sábado, 20 de noviembre de 2010

Madroños: el género Arbutus en España

Siguiendo con los madroños, a estas alturas de noviembre se encuentran maduros sus frutos, por lo que es un momento apropiado para presentar a las especies españolas de este género.

Dos especies en nuestro país, una presente en las serranías de gran parte de la Península y Baleares (Arbutus unedo), y otra en Canarias (Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro): el madroño canario (A. canariensis).

Flores y frutos de A. unedo.

Los madroños son árboles de la familia de las ericáceas, de hojas subcoriáceas, persistentes, con forma lanceolada (u oblongo-lanceolada) y borde serrado. Presentan flores urceoladas que se reunen en inflorescencias paniculiformes, de color blanco o con tonos rosáceos. Frutos anaranjados en baya.

Aunque no conviven de manera natural (sí se pueden encontrar ejemplares cultivados de A. unedo en Canarias, ojo), A. canariensis tiene hojas de mayor tamaño (hasta 15 centímetros de longitud y 3 de anchura) que A. unedo, que son, además, más pálidas (incluso algo glaucas) por el envés.

 Ramas y hojas de A. canariensis.

Frutos de A. canariensis en verano y hojas (donde se aprecia la diferencia entre haz y envés).

Las ramas jóvenes y las inflorescencia de A. canariensis están cubiertas por unos pelos cortos rojizos muy característicos. Los frutos de este último, una vez maduros, pueden alcanzar los tres centímetros de diámetro, resultando mayores que los de A. unedo.

Envero de los frutos de A. canariensis a finales de verano. Se aprecia la pilosidad rojiza en los pedúnculos y resto de infrutescencia.

Frutos maduros de madroño canario.

Por último, la corteza de A. canariensis se desprende en placas, quedando un tronco liso de color pardo-rojizo inconfundible.

 Troncos de A. canariensis plantados en Aguamansa (Tenerife).

A. canariensis es una especie típica de los bosques de laurisilva, aunque también se encuentra en las exposiciones más húmedas de los pinares de pino canario, conviviendo en este caso con otras especies arbóreas propias del fayal-brezal (Myrica fayaErica arborea, E, scoparia subsp. platycodon, Picconia excelsa, etc.), como sucede en la Corona Forestal que rodea al Teide en Tenerife.

Hábitat en la Corona Forestal, en orientaciones húmedas en bosques de pino canario.

Lo hemos visto en flor en el mes de noviembre en Gran Canaria (donde los bosques de laurisilva se encuentran más reducidos) y con los frutos maduros en septiembre, en Tenerife.

Floración de A. canariensis.

En cuanto a A. unedo, como ya se ha indicado, está presente en los ambientes forestales de gran parte de la Península (solamente falta en las zonas más continentales del interior y en las áreas más áridas) y Baleares, en cualquier tipo de suelo y asociado generalmente a bosques esclerófilos (encinares y alcornocales) o de hoja marcescente (quejigares y melojares), siempre en exposiciones húmedas y con temperaturas suaves.

A. unedo fotografiado entre Salamanca y Cáceres.

Si hubiese nombrar a una especie asociada al madroño (en la Península y Baleares), ésta sería la mariposa del madroño (Charaxes jasius), lepidóptero especializado cuya larva se alimenta exclusivamente de las hojas de A. unedo, sin que cause daños de consideración en los árboles.

  Imago de Ch. jasius vigilando su territorio en una madroñera de Sierra Bermeja (Málaga).

Ch. jasius descansando sobre Frangula alnus subsp. baetica, en Los Alcornocales (Cádiz).

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