flor.


Otra especie de sauce arbustivo que convive con el sauce de Laponia y que en nuestro país se encuentra solamente en Pirineos por encima de los 1.700 m de altura: Salix bicolor. Estos ejemplares miden aproximadamente un metro (aunque la especie puede alcanzar los 2 m de altura). Posiblemente se hibriden con S. lapponum (se ven individuos con características intermedias).

Detalle de las hojas de otro Salix bicolor (con una agalla). Recibe este nombre nombre, obviamente, por el diferente (y contrastado) color que tienen las caras de sus hojas: el haz es verde oscuro y brillante, mientras que el envés es mate y claro. Son glabras por ambos lados.

En el arroyo viven las ranas bermejas (Rana temporaria).


Una bonita rosácea amante de trampales y pastos húmedos: la cincoenrama (Potentilla palustris); hojas y detalle de la flor.

Seguimos en el Valle de Arán, pero descendemos algo (por debajo de los 1.500 m, hasta la Artiga de Lin) para mostrar a otro sauce arbustivo que me generó muchas dudas: me recordaba a S. hastata (hay alguna cita antigua de dicha especie por aquí), así que estuve dando la brasa (enviando correos y fotos) a Pere Aymerich, quien me atendió amablemente y me explicó que muy probablemente se trate de un sauce híbrido (de Salix atrocinerea con alguna otra especie). Muchas gracias, Pere.

Porque la verdad es que el aspecto mosquea bastante. Pese a ello, ni por el tipo de margen, ni por la forma/tamaño de las estípulas (o la posible presencia de algo de pubescencia por el envés) podría corresponder con un Salix hastata "típico" del pirineo central.
 

Dos fotografías de Salix hastata, para comparar. Es una especie que habita en la alta montaña, como ya vimos. Su floración es coetánea con la salida de las hojas.

En la Artiga de Lin también vimos a estas llamativas gencianas amarillas (Gentiana lutea).

Destacamos, por último, a otra especie de sauce que puede aparecer en la alta montaña pirenaica, generalmente de buena talla (puede hacerse un arbolito), que presenta cierto parecido con el sauce lapón: se trata del sauce cabruno o Salix caprea. Es una especie muy buscada y ramoneada por el ganado y los ungulados silvestres, por lo que a veces se encuentran ejemplares "arbustivos" como este.

Las hojas son anchamente ovadas, con el envés (en la foto) de aspecto apagado, por estar completamente cubierto de un denso tomento.

martes, 28 de febrero de 2017

Batiburrillo de fotos de febrero


Vamos a aprovechar el final del mes para mostrar algunas fotos realizadas durante febrero, mes durante el cual la mayoría de los vegetales no muestra muchas señales de actividad; sin embargo, algo comienza a agitarse. En la foto superior, las flores de Viola kitaibeliana, en la linde de un encinar del centro peninsular.

Calendula arvensis, otra de las especies que ya pueden verse en flor en nuestros campos. En este caso creciendo sobre un talud de arcosas.

Otra especie que se atreve a florecer en pleno invierno: Alyssum granatense, una crucífera ruderal que en este caso apenas alcanza los 5 cm de altura.

Encinas acompañadas por zarzamoras y rosales silvestres.

Una Vanessa atalanta que ha llegado hasta la mitad del invierno bastante desmejorada.

En este rincón del encinar (junto con Halimium umbellatum subsp. viscosum) encontramos a volando a la anterior mariposa.

Vistas del bosque de ribera de olmos blancos (Ulmus laevis) de Valdelatas, acompañados por algún fresno.

Termitas bajo la madera en descomposición.

Primeras flores de Salix atrocinerea.

Aunque existen pastos verdes por las lluvias caídas hace una semana, algunas ovejas prefieren los brotes de las encinas.

También vimos las primeras flores de Helianthemum cinereum subsp. rotundifolium, en este caso sobre rocas calizas. Es cierto que se trata de un individuo despistado, pues el resto de la población no se daba por aludido.

Entre los arbustos, también alguna especie se atreve a florecer, como Erica lusitanica, al menos en las ubicaciones más térmicas de su área de distribución.

Otro arbusto del suroeste, el escobón Cytisus arboreus, también comienza a florece en pleno invierno.

Y el tercer ejemplo de especies leñosas que pueden comenzar la floración en invierno en las estaciones más cálidas del país: se trata de la olivilla (Teucrium fruticans).

Finalizamos con la vista de un atardecer entre los pinos piñoneros.