martes, 28 de enero de 2014

Por la costa murciana: duna fósil y salinas de Calblanque



Finalizamos estas breves incursiones por el litoral murciano colgando unas fotos de un atardecer por la duna fósil de Calblanque. Fue un paseo muy breve, pero parece obligado dejar testimonio de nuestro paso por lo atractivo que resulta el paraje.

Entrada al parque natural, donde aparecen algún olivo disperso y restos de cultivos tradicionales en las zonas llanas. En las zonas con más pendiente aparecen los matorrales subdesérticos y termomediterráneos que hemos ido presentando en las últimas entradas.

La sabina de Cartagena se ha plantado en determinados lugares, pues nos encontramos en el único enclave de esta especie en el continente europeo (además de algunas islas mediterráneas); ahora se encuentran con los gálbulos abiertos y las semillas liberadas, como presentamos hace poco.

Frutos con distinto grado de maduración de Asparagus albus, un clásico entre los matorrales de la zona.

Salimos del bosquete de pinos y Tetraclinis y nos asomamos a la duna fósil. Al fondo, algunos de los relieves más altos del parque, que no alcanzan los 400 metros de altitud.

Costa de Calblanque desde la duna. Se trata de un cordón discontinuo de calcarenita, donde crecen próximas varias especies de gustos rupícolas con otras sabulícolas. Vemos varios arbustillos como Helichrysum picardii, Thymelaea hirsuta, Cistus clusii, hinojo marino, tomillo sapero, Asteriscus maritimus, etc.

Próximas se encuentran las salinas del Rasall.

Buena parte de la vegetación que rodea las salinas la componen especies halófitas, como almajos, sosas y salicornias, todas ellas de hojas carnosas, pues acumulan el exceso de sales en las mismas. En la imagen, Sarcocornia fruticosa.



Atardece y se levanta viento: aprovechamos para disparar las últimas fotos y retirarnos.

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