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miércoles, 11 de octubre de 2017

Resumen de Málaga/Cádiz 2017 (1/2)


Intentemos olvidar el monotema presentando algunas fotos de nuestra visita a Málaga y Cádiz en septiembre. Se trata de una selección de fotografías realizadas en algunos tramos de la costa malagueña, el Estrecho de Gibraltar, la campiña gaditana y Los Alcornocales.

Restos de una aguja.

Abutilon theophrasti, una mala hierba de la familia de las malváceas que también alcanza los descampados costeros.

En los arenales costeros, un ejemplar de Lotus creticus en flor.

Glaucium flavum: flores y frutos.

Zona de protección "vallada" (con postes de madera) en la costa. Destaca la presencia de matas altas de barrilla, Salsola kali.

A finales de verano florece Chamaeleon gummifer. Por el aspecto que presentan sus hojas cualquiera pensaría que no está vivo.

Un par de calderones en el Estrecho de Gibraltar.

Aquí la pardela cenicienta es fácil de observar.

Tráfico marítimo incesante en el Estrecho. Al fondo, Marruecos.

Senecio jacobea en la campiña gaditana.

Bosquete de acebuches.

Los acebuches (Olea europaea var. sylvestris) acompañados de lentiscos, algarrobos, palmitos, coscojas, matagallos, etc.

La umbelífera Ammi visnaga con los tallos ya secos.

Rhamnus oleoides

Chrozophora tinctoria, el tornasol.

Cressa cretica, una convolvulácea que crece en terrenos limosos en los bordes de los humedales del interior de Cádiz. Una pena que no estuviese en flor.

Bellota del quejigo moruno (Quercus canariensis), todavía verde. En Los Alcornocales, claro.

Otra quercínea de Los Alcornocales: la quejigueta (Quercus lusitanica).


Dos tipos de agallas en la quejigueta.

Cirsium gaditanum, una especie que crece a la vera de los cursos de agua.

La pamplina de agua (Samolus valerandi), que ocupa también medios húmedos. Se trata de una planta perteneciente a la familia de las primuláceas.

Detalle de la espectacular floración de la cebolla albarrana (Urginea maritima).

Floración de la esparraguera silvestre Asparagus aphyllus.

Frutos del mirto (Myrtus communis).

Vuelta a la costa, donde todavía pueden verse algunos buenos ejemplares de tarays (y de restos de tarayales). Aquí se encuentran -al menos- Tamarix africana, T. canariensis y ¿T. arborea...? Urge una nueva entrada de estos enigmáticos y siempre complejos árboles/arbustos.

Mostramos algunas de las plantas de estos arenales.

Euphorbia exigua

Heliotropium supinum

Chamaesyce nutans

Ononis ramosissima

Matorral de Rubia peregrina, acompañada de erguenes, Dittrichia viscosa, algún lentisco, etc.

Finalizamos (de momento) con Euphorbia paralias, nuestra lechetrezna de las playas por excelencia.

Feliz día de la Hispanidad para todos y un beso para Pilar.
 

viernes, 1 de julio de 2011

Myricaria germanica

Además de los tarays o tarajes, en España vive otra especie perteneciente a la misma familia (las tamaricáceas), de aspecto parecido; se trata de Myricaria germanica, un arbusto que puede alcanzar los dos metros de altura, mucho más localizado que sus parientes, tan extendidos por los humedales y riberas de climas secos.

Porte de Myricaria germanica en su medio.

Las diferencias entre estos dos géneros hay que buscarlas, fundamentalmente, en los caracteres florales y las hojas. Así, mientras que en los tarays (género Tamarix) los estambres (cuatro o cinco) se insertan por la base en un disco nectarífero de consistencia carnosa, en Myricaria los estambres (que en este género son diez por flor) se encuentran parcialmente soldados entre sí, formando un pequeño tubo que rodea al ovario. Las flores femeninas de Tamarix, además, cuentan con 3-4 estigmas, mientras que las de Myricaria cuentan con uno exclusivamente.

Las flores de Myricaria germanica se reunen en racimos de longitud variable (suelen ser inferiores a 10 centímetros) y un centímetro de grosor. Presentan brácteas largas, con el extremo atenuado.

Inflorescencia de M. germanica; se aprecia (de color más anaranjado) el tubo que forman los estambres, parcialmente unidos entre sí.

Por su parte, las hojas de los tarays son pequeñas, escuamiformes, triangulares e imbricadas, mientras que en Myricaria son planas, alargadas, de aspecto linear o linear-lanceolado, creciendo también de forma apretada entre sí. En esta última especie presentan un aspecto glauco característico.

Las hojas de Myricaria, más alargadas que en Tamarix.

Especie bien distribuida por Europa y parte de Asia, como ya se ha señalado, en nuestro país es una especie menos frecuente que los tarajes; sus mejores representaciones ibéricas se encuentran en los prepirineos y pirineos aragoneses y catalanes, aunque también alcanza el Valle del Ebro y el Sistema Ibérico, descendiendo hasta las provincias de Valencia y Almería.

Las fotos corresponden a ejemplares del río Ésera, a 900 metros de altitud, en el Valle de Benasque, Huesca (asciende, en otros valles pirenaicos como Pineta, hasta los 1.100 m). En floración a principios del mes de julio.

Como se muestra en la primera fotografía, vive a la orilla de los ríos, en zonas de aluvión o de gravas, siempre con humedad permanente, creciendo bien en las zonas de alta insolación.

Hábitat: zona de gravas en los ríos pirenaicos, como en el Ésera. 

martes, 12 de abril de 2011

El género Tamarix en España (4)

Tamarix africana (Rivas, Madrid), abriendo las primeras flores a finales de abril.

Tras presentar a los tarajes o tarays con cuatro pétalos, queda por revisar al resto de especies, es decir, aquellas con flores pentámeras.

Dentro de éstas, pueden distinguirse dos grupos:

1.- Especies cuyos racimos superan los cinco milímetros (5-8 mm) de anchura: Tamarix africana T. chinensis.
2.- Especies con los racimos más estrechos (menores a cinco milímetros): Tamarix canariensis, T. gallica, T. mascatensis y T. ramossisima.

1.- Especies pentámeras con racimos anchos (5-8 milímetros):

Tamarix africana

Especie de grandes pétalos (mayores de 2 milímetros), en la que los racimos de flores nacen en las ramas viejas o leñosas; éstos son gruesos, alcanzando los ocho milímetros de anchura. Las brácteas pueden superar o no la longitud del cáliz; en la denominada variedad fluminensis, las brácteas superan la longitud del cáliz (se adjunta una foto). Disco nectarífero sinlófico.

Se trata de una especie bien distribuida por gran parte de España, siendo con T. gallica la especie que asciende más al norte del país.

Tamarix africana var. fluminensis

Tamarix chinensis

Tal como indica su nombre especifico, especie proveniente de oriente (China, Japón y Mongolia), muy empleada en jardinería.

Racimos de 5-7 milímetros de ancho. Flores con sépalos enteros, de forma triangular-lanceolada, con pedicelos largos y brácteas que en ocasiones pueden igualar al pedicelo. Disco hololófico. Especie con flores de color rosa intenso, que florece espectacularmente a partir de mayo.

 Tamarix chinensis (San Sebastián de los Reyes, Madrid).

Detalle de pedicelos y sépalos de T. chinensis.

2.- Especies pentámeras con racimos estrechos (de anchura inferior a cinco milímetros):

Tamarix ramosissima

Como la anterior, se trata de otra especie cultivada que en ocasiones aparece asilvestrada; también de disco nectarífero hololófico. A diferencia de T. chinensis, sus racimos son más estrechos (3-4 mm).

Otras diferencias importantes entre las dos especies de disco hololófico residen en la longitud de las brácteas (en esta especie son lineares y muy largas, superando a los pedicelos) y en los sépalos, menos estilizados que en la especie anterior y de borde irregularmente dentado.

Tamarix ramosissima cultivado en Alcobendas (Madrid).

Tamarix canariensis

Especie muy próxima a T. gallica, de la que a veces es difícil de separar; en general, Tamarix canariensis tiene los ejes de los racimos y las brácteas florales papilosos (es decir, con papilas, unas pequeñas excrecencias de tipo granuloso sobre dichas superficies) y brácteas muy largas y acabadas en una fina punta, que superan claramente la longitud del cáliz; estas características no las presentan ni T. gallica ni T. mascatensis.

Por otra parte, se trata de un taray con pedicelo bien representado y sépalos triangulares, finamente denticulados. Disco sinlófico. Al igual que en T. gallica y T. mascatensis, los racimos florales nacen en las ramas del año.

Especie resistente a la salinidad, se encuentra bien representada en gran parte de la Península, Mallorca e islas Canarias. Los conocidos bosquetes de tarays de las Tablas de Daimiel pertenecen a esta especie.

 Racimo de T. canariensis antes de la apertura de las flores (El Molar, Madrid).

Tamarix canariensis en las salinas del Cabo de Gata (Almería).

Tamarix gallica

Como se ha señalado, especie muy parecida a la anterior, pero con racimos no papilosos y brácteas que no superan la longitud del cáliz. Flores bien pecioladas, con racimos que pueden alcanzar los cinco centímetros de longitud. Disco, asimismo, sinlófico.

Menos resistente a la salinidad que la especie precedente, también se presenta por gran parte de la Península, alcanzando la costa cantábrica, y Baleares. En el centro peninsular la hemos visto florecer a partir de mayo, como otras especies de racimos estrechos.

Tamarix gallica

Tamarix mascatensis

A diferencia de las dos especies anteriores, T. mascatensis presenta el disco nectarífero de tipo paralófico.

Además, se trata de una especie de racimos estrechos con flores subsentadas; es decir, a diferencia de T. gallica y T. canariensis, cuyas flores cuentan con un pedicelo bien desarrollado, en T. mascatensis las flores tiene un corto pedicelo, pareciendo en ocasiones ser sentadas.

Los racimos suelen ser más cortos (hasta 3 centímetros de longitud) que en las otras dos especies. Por otra parte, presenta brácteas más cortas que el cáliz y sépalos denticulados.

Citada de manera dispersa por varias zonas del país (Aragón, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Región de Murcia y Mallorca), seguramente pase desapercibida en muchas otras partes debido a su parecido con las demás especies de racimos estrechos y por ser una especie frecuentemente ignorada en muchas de las publicaciones que tratan sobre las especies leñosas españolas.

En Madrid la hemos visto en Ciempozuelos, compartiendo hábitat con T. gallica, así como en Alcalá de Henares, existiendo además citas en Aranjuez y otros puntos del sureste de la región; florece a partir de mayo.

Tamarix mascatensis (Ciempozuelos, Madrid).

sábado, 26 de febrero de 2011

El género Tamarix en España (3)

Siguiendo con los tarays, a continuación se presentan las tres especies de cuatro pétalos: Tamarix boveana, T. dalmatica y T. parviflora. En todas ellas los racimos de flores nacen generalmente en ramas leñosas (de años anteriores)

Una de ellas (Tamarix parviflora), presenta racimos estrechos (6 mm de anchura), frente a las otras dos (T. boveana y T. dalmatica), cuyos racimos -de aspecto notablemente más grueso- pueden superar el centímetro de anchura.

Se exponen aquellos caracteres que ayudan a identificar a unas especies frente a las más parecidas. Las descripciones de los tipos de discos estaminales (o nectaríferos) ya se trataron en un post anterior.

Tamarix boveana

Especie con racimos anchos y flores tetrámeras grandes (pétalos de 3-4 mm, unguiculados). Disco nectarífero sínlofico.

Tamarix boveana florece en el sureste peninsular a partir de marzo.

Las brácteas que acompañan a las flores son lineares y agudas y su longitud supera al cáliz. Los sépalos son de dos tipos: los externos triangular-ovados y de borde entero, mientras que los internos son más cortos, obtusos y con el ápice claramente dentado.

Especie de taray bien adaptada a suelos salinos, se distribuye principalmente por el sureste peninsular (de Alicante a Almería), Baleares (Mallorca y Menorca) y otros puntos del litoral mediterráneo (Delta del Ebro, Tarragona). Resiste mejor el frío que T. dalmatica, por lo que se interna por el interior del Valle del Ebro (Zaragoza y Teruel) alcanzando el centro peninsular (alrededores de Aranjuez -Madrid- y Toledo). Descubierta recientemente, además, en las Canarias orientales (Fuerteventura).

Comienza a florecer en marzo (en las zonas más cálidas), mientras que en el interior peninsular puede empezar un mes más tarde.

Tamarix boveana
Detalle de flores y sépalos (de dos tipos: unos enteros y otros más cortos de ápice dentado). 

La presencia de glándulas secretoras de sal en las hojas denota la buena adaptación de T. boveana a los hábitats salinos.

Tamarix dalmatica

Muy similar a la especie anterior, algunos individuos pueden presentar flores con cuatro y cinco pétalos simultáneamente. Las brácteas no son tan largas ni agudas como en T. boveana: mientras que en éste son tan largas que superan el cáliz e incluso a la misma flor, en T. dalmatica no superan a la flor en ningún caso y a veces ni al cáliz. Disco estaminal paralófico.

 Tamarix dalmatica
Ejemplar ya fructificado a principios de junio (norte de Mallorca).

Otra diferencia importante con T. boveana reside en los sépalos: en T. dalmatica son todos ovado-triangulares, con el borde entero.

Especie también bien adaptada a los medios salinos (en Mallorca la hemos visto a pocos metros de la costa), en España se distribuye exclusivamente por el sureste peninsular (de Alicante a Almería) y Mallorca.

Como las otras especies tetrámeras, es también de las más precoces en florecer dentro del género, comenzando en marzo en las estaciones más cálidas.

 Racimos fructificados de T. dalmatica; se aprecia el tipo de sépalos y longitud de la bráctea.

Detalle de sépalos (de borde entero y forma ovado-triangular) en Tamarix dalmatica.

Tamarix parviflora

Como se ha indicado, es la especie tetrámera con racimos más estrechos. Flores menores que las especies anteriores (pétalos de 2,5 mm, con forma oblonga). Presenta los ápices de brácteas y sépalos de color púrpura. Disco sínlofico.

 Tamarix parviflora

Aunque se trata de una especie introducida (originaria del Mediterráneo Oriental y norte de África), se puede naturalizar con relativa facilidad. En cualquier caso, especie muy frecuente, usada como especie ornamental por todo el país.

En el centro de la Península la hemos visto florecer a partir de abril, siempre antes que las otras especies de racimos más estrechos (Tamarix gallica, T. canariensis, etc.).

Floración de T. parviflora en El Campillo (Parque del Sureste, Madrid).